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Breve historia de los aportes de Mil por Cuba

La compañera Adriana Vega está escribiendo un libro sobre la historia del movimiento de solidaridad argentina con Cuba y pidió un resumen de lo actuado por el grupo de trabajo solidario MIL POR CUBA.

Cabe aclarar que el Partido de la Liberación, antes Vanguardia Comunista, dio apoyo a la revolución cubana, por ejemplo el camarada Elías Semán estuvo allí y escribió “Cuba miliciana”, en los ’60. También hubo polémicas, como ocurrió al interior del movimiento comunista internacional tras la ruptura chino-soviética en 1960.

El secretario general del PL, camarada Sergio Ortiz, viajó en noviembre de 1991 a La Habana al Encuentro Sindical contra el Neoliberalismo. Allí hizo mociones de apoyo a Cuba y contra el bloqueo yanqui, por entonces la enmienda Mack y en preparación la ley Torricelli. En la ocasión restableció la relación de partido a partido con el Departamento América del PCC. Con parte de los asistentes a dicho Encuentro Sindical tuvo el privilegio de dialogar brevemente con el comandante en jefe Fidel Castro.

Al regreso de ese viaje el PL participó junto a otras fuerzas y sectores de la formación del  Centro de solidaridad y Amistad con la Revolución Cubana (Cesarc). Eran tiempos de volanteadas, hablar en las plazas y charlas públicas en gremios y facultades, también en la Universidad de Madres de Plaza de Mayo.

Como en Cuba había comenzado el “Período Especial en tiempos de paz”, el asunto más urgente era denunciar el bloqueo y acercar a Cuba parte de los elementos necesarios que allí faltaban. En eso trabajaba todo el movimiento de solidaridad y nosotros éramos parte en Córdoba, Capital, Buenos Aires, Mendoza, Salta, etc.

Una cosa que planteábamos entonces era que debíamos agitar en los barrios y sectores populares los ejemplos revolucionarios de Cuba en educación y salud, para contrastar con lo que ocurría en los ’90 neoliberales. Esto generó discusiones y diferencias con otras fuerzas, que pretendían separar con un muro los temas de Cuba de los de Argentina.

Tal separación era correcto hasta cierto punto que lo hiciera la embajada de Cuba, pero no un movimiento solidario de militantes populares argentinos. Se entiende entonces nuestra alegría cuando en años posteriores llegaron acá el Yo sí Puedo y Operación Milagro, resistidas por diversos gobiernos, incluso el de Néstor Kirchner.

Sobre aquella contradicción, el PL siempre planteó este criterio: la embajada de Cuba no debe inmiscuirse en los problemas internos de Argentina, porque representa a otro país; pero los militantes solidarios somos argentinos y debemos ligar ambas cosas, la solidaridad y la militancia popular. “Si el embajador va a firmar un acuerdo con un presidente argentino, no tiene que invitar al movimiento solidario; y si éste va a cortar rutas por el desempleo, no va a pedirle al embajador cubano que traiga las cubiertas a quemar. De todos modos todos trabajamos en la misma dirección solidaria”. Tal punto de vista siempre fue mantenido por el PL y es correcto.

A partir de 1998 el movimiento solidario tomó las banderas de la libertad de los cinco cubanos presos en EE UU. Nosotros también. Y justificamos que Cuba monitoreara a los grupos terroristas en EE UU, vistos los atentados que éstos pergeñaban y llevaban a cabo en la isla, para cortar el turismo y reforzar el bloqueo.

En abril de 2004 nació MIL POR CUBA, luego de juntar mil firmas solidarias para que Argentina votara a favor de Cuba en la 60 asamblea de la ONU. El detalle fue: 948 firmas del país, 257 firmas de 25 países y 600 firmas de becados del Instituto de Educación Física y Deportes (IEFD) de Cuba.

El mes anterior a ese nacimiento, organizamos el escrache contra el centro de gusanos CADAL, favorable al bloqueo y a la agresión norteamericana contra la Patria de José Martí. Fue en marzo y se hizo contra cinco conferencistas ligados a la embajada yanqui, entre ellos Marcos Aguinis y Juan J. Sebreli,  en un hotel de Buenos Aires.

La crónica de Clarín dijo: “19/03/04. El ex ministro de Economía Roberto Alemann fue agredido ayer a la tarde por un grupo de manifestantes que realizó un “escrache” con insultos, escupidas y huevazos frente a un hotel de Juncal al 800, donde un centro de estudios privado había organizado un encuentro crítico hacia el gobierno de Cuba. El escrache fue reivindicado en un comunicado del Movimiento Antiimperialista y por la Paz (MAP). La agrupación señaló que participaron otra media docena de organizaciones de izquierda y el sindicato ATE Capital”.

Allí recomenzó un debate dentro del movimiento solidario y el arco político: ¿era correcto hacer escraches a CADAL y la embajada yanqui? Para el PL y Mil por Cuba, sí lo era, tomando de ejemplo los de HIJOS contra los genocidas impunes.

En abril de 2004 se reunía en Ginebra, Suiza, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y allí había mociones de crítica a la isla por parte de EE UU y sus gobiernos amigos. Incluso el flamante gobierno de Néstor Kirchner había anticipado por medio del canciller Rafael Bielsa que iba a “abstenerse” en dicha crucial votación. Recordemos que en 2003 había sido invadido Irak y George Bush analizaba la posibilidad de hacer otro tanto con Cuba, alentado por el coro fascista de Miami y el gobernador de La Florida, Jeb Bush.

