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Crisis haitiana y respuesta al embajador argentino en Haití

La farsa electoral trágica de la primera vuelta de las legislativas el 9 de agosto pasado y luego la escandalosa jornada de la primera vuelta de la presidencial el 25 de octubre pasado, fue bloqueada por la voluntad popular, activa y combativa. Puerto Príncipe, la capital, se transformó en el epicentro de esta rebeldía y la gigantesca manifestación del viernes 22 de enero de 2016 asestó el golpe mortal a la pretensión de hacer avalar lo inaceptable.

La postergación del balotaje que estaba previsto para el 24 de enero no ha sido sólo una derrota de presidente Martelly y el CEP -Consejo Electoral Provisorio- sino también de la Comunidad Internacional comandada por el imperialismo norteamericano. Pues esta entidad fue la que  alentó al gobierno a seguir con la mascarada a pesar de las denuncias con pruebas irrefutables de fraudes masivos, de actos de violencia perpetrados sobre todo por los partidarios del actual gobierno para imponer a sus candidatos, de la decisión de la inmensa mayoría de las organizaciones haitianas exigiendo una revisión de lo actuado.

La ira popular que se desató ese 22 de enero al llegar la manifestación frente a la Embajada de Canadá, hizo comprender a los enemigos del pueblo que era preferible suspender la comedia. Así, minutos después el presidente del CEP anunció la postergación de la elección. Ni siquiera el accionar represivo de la MINUSTAH como fuerza de apoyo a la Policía Nacional Haitiana pudo doblegar esa determinación popular.

Se trata de una victoria parcial que provocó un retroceso y no puso todavía un punto final a la injerencia extranjera. Así hay que interpretar, por ejemplo, el llamado efectuado por Martelly a la OEA para el envío de una Misión Especial como árbitro de la crisis. Se trata de un nuevo Plan para retomar la iniciativa perdida por la acción de la calle.

El embajador argentino en Haití, Alejandro Deimundo Escobal, hizo declaraciones escandalosas, injerencistas y ofensivas para el pueblo haitiano. No sólo se siente complacido por el rol de la OEA sino que se atrevió a plantear que Martelly podría seguir en su cargo hasta el 14 de mayo, una idea desestimada hasta por dos principales consejeros de Martelly. Y así, según este diplomático, Haití podría seguir adelante con este proceso electoral. Una postura que se asemeja a la sostenida unos días antes por el Secretario de Estado John Kerry, cuando afirmaba que los haitianos debían seguir con el proceso electoral hasta su finalización y que su gobierno no iba a tolerar ningún gobierno de transición en Haití por un tiempo prolongado.

En vez de imitar de manera tan obsecuente a Kerry, hubiese sido mucho más útil para el Sr. Escobal leer el libro “Haití: Fracasos y Desafíos Internacionales” del profesor brasileño Ricardo Seitenfus, el ex representante de la OEA en Haití durante las escandalosas elecciones de 2010-2011 donde la OEA contribuyó a la designación de Martelly como presidente. Su intromisión en los asuntos internos del país manipulando los resultados electorales transformó a este organismo regional en uno de los responsables directos de la actual crisis. Las masivas protestas muestran que es ridícula su afirmación acerca del carácter minoritario de la oposición a Martelly. La Iglesia Católica Haitiana hasta ahora se niega a dialogar con los miembros de la Misión de la OEA.

Ahora para llevar adelante esta especie de Plan B, los supuestos presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados han elaborado con Martelly una propuesta de salida. En esta nueva maniobra tratan de neutralizar hasta el Grupo de los 8 candidatos a presidente y, obviamente, nada de consultar a las masas movilizadas. Y el descarte de los 8 se debe a que éstos no reconocen a esos usurpadores de cargos y exigen una revisión por una Comisión de cómo llegó cada uno a su puesto. Martelly y sus cómplices nacionales e internacionales pretenden que unos traidores que ocupan ilegalmente el Parlamento a partir de elecciones fraudulentas sean los que determinen el futuro del país. Pero esta maniobra no pasará, por lo menos tan fácilmente como lo suponen. La lucha será larga y difícil, pero el pueblo haitiano es un hacedor de proezas. La historia lo avala.

 

HENRY BOISROLIN

Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina

 

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Según Prensa Latina, 7/2, “el gobierno argentino expresó hoy satisfacción por el acuerdo político alcanzado en Haití destinado a garantizar la estabilidad institucional y democrática, según destaca aquí un comunicado de la Cancillería”. El arreglo, sellado la víspera, dispone la designación de un presidente interino por Michel Martelly, cuyo mandato expira este domingo, al tiempo que establece para el 24 de abril la realización de la segunda vuelta electoral y el 14 de mayo la asunción del mando del nuevo presidente haitiano. El acuerdo fue pactado el viernes por Martelly, el presidente del Senado, Jocelerme Privert, y el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Chaney Cholzer, con mediación una Misión Especial de la OEA.

El documento establece que el Congreso haitiano designará a un nuevo presidente en venideros días y que los aspirantes pueden presentarse a la Asamblea Nacional para posturlarse. Mediante la firma del pacto se evita un vacío de poder en el gobierno, afirmó el presidente de Diputados, Cholzer.

Quiere decir que por ahora entre Martelly, la OEA y Washington avanzaron con la maniobra denunciada en la nota de Boisrolin. Parafraseando a Chávez de 1992: “sólo por ahora”.

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