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Ahora los militares tendrán las manos más libres

El 30 de mayo fue un día de festejo para algunos militares necesitados de “reconciliación nacional”. Recibieron un nuevo aumento del 9% para los activos y 55% para los retirados y se les quitó de encima el decreto 436 de 1984, ese con la firma de Alfonsín que ponía al ejército en la órbita del poder civil y le quitaba a las Fuerzas la promoción, ascensos, traslados y reincorporaciones del personal militar. Ese decreto efectivizaba lo que dice la Constitución Nacional: el presidente es el Comandante en Jefe.

Lo grave del decreto 721 de Macri es que no se trata de un simple “reordenamiento administrativo” como han planteado desde el Gobierno Nacional, sino que al derogar el decreto 436 se le otorga un nivel peligroso de autonomía a unas fuerzas armadas que no fueron depuradas ni definitivamente democratizadas. Al día de hoy mantienen entre sus filas elementos propios del viejo “Partido Militar”.

Si bien la posibilidad de un nuevo golpe militar no aparece en el horizonte, menos aún en una democracia burguesa que luego de 33 años tiene amplias muestras del espíritu democrático del pueblo  (como son cada año las marchas del 24 de Marzo), esta nueva autonomía fortalece el autogobierno de las Fuerzas Armadas. No sólo es peligroso el tema de las reincorporaciones (principalmente de retirados para trabajar como docentes) porque permitiría a militares condenados en juicios de lesa humanidad volver a las fuerzas sino también la cuestión de los ascensos porque ahora serán las propias fuerzas, sin ningún control civil, quienes elijan sus cúpulas. Y con respecto a los traslados, su importancia radica en que históricamente han sido utilizados como parte de un sistema de “premios y castigos”, en el cual al subordinado obediente se lo premia al trasladarlo al lugar que quiera y al desobediente –ese que tenga ideas muy “democratizantes” o denuncie situaciones de maltrato, por ejemplo- se lo castiga con traslados lejos de la familia.

La posibilidad de que las Fuerzas firmen convenios con ejércitos de otros países (y probablemente no con el chino, ni el cubano ni el venezolano) pero también además con empresas es también algo que preocupa. Como ya analizaron grandes de la historia como Lenin y el Che, el ejército es la última línea de defensa de la reacción. Que sea dirigido por sus mismos oficiales conociendo el pedigrí de buena parte de los militares argentinos es un retroceso para un proceso de transformación social en Argentina.

Como bien expresaron Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas e H.I.J.O.S. Capital, esta medida se da en un marco de retroceso de las políticas de DD.HH, con la disolución de la Dirección Nacional de DD.HH. del Ministerio de Seguridad de la Nación y el despido de trabajadores del programa Verdad y Justicia.

Desde la Comisión de Homenaje y el PL nos sumamos al repudio a tan nefasto decreto y llamamos a realizar actividades que ayuden a la resistencia, como rondas ampliadas, charlas con los miembros del CEMIDA y auspiciar espacios de amplitud democrática (como el plenario del 25/6 que organiza en Córdoba la Mesa de Trabajo por los DD.HH. para planificar el acto por la condena en el juicio de la megacausa La Perla). Estas son las cosas a las que apunta el PL con su propuesta de Coordinadora Nacional Democrática.

 

COMISIÓN DE HOMENAJE A LOS DESAPARECIDOS

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