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El Partido de la Liberación (PL) de Argentina reivindica la obra y el ejemplo revolucionario de Fidel Castro

Ante el fallecimiento del gran líder revolucionario Fidel Castro, el Partido de la Liberación (PL) de Argentina inclina sus banderas de lucha en homenaje a tan enorme personalidad que condujo la revolución cubana y llevó a construir el primer país socialista de nuestro continente.

El PL lamenta profundamente el deceso de Fidel, pues aunque sabe que la muerte física es un fenómeno inexorable, no deja de ser especialmente dolorosa la partida de revolucionarios y personas excepcionalmente buenas, como él.

Fidel condujo una revolución nacional y democrática en Cuba en 1959, derrocando a la dictadura proyanqui de Fulgencio Batista por la vía revolucionaria armada. Y a partir de allí comenzó a cumplir con la palabra empeñada a su pueblo y plasmada en las cinco leyes obreras, populares y antilatifundistas enunciadas en su alegato “La historia de absolverá”, en el juicio tras el asalto del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.

Y a partir de allí fue profundizando la condición antiimperialista de la revolución cubana, que dio un salto de calidad hasta convertirse en socialista en abril de 1961, en medio del rechazo a la invasión mercenaria de Playa Girón organizada por el imperialismo yanqui.

Desde entonces hasta 2006, cuando dejó la presidencia y la primer secretaría del Partido Comunista por razones de salud, Fidel estuvo como piloto de tormentas y guiando la construcción del socialismo. Sobre todo, organizando esa construcción en medio de un criminal bloqueo yanqui total a partir de febrero de 1962 para rendir por hambre y necesidades a la isla de la dignidad.

Hasta hace pocas semanas ese gigante siguió con tareas políticas, recibiendo y dialogando con personalidades extranjeras, demostrando ser un extraordinario militante marxista hasta el final de sus días. Era uno de esos imprescindibles de los que hablaba Bertolt Brecht.

El mundo está dolorido, especialmente Cuba. También Argentina. Ese es el sentimiento genuino de los trabajadores, los humildes, los explotados, y contra esa marea chocan los gusanos de Miami, el fascista Trump y los trotskistas del FIT que han criticado a Fidel incluso después de muerto en llamativa coincidencia con el imperialismo.

El PL, por el contrario, está conmovido por esa pérdida que es de toda la humanidad. Y especialmente como argentinos recordamos su amistad con el Che Guevara, el apoyo a la guerrilla de Masetti en Salta, la recepción a los familiares de los desaparecidos en la Argentina de la dictadura militar-cívica, su advertencia contra la deuda externa impagable en los ’80, su leal apoyo a la recuperación argentina de las islas Malvinas y la demanda posterior de soberanía hasta hoy, las críticas al modelo neoliberal de Menem-Cavallo, su correcta calificación de “lamebotas yanqui” a De la Rúa, su llegada a Buenos Aires en 2003 para la asunción de Néstor Kirchner y a Córdoba en 2006 para la reunión del Mercosur, alentando con esos gobiernos y otros de la región -más el bloque combativo del ALBA- la unidad e integración latinoamericana finalmente plasmada en la CELAC; su impulso a la alfabetización en Argentina con el programa “Yo sí Puedo”, las becas a jóvenes argentinos humildes para estudiar medicina en la ELAM, las miles de cirugías oftalmológicas gratuitas realizadas en la Operación Milagro y en la Clínica Dr Ernesto Che Guevara en Córdoba, y un largo etcétera.

Él fue un maestro en fusionar el marxismo-leninismo y el socialismo con la historia particular de lucha de cada pueblo, para ser amplios y unir todo lo susceptible de unirse en la lucha antiimperialista, sin supeditarse a las burguesías nacionales ni incurrir en desvaríos sectarios y dogmáticos.

Fidel mostró el camino que conduce a un mundo mejor y empezó a forjarlo con el ejemplo concreto de Cuba. Hay que mantener ese rumbo liberador, antiimperialista y socialista, siguiendo su ejemplo y pertrechados con lo mejor de su pensamiento y militancia práctica, adecuados a la realidad y coyuntura cambiante de cada país, como él lo hubiera querido, buscando que el marxismo-leninismo eche raíces en cada territorio, con sus peculiaridades nacionales, culturales e históricas. Del mismo modo como él se inspiró y conoció a la perfección la obra del héroe nacional José Martí y las luchas de las dos etapas anteriores de la emancipación nacional de Cuba contra el colonialismo español.

¡Fidel querido, lo mejor del pueblo argentino está contigo! ¡Hasta la victoria, siempre!

Buenos Aires, 27 de noviembre de 2016

Sergio Ortiz, Irina Santesteban y Rubén Schaposnik

Secretariado Nacional del Partido de la Liberación (PL)

plarg.prensa@gmail.com

www.partidoliberacion.org

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