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¿Nueva etapa de la campaña golpista de la OEA y EE UU?

Desde el triunfo de la Revolución Bolivariana encabezada por el Comandante Hugo Chávez, la relación entre el imperialismo norteamericano y la República Bolivariana de Venezuela nunca fue fácil. La razón es muy simple: toda la política imperial tiene como único objetivo el derrocamiento del gobierno bolivariano que supo enfrentar sus imposiciones. Así, las autoridades norteamericanas desarrollaron campañas de permanentes agresiones basadas sobre todo en mentiras y promoviendo abiertamente apoyo a la oposición venezolana en sus acciones violentas y no violentas.

Esto se vio durante la presidencia de George W. Bush. El gobierno de Obama tampoco cambió ese accionar criminal. Y, en los últimos meses, para aumentar aún más las presiones, el gobierno español se sumó al de EE.UU. para difamar y desprestigiar en todos los foros internacionales y mediante fuertes campañas mediáticas al presidente Nicolás Maduro. Pero de todos esos ataques, el que sin lugar a dudas causó -y sigue causando- estragos en Venezuela es la llamada “guerra económica” ya que determina escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad. La meta es la de provocar varios estallidos en distintas regiones del país hasta alcanzar un levantamiento popular en contra de Maduro y derrocarlo.

Ahora bien, ante tantas dificultades, Luis Almagro, el  Secretario General de la OEA se anotó en esa campaña sucia. Y fue más allá, pues en una actitud injerencista para complacer a los EE UU y la oposición venezolana, Almagro amenazó con aplicar la Carta Democrática contra Venezuela a pesar de no tener apoyo de la mayoría de los miembros de dicho organismo. Lo enfrentó una brillante intervención de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, en la 46° Asamblea General de la OEA denunciando la política de Almagro tendiente a derrocar a un mandatario electo de forma popular en elecciones limpias y así someter a Venezuela a los intereses del imperialismo. Y con coraje defendió la posición que los problemas internos de su país deben ser resueltos por el pueblo, el único con pleno derecho de decidir y dirigir su futuro.

Derrotada la maniobra de Almagro, el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, durante el último Encuentro Regional que tuvo lugar en Santo Domingo en junio pasado, de manera sorpresiva se reunió con Rodríguez y aceptó iniciar conversaciones directas con el gobierno venezolano. Así se sumó al pedido de diálogo propiciado por UNASUR. Dijo: “Quiero conversaciones de inmediato con Caracas, y me he comprometido a ver si esto funciona, así veamos que si podemos mejorar las relaciones bilaterales”. Aseguró que su gobierno no presionará para suspender a Venezuela de la OEA. Inmediatamente Maduro aprovechó para reiterar su propuesta de restablecer las relaciones diplomáticas mediante designación de embajadores.

Pero la designación del experimentado diplomático Thomas Shannon para dirigir esas conversaciones provoca ciertas inquietudes, conociendo su estrecha relación con la derecha latinoamericana, incluida la venezolana. Shannon ha sido acusado con suficientes pruebas de haber maniobrado en contra del gobierno de Aristide en Haití provocando su derrocamiento, como así también haber protegido y evitado la caída del ultraderechista Martelly. Conviene recordar al Che cuando en referencia al imperialismo dijo: “No se puede confiar ni un tantico así“.

Se abrió una nueva etapa en las relaciones entre Venezuela y EE.UU. Y por el momento ha sido desmantelada la maniobra injerencista de Almagro, por lo que la oposición venezolana y su protector Mauricio Macri sufrieron una derrota y van a tener que esperar una nueva señal de Washington.  ¿La campaña golpista contra Venezuela entró en nueva etapa? La respuesta la tendremos en los próximos meses.

                                                                                                  HENRY BOISROLIN

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