Liberación - Órgano de PrensaNotas políticas

¿Cuál peronismo?

¿Qué será de la vida del peronismo, luego de la derrota política y electoral  frente al macrismo, y de su pasaje a la oposición después de gobernar 12 años?

Lo más reaccionario y revanchista de la oligarquía alienta la esperanza de que el peronismo desaparezca de la escena política.

Esas expectativas gorilas no se harán realidad. El peronismo es un fenómeno nacionalista-burgués, reformista, con oscilaciones, y dirigentes que adoptan medidas progresistas y llegado el caso aplican recetas de ajuste y defraudan las expectativas populares. Incluso en los ’70 formó la criminal AAA. Pero, así y todo, a lo largo de su larga historia ha concitado gran apoyo popular porque en la suma de aciertos y errores no hubo otro gobierno que hubiera tenido mejores resultados para los trabajadores y el pueblo. Al revés, fueron muchísimo peores…

Por la vía de la proscripción, los golpes de Estado y los gobiernos neoliberales no se superará al peronismo. Con un tipo tan entreguista como Macri lo más probable es que al cabo de un tiempo, si no aparece una alternativa antiimperialista superadora, el peronismo podría volver a ser bien visto.

Hoy está muy golpeado por su derrota. Ni siquiera tiene el argumento de que fue víctima de un golpe de Estado. Fue con elecciones limpias que organizó el gobierno de CFK. ¿Después de doce años pierde de esa manera? El PRO ironiza con que siguió el consejo del kirchnerismo, de organizarse en un partido político y ganar las elecciones. Horacio Verbitsky escribió en febrero de 2015 que lo bueno de la reaccionaria marcha del 18F por Nisman era que al fin el país tenía una “derecha democrática y civilizada” que disputaba electoralmente.

El PL discrepa totalmente con esos enfoques. Esa derecha ganaba fuerza para llegar a la Casa Rosada y luego aplicar un violento ajuste, convenido con el FMI y las multinacionales. Macri lo hizo simulando estar muy preocupado por la justicia, la muerte de Nisman y el futuro de la República. Engañó a la mayoría del electorado. El peronismo no fue capaz de denunciar esos planes ni de convencer a esa mayoría de que se necesitaba otra política. Puso a Scioli de candidato, con un plan parecido al macrista, pero por etapas.

 

SIN AUTOCRÍTICA

Producida la debacle, el peronismo no hizo una autocrítica ni dio a sus bases una explicación de lo ocurrido. No lo hizo la ex presidenta, el Consejo Nacional del PJ ni La Cámpora. Su única referencia fue que les ganó el marketing del PRO y la campaña de Clarín, factores que por supuesto incidieron.

¿Acaso no influyeron el pésimo candidato, el “fuego amigo”, la inflación en ascenso, el impuesto a las ganancias,  el abandono al movimiento obrero, la permanencia del procesado Boudou en el cargo, los negocios de empresarios amigos, la cerrazón presidencial, los gobernadores feudales, la falta de mayor democracia en el gobierno y el FPV-PJ? Al PL le parece que esas cuestiones tuvieron que ver, pero Cristina y el resto de la dirigencia no han dicho ni  mu.

 

¿CÓMO SE POSICIONA EL PERONISMO FRENTE AL GOBIERNO DE MACRI?

El flamante “Bloque Justicialista” en Diputados, alentado por Urtubey y otros popes del PJ, apuesta a fortalecer “la institucionalidad” y pone énfasis en la unidad con Macri. Es el más nefasto y negativo, casi tanto como Massa y De la Sota que combaten al kirchnerismo y tienen sólidos puentes con el macrismo, por afuera de la estructura pejotista.

Por otro lado está la cúpula del PJ, que hoy ha deglutido al FPV, donde conviven la ex presidenta, H. Recalde y demás kirchneristas, por un lado, y  dirigentes como Gioja, Scioli, Fellner, Insfrán, Pichetto, Capitanich, etc por el otro.

El cristinismo es más positivo porque su gobierno tuvo muchas cosas buenas y porque es  crítico del macrismo. Recalde es mucho mejor que Bossio. El grupo liderado por Gioja es cuestionable por su contubernio con las mineras como Barrick Gold y la tradición más claudicante del peronismo gran burgués y la burocracia sindical.

El 24 de febrero será el congreso del PJ y en mayo habría elecciones internas para elegir autoridades. Allí se sabrá quiénes asumen y con qué  objetivos. Respetamos el punto de vista de corrientes populares del kirchnerismo que están llamando a afiliarse al PJ para votar en la interna. Craso error. Tal como están las cosas, en el mejor de los casos de allí surgirá una conducción negociada entre Cristina y la derecha peronista. Si ella, cuando tenía mucho más poder político y la chequera, no pudo impedir el fracaso final, menos podrá ahora con un poder recortado por Gioja, Urtubey y Scioli dentro del PJ, y con Massa y De la Sota mordiéndola en pinza desde afuera.

El PL le propone a los compañeros peronistas combativos que sigan teniendo esa identidad y organización propia, pero que rompan con el PJ y vengan con la izquierda revolucionaria y otros sectores nacionales y populares a formar un Frente Antiimperialista. Lo otro es un camino que ya llevó a cuatro duras derrotas: 1955, 1976, década menemista y balotaje de 2015. Es hora de “ir por más”. Es lo que está haciendo Evo Morales en Bolivia, cuyo decenio antiimperialista contrasta con el giro a la derecha de acá y el fracaso del 22 de noviembre.

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