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Por la libertad de Milagro Sala

Milagro Sala se encuentra detenida desde el 15 de enero pasado. Para justificar esta situación, el gobierno de Gerardo Morales le inicia nuevas causas que los magistrados utilizan para la continuidad de la prisión. Para eso hay un poder judicial colonizado por el gobierno, mediante la ampliación del supremo tribunal de justicia y las afinidades políticas y hasta familiares de magistrados y fiscales con las autoridades.

Originalmente fue detenida por liderar un acampe contra medidas del gobierno jujeño, lo que pone de relieve el carácter político de la acción; luego de 2 semanas, el juez Gastón Mercau -padre de las nietas de la presidenta del Tribunal Clara Langhe – dispuso su liberación, pero acto seguido volvió a ordenar su detención por nuevas causas, imputándola por asociación ilícita, extorsión y fraude al Estado. Mercau oficiaba como juez de feria, pese a lo cual dijo haber contado con la denuncia espontánea de 9 personas contra la dirigente de la Tupac Amaru.

Desde entonces fueron conformándose nuevas causas para mantenerla procesada y en la cárcel. Al mismo tiempo, la justicia norteña ordenó allanamientos contra otros integrantes de la Tupac, cumplidos de manera violenta y manifiestamente ilegal por parte de la policía, ya que se hicieron de madrugada y sin que hubiera resistencia.

El Juez Pullen Llermanos reabrió una causa que había sido declarada prescrita y en la que se mencionaba a Sala como presente en el lugar de un delito; para ello se basó en el testimonio de una persona privada de la libertad. Posteriormente inició otra involucrándola en el secuestro de un bebé, también en base a testimonios.

La persecución alcanzó también a los abogados de Sala: Pullen Llermanos multó a Ariel Ruarte y Paula Álvarez Carreras por presentar un habeas corpus colectivo por las condiciones infrahumanas de detención en que se encontraban las presas en el Penal de Mujeres de Alto Comedero. Otro abogado, Luis Paz, fue procesado por el mismo juez por el delito de amenaza coactiva, en base a un testimonio de una persona que habría declarado luego de una reunión a solas con el magistrado.

Las condiciones de detención son denigrantes: en todo el penal suspendieron la provisión de agua caliente, la que se reanudó luego de que se denunciara la situación y para desacreditar la denuncia. Además, ante cada nueva causa el juez pretende que trasladen a Milagro a tribunales como si se tratara de una delincuente peligrosa. La dirigente decidió negarse a cumplir con esa representación humillante, lo que le valió una nueva causa por “desobediencia judicial”.

Horacio Verbitsky expuso cómo un documento producido por Gerardo Morales y presentado ante la legislatura provincial en el año 2009 adelantaba la visión que sustenta esta persecución y su carácter político. Morales cuestionaba que la Tupac Amaru y otras organizaciones constituyen “suerte de contrapeso relativo de los poderes económicos en la práctica política” y criticaba que la organización no se subordinaba al liderazgo de la central sindical que integraba (CTA), al tiempo que advertía que los “éxitos en la forma de acción y gestión” alentaban al activismo incluso de otros signos. Verbitsky muestra así qué es lo que persigue el gobernador jujeño, poco interesado en sancionar a la corrupción pero capaz de poner en marcha un aparato represivo para escarmentar a luchadores.

Por eso, la lucha por la libertad de Milagro Sala es por el derecho a la protesta y a la acción política popular.

MARIA ALANIZ

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