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Marcha de Ni una Menos

“Ni una menos”, es un grito colectivo que dice ¡Basta! a la violencia machista. La convocatoria nació de un grupo de periodistas, activistas y artistas, posteriormente la sociedad la hizo suya y se sumaron miles de personas, militantes, organizaciones y algunos partidos políticos.

Lucía Pérez, era una adolescente de 16 años, que el 8 de octubre fue drogada, abusada, empalada y asesinada, en Mar del Plata.

“Lucía era como el arte, como el rock, como el amor a los animales…” así la recordaba su hermano, quien tuvo que reconocer su cuerpo, y también denunció no poder procesar la muerte de su hermana en paz, debido a que sus verdugos continuaban amenazando a la familia.

Lamentablemente este femicidio no es un caso aislado que trasciende. Es una consecuencia de la alianza criminal del capitalismo y el patriarcado impulsando día a día la opresión de las mujeres y la exposición del cuerpo de éstas como un objeto el cual podemos utilizar y luego desecharlo.

El 19 de octubre, Argentina se vistió de luto, para recordar a Lucía y todas aquellas mujeres que todos los días y cada media hora son asesinadas en nuestro país.

A las 13:00 horas miles de mujeres en la Argentina llevaron a cabo un paro de una hora, con ruidazo incluido, reclamando que detrás del aumento y la saña de la violencia femicida también hay una trama económica. Y que la falta de autonomía de las mujeres las deja más desprotegidas a la hora de decir no y las convierte en blancos móviles de las redes de trata o cuerpos ‘baratos’ para el tráfico de drogas y la venta al menudeo.

Más tarde, a partir de las 17:00 y bajo una lluvia incesante, se inició la marcha que comenzaría en el Obelisco, y terminaría en Plaza de Mayo. Levantando las pancartas de “Ni una menos”, “Vivas nos queremos” y “Basta de violencia machista”, como también otros reclamos por la legalización del Aborto y el No al tarifazo, los despidos y la precarización laboral, entre otras problemáticas que atraviesan a toda la sociedad y afectan especialmente a la población femenina dada la histórica situación económica-laboral desfavorable a la que es sometida.

La manifestación no concluyó en Plaza de Mayo, si no que este grito desesperado de igualdad y justicia fue aún más allá, ya que el caso de Lucía ha traspasado las fronteras y tuvo eco en el resto de Latinoamérica, por tratarse de un caso típico en la región.

Según datos recientes de la ONU, el 50% de los feminicidios mundiales están concentrados en tan sólo 25 países, de los cuales 14 son latinoamericanos, desde la frontera mexicana hasta el sur de Argentina.

Recapitulando los feminicidios en la región basta con remontarse a febrero, mes en que fueron violadas y asesinadas Mariana (21 años) y María José (22) dos jóvenes mendocinas y viajeras que visitaban Montañita, Ecuador, y las cuales hasta muertas continuaron siendo manoseadas por los medios que las cuestionaron por viajar “solas”.

Éste abandono, éste silencio, éste sistema machista, sigue matando, sigue exponiendo a las mujeres a situaciones traumáticas, injustas, e inhumanas.

Buen ejemplo es el caso de Alika Kinam, quien estuvo sometida a la explotación sexual, por una red de trata de personas que está siendo juzgada en la provincia de Tierra del Fuego. Es la primera vez en la Argentina que una víctima se convierte en querellante en un caso de esta índole.

Por ellas, seguiremos levantando nuestras voces, por las que fueron calladas, seguiremos levantando nuestras pancartas con sus nombres, y seguiremos luchando para acabar con esta problemática. No bajaremos nuestros brazos hasta que caiga el capitalismo y el patriarcado juntos, y así, en fin, nuestras compañeras puedan descansar en paz.

CAMILA CARRILES

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