Notas políticas

Que Cristina rompa con el PJ y llame a un Frente Popular

El peronismo fue y es un movimiento político con fuerte influencia, sobre todo en los sectores populares. En su origen, según el análisis de Vanguardia Comunista, fue policlasista con dirección de la burguesía nacional. Y al momento de su derrocamiento por el golpe gorila de 1955, la conducción del General Perón ya expresaba a la gran burguesía nacional.

En los últimos doce años, el peronismo tuvo la impronta del kirchnerismo, que lo mejoró sin alterar su contenido de clase gran burgués nacional. Lo mejoró porque en derechos humanos, en recuperación de los fondos previsionales, en su enfrentamiento con Clarín, el FMI y los “fondos buitres”, en su política de integración latinoamericana, etc, esa dirección fue democrática y progresista.

En su derrota de noviembre de 2015 influyeron dos factores concurrentes: 1) el afán revanchista y el poder de la derecha, los monopolios, los medios hegemónicos y el imperialismo, que prohijaron al frente PRO-Cambiemos; y 2) las limitaciones básicas del kirchnerismo, que se no atrevió en doce años a expropiar al núcleo de la oligarquía y los monopolios, ni a organizar políticamente al pueblo para las batallas que se venían. La reforma emancipadora de la Constitución quedó para las calendas griegas. De “yapa”, junto con sus errores políticos, presentó una fórmula de centro-derecha con Scioli.

De todas maneras, el FPV-PJ acumuló el 49 por ciento de los votos y quedó con bloques mayoritarios en Diputados y Senadores, y una mayoría de gobernadores. Sin embargo, desde ese momento el peronismo no ha cesado de retroceder, dividirse, debilitarse sus bloques legislativos, reducirse la fuerza aglutinada por la ex presidenta, etc.

Como resultado político de esa decadencia, hoy el macrismo logra sacar leyes importantes con mayorías parlamentarias, dividiendo al FPV-PJ. En cambio Cristina está hostigada judicialmente, embargada y con causas penales en su contra. Algunos piensan que incluso puede ir presa.

 

¿ADÓNDE VA?

El Partido Justicialista logró aprobar su lista única para el Consejo Nacional y entronizó a José L. Gioja como presidente, Daniel Scioli como vice y primeras figuras a Antonio Caló, Lucía Corpacci, Roxana Bertone y a Miguel A. Pichetto como secretario de Acción Política. Le dieron lugares a la gente de Rodríguez Saá y Verna, de San Luis y La Pampa respectivamente. El kirchnerismo quedó afuera, excluido.

Ese PJ representa a la derecha peronista. Por eso votó mayoritariamente la ley para pagar a los “fondos buitres”, la ley de blanqueo de capitales, la aprobación de los pliegos de Rosatti y Rosenkrantz para la Corte, etc. En varios de estos puntos el sector kirchnerista votó en contra o se abstuvo, aunque no faltaron los que traicionaron, como Abal Medina y varios más en el Senado, del mismo modo como antes lo habían hecho Bossio y Romero, en Diputados.

La mayoría del PJ hoy está en una postura acuerdista con Macri y a favor de aislar al sector de Cristina; incluso quienes antes comían de su mano -como Alperovich- ahora lo dan por muerto.

El 10 de diciembre pasado el bloque de diputados era de 98 legisladores bajo la batuta de Héctor Recalde. Hoy son 70 y pueden bajar a 30 o 40. En el Senado eran 42 y hoy votan las posturas de la ex presidenta entre 7 y 12 según los temas; el resto obedece a Pichetto y el “peronismo territorial” (léase Gioja-Scioli y los gobernadores).

Los últimos que abandonaron el barco fueron los 6 diputados del Movimiento Evita, ahora conformados como Peronismo para la Victoria. Este caso es interesante de analizar, porque supuestamente -según el documento de su mesa nacional- se fueron porque el bloque de Recalde era una cáscara vacía o formalidad ya rota, no se iba a fondo en la lucha contra la corrupción y Cristina no quería asumir la dirección política. Dijeron que los K no querían hacer autocrítica de los límites y errores de los doce años. Etc.

Hasta allí son argumentos discutibles, algunos de los cuales fueron planteados por el PL años atrás, sin ser tomados por Pérsico, Navarro y Taiana. Sin embargo, en el fondo ponen un guiño a la izquierda para poder doblar a la derecha: los dirigentes del Evita quieren engrosar el PJ. Navarro pidió la vuelta al PJ del derechoso y proyanqui Sergio Massa y su Frente Renovador, con la excusa de “ganarle a Macri en 2017 y 2019”.

