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Planean millonaria compra de armas a Estados Unidos

Una investigación periodística reveló que el gobierno argentino solicitó un enorme listado de equipos bélicos a los Estados Unidos, cuyo costo supera los 2.000 millones de dólares. Se incluyen aviones caza, aviones de transporte de tropas, helicópteros de diferentes tipos, misiles, vehículos blindados, etc.

La operación se conoció con la divulgación de una carta enviada por el embajador argentino en los Estados Unidos, Martín Lousteau, al legislador norteamericano por Indiana Pete Visclosky. Era una solicitud de equipamiento militar “con propósitos de defensa y misiones de mantenimiento de la paz”.

Visclosky es un influyente congresista que había visitado nuestro país en marzo del año pasado, junto a Barack Obama. La carta hace referencia a reuniones entre el representante de Indiana y los legisladores oficialistas Eduardo Amadeo y Luciano Laspina, en las que ya se habló del tema, a juzgar por las palabras del renunciante embajador.

Desde el gobierno salieron a desmentir la compra, pero en ningún caso negaron la existencia ni de la nota ni de la lista de equipos, la que fue divulgada junto a la carta mencionada.

Dijeron que no se trataba de una compra, sino de una donación; que al menos dos ítems ya habían sido pedidos en el gobierno anterior; que no era una donación, pero sí una compra a precios muy convenientes de material de rezago, y otras afirmaciones con escaso respaldo documental.

Lo cierto es que no negaron que hubiera interés en que esas armas llegaran al país, y en cambio hubo muy poca justificación de la hipotética conveniencia.

Es que esta iniciativa no se enmarca en hipótesis de conflicto con Gran Bretaña por Malvinas o con el imperio; no se trata, sin dudas, de defenderse de los mayores invasores del mundo. Las verdaderas intenciones quedan a la vista en la documentación difundida, si bien el incremento de la represión ya es indicio de las intenciones oficiales.

La carta de Lousteau también le recordó al congresista que en las conversaciones realizadas en nuestro país se le había planteado el interés de colaborar con los Estados Unidos en “flagelos” globales como el narcotráfico, la financiación del narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado.

¿Para quiénes se quiere adquirir las armas? La nota detalla qué equipos se destinarían a cada una de las 3 fuerzas (ejército, armada y aviación) y a la “fuerza de paz conjunta Cruz del Sur”, constituida con elementos de Argentina y de Chile.

 

ALINEAMIENTO Y REPRESIÓN

El valor de los equipos que se solicitaron supera largamente los 2.000 millones de dólares; aún si las afirmaciones de la canciller Malcorra fueran ciertas y EE UU piensa venderlos a precios de ocasión, lo mismo implicaría millones de dólares que se ven francamente obscenos frente a la dureza ante los reclamos de los trabajadores.

Como referencia, un helicóptero Cobra AH-1 cuesta algo más de 11 millones de dólares y se prevé la adquisición de 12 de esas aeronaves, lo que representa más de 132 millones de dólares o -a valor del dólar actual- más de 2.000 millones de pesos. Y eso es sólo una pequeña parte del pedido, ya que se incluyeron tanquetas, aviones, otros modelos de helicópteros, ambulancias, etc. También se pidieron 300 escopetas de 12,7 mm, como las Mossberg 500 que se vieron en la represión en la Panamericana.

Las gestionen ponen en claro dos cosas: la intención de fortalecer los vínculos con la política exterior norteamericana y la decisión de disponer de mayores recursos para la represión.

Por si quedaba alguna duda de la importancia creciente que el gobierno da a la represión a la protesta social, “La Nación” informó que se está gestionando la adquisición de nuevas tecnologías antidisturbios y grúas para secuestrar móviles que trasladen a manifestantes. La profundización del sesgo represivo del gobierno es evidente. Y prefiere invertir en armas y criminalización antes que en atender siquiera parcialmente las demandas de los trabajadores.

MARÍA ALANIZ

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