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Amplitud para aislar a Macri, antiimperialismo para golpearlo

Se cumplieron cuatro meses de gobierno de Mauricio Macri y el saldo es desolador.

Aunque nuestro enfoque es político e ideológico, está basado en la realidad. Decimos que es el gobierno de los monopolios y eso se asienta en que la quita de retenciones y la devaluación sirvieron a esos intereses. Además les entregó ministerios y secretarías a JP Morgan, Monsanto, Galicia, IBM, LAN y General Motors, entre muchos más.

Es el gobierno del ajuste. Y eso se basa en los más de 100.000 despidos habidos en la administración pública y la actividad privada, in crescendo. Toma nota también, dolorosamente, de la pérdida del salario acarreada por la galopante inflación. Y que todo eso redundó en 1.4 millones de nuevos pobres y 300.000 indigentes más, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

Macri, en previsión de las protestas sociales que surcan el país, ajusta sus dispositivos policíacos, el Protocolo represivo, compra pistolas Taser, etc. De allí los balazos de goma que impactaron en los obreros de Cresta Roja, despedidos de la Municipalidad de La Plata, docentes de Santiago del Estero, bancarios en Buenos Aires, etc.

Para completar la caracterización científica y práctica, el PL critica que Macri viene a practicar las “relaciones carnales” con Estados Unidos. Es un “lamebotas yanqui”, como le dijo Fidel Castro a De la Rúa. Macri es muchísimo peor y sirve al imperio en su plan continental de atacar a los gobiernos populares como el de Venezuela y los democráticos como el de Brasil.

 

AISLAR AL ENEMIGO

Por su filiación maoísta, el PL parte del criterio de aislar y golpear al enemigo principal. Es Macri, el representante directo de los monopolios y aliado al imperialismo yanqui.

Sería un error subestimar a tales enemigos, porque hace cuatro meses lograron hacerse del gobierno por medios electorales, empleando durante años mecanismos de engaño de las masas, con los medios hegemónicos y las grandes patronales. También aprovecharon de los graves errores y limitaciones de Cristina Fernández de Kirchner.

Por eso hay que tener en cuenta la correlación de fuerzas entre el enemigo y nosotros, que sigue favoreciendo a aquél. Hay que denunciarlo, meter cuñas entre sus dirigentes y bases, entre sus distintos componentes y aliados, desenmascararlo y debilitarlo de a poco, para golpearlo mejor y obligarlo a retroceder.

El PL ve con simpatía las expresiones de crítica y descontento con la administración Macri, incluso de fuerzas políticas y sociales con las que tenemos profundas divergencias. Por caso, si Hugo Moyano critica la mayor inflación y organiza una marcha, será visto con agrado, aunque no cambiaremos la valoración negativa de ese burócrata.

Como recomendaba Lenin para situaciones que podrían tener alguna semejanza con la nuestra, “golpeamos juntos y marchamos por separado” con esos sectores de la gran burguesía que vayan deslindándose del tronco gubernamental.

La política del PL es favorecer un amplio frente anti Macri, que sume a quienes hemos sido oposición firme desde el vamos y a quienes se vayan alejando del gobierno de a poco, con el oportunismo que suele caracterizarlos. Todo sea para golpear con más fuerza a quien entraña un peligro mortal para las conquistas de estos años.

En cuanto a los métodos de esa pelea, tienen que ir de menos a más, poner centro en la movilización callejera pero sin renunciar a la batalla política y mediática-cultural, a las acciones judiciales, etc. Es una resistencia multiforme, con centro en la clase trabajadora y demás sectores populares, con importantes paros y protestas ante las salvajadas del macrismo.

Es una defensa activa de los intereses del pueblo, sin irse de mambo ni pensar en rebeliones violentas en el corto plazo. Hay que luchar, diría Mao, “con razón, con ventaja y sin sobrepasarse”. Eso sí, adonde llegue la lista de despedidos de Macri, allí hay que plantarse y luchar por todos los medios. En esos casos, que no buscamos, la violencia de abajo no es violencia sino justicia…

 

UNIDAD ANTIIMPERIALISTA

Muchos dirigentes peronistas dicen que quieren reemplazar a Macri el 10 de diciembre de 2019. El PL quiere echarlo cuanto antes para que no pueda hacer más daños terribles al pueblo y la soberanía nacional, como hizo con la cipaya ley de pago a los “fondos buitres”.

La idea es aislar y derrotar a Macri en el menor tiempo posible, aunque eso no será un acto rápido ni fácil. El objetivo es rajarlo con el pueblo en la calle, sin esperar cuatro años para volver a votar.

No basta con la unidad amplia contra Macri. Hace falta la movilización de la clase obrera, jóvenes e intelectuales avanzados, inspirados en el Argentinazo de 2001. Y al servicio de esa lucha popular, hay que crear más temprano que tarde un Frente Antiimperialista con todos aquellos que quieran ir a fondo en esa lucha anti Macri, bregando por cambios de fondo del país, sin reformas ni parches. Y con dirigentes probados en la lucha,  no oportunistas ni traidores.

El peronismo dejó de ser “el hecho maldito del país burgués”. Hoy, por culpa de sus dirigentes, es el hecho gran burgués del país maldito. Hay que romper con el PJ de Gioja, Scioli y Caló, los que aún no lo han hecho, y confluir en una identidad antiimperialista junto con otras agrupaciones, entre ellas el PL. Si no se rompe con la vieja política gran burguesa y sus aparatos, entonces no habrá mucho derecho a quejarse.

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