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Lo que implica la conducción del PJ

El mismo Perón relativizaba la función del Partido Justicialista, al decir  “sólo nos acordamos del Partido cuando llegan las elecciones”. Lo cierto es que depende de quienes lo conducen, la impronta que le da al movimiento en general y el rol que van a jugar los trabajadores que se mantienen bajo el paraguas de los gremios que se dicen peronistas.

Después de la derrota electoral, se han empezado a pasar “facturas” de uno y otro sector, lo que lleva a suponer que los más retrógrados del peronismo de derecha quieran hacerse del “aparato” con fines que más tienen que ver con retomar protagonismo, como salvadores de la debacle.

Prueba de esto es la fractura que acaba de producirse en Diputados donde figuras que hasta hace pocos días eran del riñón kirchnerista, como Bossio, ahora quieren conformar un PJ más “depurado”, o sea que bien esto puede ser parte del reacomodamiento en el “aparato”.

Desde el Partido de la Liberación, hicimos un balance de estos doce años de administración kirchnerista y hemos sostenido que hubo medidas importantes para el campo popular, algunas que se tendrían que haber profundizado y otras que directamente no se llevaron a cabo, por lo que estamos resistiendo las que el macrismo quiere volver atrás.

Esta lectura nos dice que un proyecto de estas características se condice con un movimiento peronista de contenido más popular y latinoamericanista y en esa línea tendría que configurarse cualquier alineamiento en el PJ y va a depender de las figuras y sectores que se postulen a conducirlo.

Tipos como Scioli, Gioja o Urtubey, mal podrían llevar a cabo la conducción de un Partido que fogonee una alianza antiimperialista y no estamos delirando, cuando Perón ganó en su primera presidencia con la consigna “Perón o Braden” y en los setenta con “Liberación o dependencia”.

Quisiéramos suponer que el llamado a la militancia de todas las organizaciones que integran el Frente Para la Victoria, para afiliarse formalmente al PJ, tiene que ver con disputar el “aparato”, con vistas justamente de darle al movimiento un contenido más “progre” y que sea realmente “nacional y popular”.

Pero la ingenuidad en política se paga caro, lo que está en juego es el bienestar del pueblo trabajador. Macri fiel a las directivas emanadas de las corporaciones, a través de sus acostumbrados DNU, en tan solo sesenta días ha dado muestras más que suficientes para saber que se nos viene la noche a los argentinos.

Sólo un “Frente Popular Antiimperialista” puede derrocar la restauración neoliberal que pretenden los monopolios y las oligarquías cipayas y en ese armado tenemos que confluir todos los militantes y organizaciones del amplio campo popular.

JORGE ARTACHO

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