El PL, fiel a su idea de frente amplio contra Macri, valora los gestos y palabras opositoras contra el gobierno del ajuste. Pero rechaza la dirección de Gioja-Scioli-Pichetto-Urtubey y más aún la convergencia con Massa y De la Sota. Ese es un peronismo conservador, bien allegado a la embajada yanqui y a los banqueros, la Unión Industrial y Sociedad Rural. No tiene diferencias esenciales con Macri.

Deseamos que Cristina mantenga firme el núcleo kirchnerista, recuperando todo lo bueno realizado, pero autocriticando sus límites y los varios hechos de corrupción. Debería dejar las medias tintas. Sería bueno que rompa con el PJ y llame a un frente popular con La Cámpora, Descamisados, Tupac Amaru, CTA de los Trabajadores, Resistiendo con Aguante, Nuevo Encuentro, PSOL, Frente Grande, Fuerza Popular, PC, SI, Miles, Socialistas para la Victoria y Partido de la Liberación.

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Un comentario

  1. En primer lugar saludo la seriedad del análisis pero me permito disentir en varias cuestiones de fondo. Es muy cierto el origen policlasista, su inclinación a la burguesía nacional antes del golpe de “la fusiladora”. Ahora bien, la impronta K de los últimos 12 años se limita a ser la corriente hegemónica dentro del PJ, jamás se cuestionó, ni se les cruzó por la mente romper con el PJ. Sobre las causas de la derrota de noviembre de 2015, coincido plenamente que la derecha quería intentar agregar al poder que ejerce en lo económico (poder real) la gestión de gobierno, como Chile con Sebatián Piñera Echenique, pero respecto a las “limitaciones básicas” que mencionan, yo creo que expropiaciones, organizar al pueblo para la lucha, nada de eso está en los planes del PJ (FPV), sin embargo, elegir una fórmula perdedora de derecha, junto a la candidatura de Anibal Fernandez en Provincia de Buenos Aires les garantizó el objetivo central, ganas 14 de 24 provincias, mantener mayoría en las cámaras y delegar en el ejecutivo de diferente signo el “pago del costo” de políticas desacertadas (que las hubo en mayor número que las acertadas). En definitiva, jugaron a perder, puedo decirlo ya que estoy a la vuelta del PJ Capital, que entre la primera y la segunda vuelta no pusieron ni un sticker de Scioli, no hicieron campaña en el cuarto distrito en cantidad de población y a sabiendas que en Buenos Aires (el primero) perdían o ganaban con lo mínimo, Córdoba había dado muestras de que arrasaba Macri y Santa Fé identificada con Binner y Margarita Stolbizer sería un distrito donde se votaría más “contra el FPV” que “a favor de Macri” pero el resultado es el mismo. No es cierto que el FPV haya sacado el 49%, sí en la segunda vuelta pero en primera ganó con el 37,08, esos son los votos que hicieron que conserven las mayorías parlamentarias a pesar de haber perdido 26 bancas en diputados y, por cierto, aumentado 3 en senadores. Hoy esos números no reflejan la realidad, como perfectamente destaca la nota se están debilitando y dividiendo de manera constante. Que el PJ representa la derecha peronista no hay dudas, siempre lo hizo, incluyendo las presidencias de Nestor Kirchner y Fellner y Scioli que se fueron turnando los últimos 13 años, luego de en 2003 recién desbancar a Carlos Saúl Menem que ejercía la presidencia del PJ. El kirchnerismo jamás renunció al PJ, ni lo hará, si el PJ representa la derecha peronista y los referentes del FPV, hoy un poco desplazados siguen siendo parte latente de cualquier debate. Cristina, es una persona, nada más, ni remotamente encarna un modelo político. Un peronista no aceptaría alianzas donde no tenga la hegemonía, ergo, una alianza con el FPV es un sometimiento a ellos y al PJ de Gioja, Scioli, Pichetto y Urtubey. Jamás el peronismo se planteó la lucha por el socialismo, ni lo hará. Yo creo que hay que conformar un espacio que incluya a todos los actores que destacan al final de la nota, pero no esperar el llamado de Cristina, la organización tiene que pasar por las bases, la necesidad de la unidad como alternativa de poder. Luego de conformado el espacio (del que se veo que se excluye al Trotskismo, a la CTA Autónoma y varios actores más) si algo hay bueno en la militancia del FPV, serán ellos los que rompan con el PJ y se incorporen, con o sin sus organizaciones. Después de todo, la construcción debería ser menos superestructural y apuntar a mayor participación del pueblo en su conjunto, de los agredidos por el sistema, de los excluídos de la producción y el consumo, y de todos los que quieran la liberación nacional y social. Con o sin Cristina.

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