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Volando en bandada con los “fondos buitres”

El 5 de febrero el Secretario de Finanzas del gobierno de Mauricio Macri, Luis Caputo, presentó ante el mediador norteamericano Dan Pollack la nueva propuesta de pago a los “holdouts” (léase buitres). Son los especuladores financieros que compraron bonos nacionales a precios irrisorios durante la gran crisis de 2001 y rechazaron la reestructuración de la deuda hecha en 2005 por Néstor Kirchner (que les representaba una ganancia del 300 %).

Clarín, principal sostén de la alianza derechista, remarcó la eficiencia del nuevo gobierno al avanzar en la resolución del espinoso tema  “logrando” (todavía la propuesta no ha sido aceptada por cuatro grupo de bonistas sino sólo por dos) un descuento del 25% respecto a lo fallado por Griesa. Omitió señalar que tal propuesta implica un desembolso de 7 mil millones para el pueblo argentino, representando una ganancia del 1.000% para los especuladores y abriendo­ la puerta para que los bonistas que aceptaron la restructuración de 2005 y 2010 reclamen un trato similar.

Los disfrazados de periodistas independientes, omiten además que en el nuevo esquema de recaudación fiscal en vías de implementación por el gobierno (con la eliminación de las retenciones a los terratenientes agroexportadores) los fondos necesarios para el pago no pueden si no salir de un nuevo endeudamiento, abriendo un ciclo de crisis  crónica de deuda. Como explica el profesor Alfredo Serrano no hay magia para esta ecuación de economía política: “La respuesta está en la deuda externa, o mejor dicho, la deuda eterna. Se paga para tener acceso al mercado financiero internacional. Pero se va al mercado financiero internacional para pagar. Un gran círculo vicioso neoliberal”.Para quienes sobrevivimos al menemismo y la Alianza, la receta no es nueva. Se encuadra dentro de las archiconocidas políticas neoliberales que representan una violentísima reacción de la burguesía financiera hacia el Estado de Bienestar de matriz keynesiano y una agudización de la explotación capitalista. Los neoliberales sostienen que la raíz de los problemas económicos está en el creciente poder del movimiento obrero que socava la acumulación privada con sus presiones sobre los salarios y su insistencia en que el Estado aumente cada vez más los gastos sociales.Sus soluciones son, teóricamente, simples: mantener un Estado autoritario y fuerte capaz de quebrar el poder de los sindicatos y las organizaciones civiles para aumentar la tasa de acumulación de los empresarios.  Desde su asunción, Cambiemos provocó una fuerte devaluación y eliminó los aranceles a casi todas las exportaciones agropecuarias. Estas medidas provocaron una escalada inflacionaria en diciembre y enero, con aumentos incluso más altos que el promedio en los productos de la canasta básica. Simultáneamente se desmontaron las trabas a las importaciones que protegían a algunas industrias. Se anunciaron, además, aumentos de hasta 700% en las tarifas eléctricas. Párrafo aparte merece la proliferación de despidos, que ya serían 41.000. Fundamentales para achicar el gasto estatal, al mismo tiempo representan una estrategia para disciplinar el movimiento obrero, de cara a las próximas paritarias. Este es el sentido de las cuasi mafiosas declaraciones del ministro de Economía cuando advirtió a los sindicatos sobre los riesgos asociados “a arriesgar salario por empleo.”  Y las de la nueva directora de Radio Nacional cuando justificó los despidos diciendo “te revisamos el Twitter”. Revanchismo patronal y autoritarismo ideológico, es la panacea neoliberal.Por el momento la legitimidad brindada por el triunfo reciente mantiene relativamente alta la aceptación del mandatario, que la aprovecha para tratar de pagar a los fondos buitres. En setiembre de 2015 Argentina había llevado a la ONU una propuesta para que esos fondos no pudieran afectar las renegociaciones de deudas soberanas de los Estados. Y fue votada por 136 países, con sólo 6 en contra y 41 abstenciones, pero ya se sabe que Macri no defiende ninguna soberanía.

NILSA SARMIENTO

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