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¡Libertad para Milagro Sala y los presos por luchar!

 

Milagro Sala fue condenada a 3 años de prisión en suspenso en diciembre del año pasado y en ninguna de las 33 páginas de la sentencia es posible encontrar los fundamentos ni la relación de la dirigente social con el escrache a Gerardo Morales en 2009. Tampoco aparece un argumento que permita sostener la pena económica máxima y mucho menos la proscripción política por más de tres años. A todas luces, la del funcionario administrativo designado por Morales como juez contravencional, Matías Ustarez Carrillo, fue una decisión arbitraria e inconstitucional.

Los embates del gobierno de Morales y la “justicia” jujeña a la organización Tupac Amaru vienen saliendo según sus oscuros planes. Están en una posición de tanta intransigencia que pasando por encima de organismos internacionales, siguen teniéndola cautiva, y lo que es peor, armando nuevas causas truchas. La CIDH solicitó al gobierno nacional la liberación inmediata de Milagro, en cumplimiento de la resolución del grupo de trabajo de las Naciones Unidas sobre detenciones arbitrarias. La consideró así, pues se había violado el derecho a ser juzgado por un juez imparcial e independiente

Según Morales los organismos internacionales no pueden decir nada desde afuera e invitó a estos a “leer la causa”. Además, agregó que “la gente opina sin saber que los jujeños estábamos a merced de una organización armada que perseguía a sus opositores sembrando el terror en las calles”. Puras falacias, la organización armada que persigue a sus opositores es el Estado jujeño, que criminaliza la protesta social y amedrenta la población con métodos propios de la dictadura.

En Jujuy los compañeros Tupaqueros resisten una embestida represiva por parte de la policía jujeña y un acoso mediático de medios concentrados de información, que sacan a la luz informes mentirosos sobre Sala y la Tupac mientras ocultan la corrupción de Macri, Arribas y Calcaterra.

Con esa consistencia jurídica actúan, comprando testigos falsos como René Arellano, hoy empleado del gobierno de Morales. Arellano era el único testigo del lanzamiento de huevos durante un acto en el que la líder de la Organización Barrial Túpac Amaru no participó. Como bien denunció el periodista Horacio Verbistsky en Página/12, este falso testigo recibió una recompensa de casi un millón de pesos por testificar contra Sala. El mismo periodista denunció que Morales y su grupo de legisladores, con otros aliados, ganaron negocios millonarios con tierras revendidas con súper ganancias, todo lo contrario, a como trabajaba la Túpac Amaru.

Todo esto da cuenta de que el Estado de Derecho en Jujuy no existe. Milagro Sala y los seis compañeros detenidos, son presos políticos del gobierno de Morales y también de Macri.

Resistir y no olvidar su condición es tarea de los militantes populares. Los comités en pos de su libertad se han formado en muchas provincias, inclusive en Canadá y España. En ellos se articulan y se gestan acciones para difundir su situación y reclamar su liberación.

Hace ya más de un año que Milagro está presa, quizás sigan haciéndole pagar el caro precio de haber ayudado a marcar a fuego a Blaquier (Ingenio Ledesma) como genocida. Quizás sigan hostigándola psicológicamente, intentando debilitar la fuerza que lleva su sangre originaria. Quizás la lastimen con palabras y amenazas hacia sus compañeros en las calles, por haber renovado la cultura del trabajo en Jujuy. Quizás la torturen en nombre de todas las casas que habitan los más humildes gracias a su organización. Quizás borren y despinten su cara de los muros de la capital jujeña en nombre del odio de clase.

Pero quizás algún día también, los herederos de Tupac Katari puedan vencer a los asesinos, genocidas y fascistas que en nombre de la justicia persiguen y encarcelan compañeros.

RAQUEL ESPÍN

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