En ese momento había que dar una mano a Cuba. Y el PL elaboró una declaración que reclamaba al gobierno argentino votar a favor de la isla. “Las fuerzas políticas y personalidades democráticas y populares abajo firmantes convocamos al pueblo argentino a movilizarse en apoyo a Cuba y en contra de la política imperial de EEUU entre el 15 y el 20 de abril, cuando se quiera votar contra el gobierno de Fidel Castro en la ONU. Proponemos marchar hasta la Cancillería a entregar este documento con todas las firmas y solicitar un voto positivo para Cuba”, decía ese manifiesto. Lo firmaron 691 personalidades de Argentina, 257 personas de 25 países y 600 alumnos becados del Instituto de Educación Física y Deportes de Cuba. Como las firmas eran algo más de mil, se adoptó el nombre de MIL POR CUBA.

En años siguientes se volvió a recurrir a la metodología de juntar firmas con una petición y se las llevaba a cancillería, priorizando la unidad con las otras organizaciones integrantes del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCUBA).

 

MARCHAS A LA EMBAJADA

En esos años MASCUBA comenzó a darle gran importancia a los 5 cubanos presos en EE UU, que habían sido detenidos en setiembre de 1998 en Miami y condenados a 4 cadenas perpetuas y 77 años de prisión. Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González necesitaban la solidaridad argentina y del resto del mundo. Así florecieron el Comité Internacional y el Comité Argentino por la libertad de los Cinco, que promovieron muchísimas actividades de solidaridad, siempre acompañados por el MASCUBA y dentro de éste, por MIL POR CUBA.

Propusimos en 2006 que el 12 de setiembre se fuera a la embajada norteamericana. El resto de las organizaciones estuvo de acuerdo y se marchó en unidad a la embajada, con todas las banderas, y oradores, reafirmando ese reclamo. Hubo actos, veladas culturales, conferencias universitarias, viajes de compañeros del movimiento a otros países, incluso a EE UU, para insistir con esa libertad a los 5 cubanos. Siempre hubo una comisión por los 5 en los Encuentros Nacionales de Solidaridad con Cuba. En setiembre de 2006 sesionó en la Biblioteca Nacional un Tribunal sobre el caso, con especialistas como Beinusz Schmucler, David Baigún, Stella Calloni, etc.

Se entiende entonces la inmensa alegría de todo el movimiento cuando en diciembre de 2014 salieron en libertad los últimos tres presos cubanos, en el inicio de la reanudación de relaciones entre Cuba y EE UU. Tuvimos el privilegio en Buenos Aires y Córdoba, junto al resto del movimiento, de dialogar con Ramón Labañino y Elisabeth Palmeiro, de visita al país.

 

COORDINACIÓN NACIONAL

El bloqueo y la libertad de los 5 héroes demandaban más coordinación del MASCUBA, en un país tan diverso, amplio y complicado políticamente. Hubo muchos debates porque no todos estaban de acuerdo en establecer una coordinación nacional. Pero la situación lo demandaba y a la vez lo posibilitaba, porque en noviembre de 2005 se había sepultado el ALCA en Mar del Plata y en julio de 2006 llegaron triunfantes Fidel Castro y Hugo Chávez al Mercosur en Córdoba.

Así fue que en el VI Encuentro Nacional de MASCUBA en la ciudad de La Plata, en agosto de 2006, Sergio Ortiz en nombre de MIL POR CUBA mocionó crear esa coordinación. Hubo otro sector que se opuso y el asunto se sometió a votación, ganando la postura de crear esa forma superior de unidad por 100 votos contra menos de 20. Y con altibajos, porque a veces no se entendió su necesidad, la coordinación nacional se ha mantenido hasta hoy. En ese ámbito destacamos la labor con Champa Galiotti y la Multisectorial de Rosario, Rubén Záccaro y el Comité de Almirante Brown, la Casa de Amistad con Cuba de Buenos Aires, Marta Speroni del Comité Internacional por los Cinco, Betty Muñoz de la Multisectorial de Buenos Aires, Alberto Mas y Lidia Donnini del Comité Argentino por los Cinco, Hernán y Rodolfo de la Vía de la Casa de La Matanza, etc.

Con otros sectores hubo diferencias políticas no siempre bien resueltas. Por caso, en 2008 se hizo el VIII Encuentro en Rosario, en medio del lock out sojero y había diferencias sobre si enfrentarlo o no. MIL POR CUBA estaba totalmente en contra de la Sociedad Rural y la Mesa de Enlace Sojera. Representantes de ATE y el Partido Socialista, no compartían ese rechazo. Eso generó cortocircuitos que dejaron a oscuras la comisión de prensa cuyo boletín había apoyado el discurso de Aleida Guevara en el monumento al Che, cuando condenó duro a los sojeros que cada día tiraban miles de litros de leche en el lockout oligárquico.

Se ha puesto proa al XV Encuentro Nacional en Buenos Aires para noviembre de 2016. Hemos insistido en no actuar como compartimentos estancos. Cada casa o entidad debe considerarse parte indisoluble del Movimiento sin perder su autonomía en sus tareas específicas, propias de Operación Milagro, Brigadas a Cuba, CAPAC, Proyecto Tatú, Yo sí Puedo, Multisectoriales, etc.

Hoy enfrentamos al gobierno fascistoide de Mauricio Macri y su cambio regresivo de políticas nacionales e internacionales. Hay que valorar más que antes y fortalecer la Coordinación Nacional. Trabajar por cuerdas separadas sería suicida para Argentina y la Patria Grande.

MIL POR CUBA

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