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Crear una nueva fuerza política antiimperialista

La situación económico-social y política argentina es de extrema gravedad para los trabajadores y sectores populares. Y ese agravamiento no fue magia sino es el producto directo de las recetas de ajuste de Macri y compañía.

Las cosas han llegado a tal extremo que no alcanzan con parches ni aspirinas. A grandes males, grandes remedios. Esta crisis del capitalismo dependiente no se arregla con un par de medidas de inclusión social, un bono ni algunas reformas propias del capitalismo. Eso sería más de lo mismo y un engaño más a la población, que necesita soluciones urgentes.

Por ejemplo, se sabe que la economía local produce alimentos para 400 millones de habitantes. Y resulta que no comen adecuadamente e incluso pasan hambre varios millones de argentinos, cuya población es diez veces inferior a esa capacidad de producción.

¿Cuál es la causa? Latifundistas, sojeros, pooles de siembra y grandes productores acaparan la producción primaria y centran en la soja, aún cuando eso no sirva a la alimentación local. Y un puñado de exportadores, muchos extranjeros como Cargill, copan la venta al exterior y se quedan con sus ganancias en dólares, dividiéndose el negocio con los sojeros. Con la devaluación del 50 por ciento esas empresas ganaron más con un dólar de 15 pesos, que será de 18 en 2017 según el Presupuesto.

El problema de alimentar a nuestro pueblo y distribuir las ganancias de la exportación de alimentos nos plantea la necesidad de un frente antiimperialista que luche por ese cambio radical. Y que el mismo incluya una reforma agraria, para que la tierra sea de quien la trabaje y no de los Blaquier, los garcas de la Sociedad Rural, etc. Esa reforma aumentará mucho la producción de alimentos, con cuidado de la ecología y mejorará la situación social de los peones rurales, pueblos originarios y pequeños productores.

 

BASTA DE DESEMPLEO

Otro asunto gravísimo es el alto desempleo, que ya es del 10 por ciento y va a aumentar por la brutal recesión fomentada por Macri. Los números son elocuentes: 200 mil desocupados en un año. Decenas de miles de suspendidos y 650 mil pequeños comercios que están cerrando. Ramas devastadas por la masiva importación de productos en detrimento de los nacionales.

Un gobierno que no garantiza las fuentes de empleo no merece existir. Macri es un criminal serial del trabajo, con su gabinete de CEOs de multinacionales y bancos.

Esto tiene una sóla forma de remediarse. Un gobierno popular que dinamice la economía mediante la nacionalización de los resortes básicos como siderurgia, banca, alimentos, energía, transporte, tecnología y comercio exterior. Y que así ponga coto al manejo dictatorial de los monopolios, sobre todo yanquis. Hace falta una fuerza antiimperialista que luche por este proyecto; para que exista un Estado presente en la economía y asociado a las cooperativas y Pymes, y con claros límites a los monopolios.

Los macristas y radicales se plantean ser un paraíso de las multinacionales. El peronismo, como movimiento en su conjunto, no tuvo una política antiimperialista y antimonopólica. Quien se acercó a esos márgenes, sin sobrepasarlos, fue el kirchnerismo, hoy en crisis.

Por eso el PL plantea un frente popular antiimperialista, como una nueva identidad política nacional, que incluya a la izquierda y los mejores elementos de los que fueron movimientos populares y también al kirchnerismo, pero sobre nuevas bases, nueva dirigencia y nueva programática. No estamos de acuerdo con los alegres cánticos de que “vamos a volver” sin haber aclarado el balance de los límites y lo que se hizo mal entre 2003 y 2015, y lo que sigue haciendo mal ahora. Alguien tiene que responder por Pichetto como jefe del bloque del FPV en el Senado y los burócratas del triunvirato que pactó con Macri por el bono.

 

MÁS DEUDA

Otro tema que pone en riesgo la continuidad como nación es el enorme endeudamiento público. Según Alfredo Zaiat, entre Nación, provincias y municipios, el gobierno tomará nuevo endeudamiento por 90.000 millones de dólares.

Ese fenómeno pesará en forma negativa porque genera millonarios intereses y obligará a nuevas deudas para refinanciarlo. Con Macri y Prat Gay, esa masa de dinero es para pagar a los “fondos buitres”, financiar la fuga de capitales, etc.

Argentina tiene el triste récord de ser el más endeudado del “mundo en desarrollo” y eso no solo un problema para las finanzas. Es ante todo un problema político porque nos deja muy vulnerable frente a las presiones y chantajes del imperialismo.

Alguna vez vino el radicalismo a luchar por derechos, reformas y el voto ciudadano. Más tarde vino el peronismo con sus banderas de justicia social, independencia económica y soberanía política. Reconocemos esa historia, así como los aportes del kirchnerismo en años recientes. Pero ahora hay que construir otra fuerza política, contra el imperialismo y el capitalismo dependiente, con las banderas propias de la clase obrera y los oprimidos. No se trata de enfrentar una elección más. Están en juego los derechos fundamentales de los trabajadores, la juventud y las masas populares, contra enemigos tan peligrosos como Macri y Trump, acá y allá.

Basta de transitar los trillados caminos de la política burguesa, incluso las “progres”. Hay que animarse a abrir un sendero guevarista y sanmartiniano, el que lleva a un frente por la liberación nacional y el socialismo.

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