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Los desafíos del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba

Entre el 16 y 19 de abril próximo se realizará el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, coincidiendo con una fecha histórica de esa revolución, el 55 aniversario de la victoria de Playa Girón. El PCC tomó ese nombre en 1965. La base fue la unidad del Movimiento 26 de Julio liderado por Fidel Castro, el Partido Socialista Popular (nombre con que había sido fundado el PC en 1925) y el Directorio Revolucionario. Esa unidad, donde la columna vertebral de la revolución fue el M26 y Fidel Castro, se hizo tras la victoria de Sierra Maestra, como Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). Luego derivó en el Partido Único de la Revolución Socialista, (PURS), etc., hasta desembocar en el PCC.

Esta organización tuvo el mérito histórico de hacer la revolución martiana, democrática y antiimperialista, convertirla en socialista a partir de abril de 1961 -luego de vencer en Girón- y conservar esos logros a pesar de tantos planes agresivos del imperialismo, bloqueo yanqui, caída de la URSS, etc.

La última prueba de esa fortaleza y superioridad del sistema, partido, dirección y pueblo cubanos se vio en marzo pasado, cuando el jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, fue a La Habana sin haber logrado los objetivos históricos de derrocar a la revolución cubana. Ésta sigue de pie a 90 millas de La Florida.

Por eso somos optimistas sobre el VII Congreso tan próximo. Cuba se ha ganado la confianza política de los revolucionarios del mundo, de que hará un evento de unidad, debate y victoria en torno a los objetivos fijados.

La propia Constitución del país reconoce que “el Partido Comunista de Cuba (PCC), martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación, constituye la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado de este país caribeño. Tiene la responsabilidad de organizar y orientar los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”.

Ese reconocimiento surge de la realidad, las luchas y el sacrificio de sus militantes y dirigentes en estas décadas. Desde el VI Congreso (2011) hasta aquí el PCC se viene esforzando por aplicar sus Lineamientos de Política Económica y Social. Se busca desarrollar la economía, modernizarla, flexibilizar la propiedad estatal sin que pierda su condición de columna vertebral, atraer la inversión extranjera en varios rubros (excluyendo la Educación, la Salud y la Defensa), mejorar los ingresos de la población, etc. La idea madre es un socialismo moderno, próspero y sustentable, objetivo que el PL alienta desde su modesta trinchera en Argentina.

En cambio, para algunos que se dicen de izquierda sin serlo, como los trotskistas,  esos cambios económicos, sobre todo con la Zona Económica Especial de Desarrollo de Mariel y su puerto de aguas profundas como llave maestra del comercio caribeño y hacia el mundo, sería una restauración del capitalismo. Falso. Es una modernización, con los cambios y flexibilizaciones de un Estado que no pierde su condición de socialista y necesita mejorar el nivel de vida de su gente.

 

LOS DESAFÍOS

Los mil delegados al Congreso van a debatir seis documentos presentados por la dirección cuyo primer secretario es Raúl Castro. Ellos son: Evaluación de la economía durante el quinquenio 2011-2015; Análisis del cumplimiento de los Lineamientos del VI Congreso; Actualización de los mismos para 2016-2021; Conceptualización del modelo económico y social de desarrollo socialista; Programa de desarrollo socio económico hasta 2030; y Objetivos trazados en la Conferencia Nacional del Partido de 2012.

Es posible que los mayores debates giren alrededor de la Conceptualización del Modelo y sobre el Programa de Desarrollo hasta 2030.

La economía cubana viene aumentado de a poco su PBI, mejorando los ingresos y el empleo. Los límites deben atribuirse en gran parte a los daños de un bloqueo que hasta aquí fue impiadoso, y en parte también a los errores propios, donde el peso de lo estatal derivó a veces en burocracia e ineficiencia. Eso, sumado a los problemas de indisciplina laboral, falta de incentivos y demoras en la inversión.

Con las reformas aparecieron muchas formas de cuentapropismo, con medio millón de emprendedores, cooperativas y nuevas inversiones extranjeras. Estas novedades tienen un doble aspecto. Por un lado son positivas porque expanden la economía y la sacan de la ralentización y subdesarrollo. Por el otro pueden ser peligrosas porque en esas formas privadas -cubanas y extranjeras- puede anidar la serpiente venenosa del capitalismo.

Y  a fomentar eso apunta la nueva política de Obama, plasmada en su visita y discursos. Alentó las inversiones privadas y, coherente con ello, la democracia multipartidista (léase capitalista) maquillada como una expresión de derechos humanos.

Una gran parte de la población, curtida por la revolución, mantiene su guardia en alto contra esas maniobras del capitalismo y EE UU, que apuntan mucho más allá de los grupitos contrarrevolucionarios y mercenarios de antes. Ahora se apoyarán en empresas privadas, ONG, cursos, intercambios, créditos, fundaciones y hasta en centenares de miles de turistas. No se debe subestimar el riesgo de que esa política, con una figura más flexible y “simpática” como Obama, pueda influir y captar a una parte de los cubanos, sobre todo jóvenes. ¿A cuántos? El PL confía en que la gran mayoría seguirá conscientemente las orientaciones del PCC y no los cantos de sirena del Departamento de Estado.

El VII Congreso será un momento clave de ese fortalecimiento político, ideológico y organizativo de los comunistas cubanos, en una fase de recrudecimiento y novedades de su lucha de clases en la isla y en momentos críticos en Latinoamérica por el reciente auge del neoliberalismo. Será clave que la dirección histórica de la revolución, Fidel y Raúl, logre más avances de la mediana y joven generación, que debe tomar la posta.

 

SERGIO ORTIZ

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Sergio Ortiz

Sergio empezó a militar en Vanguardia Comunista (actual Partido de la Liberación) en 1968, previo al Cordobazo. Fue dirigente estudiantil en los '70 y desde 1990 es el Secretario General del PL. Es periodista, hincha de River e integra la Coordinación Nacional del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCuba).

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