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A fin de año y sin paro general

Ya se cumplió el primer año de gobierno de Macri, el grueso de las políticas anti nacionales, anti obreras y anti populares fueron aplicadas con consecuencias sumamente negativas. Fue un año de mucha lucha, de sostenidos conflictos, a veces más aislados y en otras con formas más generales, con tomas de plantas, con asambleas y grandes movilizaciones.

Haciendo un repaso nos viene a la mente la lucha de Cresta Roja y los Municipales de La Plata que terminaron con violentas represiones; el acampe de la Tupac Amaru en Jujuy por el cual Milagro Sala sigue detenida ilegalmente; el paro nacional de los estatales y la Plaza de Mayo del 24 de Febrero; el acto del Día del Trabajador de las CGTs y CTAs por la Ley Anti despidos; las movilizaciones del 2 de Junio y el 4 de Noviembre de las CTAs; la gigantesca Marcha Federal en una Plaza con más de 150.000 trabajadores; y la concentración de las organizaciones sociales y la CGT por la Emergencia Social el 18 de Noviembre.

Todo esto se dio en un contexto de luchas sectoriales y generales que se desplegaron en el país contra las brutales políticas de hambre y ajuste que redondean  centenares de miles de despedidos y suspendidos en todas las ramas de la industria, con un crecimiento brusco de la pobreza, una inflación que no se detiene y una entrega del país. Se prevé que la situación siga empeorando para los sectores obreros y populares en 2017.

Los únicos beneficiados fueron los bancos, los pooles sojeros, las mineras transnacionales, los grandes monopolios y los pulpos que controlan el comercio exterior. Para ellos hubo grandes transferencias de recursos con la devaluación de la moneda, quitas de retenciones, bajas de impuestos, tarifazos, subsidios e incentivos de un gobierno del que aquellos forman parte en directo.

 

Paro que no fue, lucha que seguirá

Luego del veto presidencial a la Ley Anti despidos, de la unificación de las CGTs el 22  de Agosto y la contundencia de la Marcha Federal, el lógico paso siguiente era un paro general convocado por el flamante Triunvirato y acompañado por las CTAs, las organizaciones sociales, las multisectoriales contra los tarifazos, las Pymes y organizaciones políticas populares.

Este paro no prosperó por distintos motivos. La responsabilidad principal la tienen la dirigencia empresario-sindical de la CGT más preocupada en acordar con el gobierno que en defender a sus afiliados de las políticas antiobreras. Con esta dirección sindical a la clase obrera todo se le hace más cuesta arriba y los sucesos de este año lo dejaron más en evidencia que nunca.

En lugar de impulsar una huelga general contra los despidos, la pobreza y la entrega de nuestro patrimonio nacional, Schmid-Daer-Acuña prefirieron acuerdos con el gobierno para la devolución de cifras millonarias a las obras sociales, dos acuerdos contra los despidos que las patronales monopolistas incumplieron, la discusión por ramas de bonos de fin de año a cambio de no insistir con las reaperturas de paritarias por la alta inflación e incluso apadrinaron a las organizaciones sociales en la firma de la Emergencia Social con Stanley y Triaca.

La respuesta “contundente” que prepara la CGT al posible veto de Ganancias, se parece mucho a la misma amenaza con relación a la Ley Anti despidos en abril. El paro general y plan de lucha que necesitaba nuestra clase obrera y nuestro Pueblo nunca llegaron y aparentan no presentarse en los pocos días que quedan de 2016. El massista Triunvirato de la CGT nuevamente traicionó el mandato de los trabajadores y dejó a amplios sectores más expuestos ante los golpes patronales.

Este 2017 será un escenario donde la conflictividad va a seguir siendo alta. Debemos seguir ganando la calle con los trabajadores y sectores populares como actores centrales y desde la base construyendo nuevas representaciones gremiales combativas, democráticas y populares. En medio de esa prioridad habrá que fijar posiciones en medio de las campañas electorales, con posturas anti monopólicas.  Seguimos insistiendo con la necesidad de construir una Coordinadora de Gremios y Organizaciones Populares en Lucha contra las políticas de ajuste, hambre y entrega del gobierno de Macri. Que sea opuesta a la burocracia sindical. Que una a las dos CTA, la Corriente Federal de Trabajadores, sindicatos, cuerpos de delegados y agrupaciones, junto con organizaciones sociales combativas, el estudiantado, el mundo de la cultura y de los derechos humanos, en alianza con pequeños campesinos, pueblos originarios, organizaciones políticas y Pymes.

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