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Fidel y Girón

El camarada Sergio dio una charla sobre Fidel y Playa Girón en el local del PL de Córdoba. Era el primer aniversario de esa histórica victoria del pueblo cubano sobre el imperialismo sin que el comandante en jefe estuviera vivo físicamente. Girón fue en abril de 1961 y Fidel lamentablemente falleció el 25 de noviembre del año pasado.

La charla fue muy interesante y arrancó con un contexto histórico, explicando que el imperialismo tomó la decisión de agredir a Cuba unos seis meses después del triunfo de la revolución. Fue cuando vio que el gobierno revolucionario comenzaba con la reforma agraria y otras medidas de nacionalización de resortes claves de la economía, tales como ingenios, sector petróleo, bancos, etc. En junio de 1959 la administración Eisenhower, luego heredada por Kennedy, tomó la decisión invasora.

Sus primeros planes fueron agredir por Trinidad y hacer base en la zona montañosa del Escambray, pero debieron modificarlos porque el gobierno cubano hizo en esa región una gran obra alfabetizadora, de atención a los campesinos y activa labor de las milicias y el Ejército Rebelde.

Eso llevó a que los campamentos donde se preparaban los contrarrevolucionarios en La Florida y luego Guatemala, base Knox, debieran alterar su libreto en noviembre de 1960. Debieron pensar en una fuerza invasora, cabeza de playa y desembarco, con la idea de resistir una semana. Colocarían allí un gobierno títere, con los políticos que estaban en Miami, a sueldo de la CIA y el Departamento de Estado. Ese “gobierno” solicitaría ayuda y el imperio rápidamente mandaría sus propias tropas.

Y también ese plan les fracasó, porque la invasión fue derrotada en menos de 72 horas, entre el 16 y el 19 de abril de ese 1961. Comenzó con un ataque aéreo a traición porque los aviones que bombardearon tres aeropuertos de Cuba con la idea de liquidar la pequeña fuerza aérea revolucionaria, llevaban pintadas las insignias cubanas.

Varios aviones nacionales se salvaron y abatieron a varios aviones enemigos y dos barcos. Los que desembarcaron fueron de la Brigada 2506, que partió de Puerto Cabezas, Nicaragua, despedidos por el dictador Luis Somoza. Eran 1.500 hombres entrenados, pagados y transportados por el imperialismo, que contaban con superioridad militar en ciertos aspectos: tres veces más aviones y seis veces más pilotos.

Igual perdieron la batalla, tuvieron casi 200 bajas y 1.242 prisioneros, canjeados luego por alimentos y medicinas. El pueblo cubano tuvo 156 muertos y 300 heridos graves.

Un elemento de la victoria fue que de inmediato, con el primer bombardeo, la seguridad cubana barrió a la quintacolumna proyanqui alimentada por la embajada de EE UU, al detenerle 2.500 contrarrevolucionarios.

La clave fue el protagonismo del pueblo, que sintió como propia la incipiente revolución y nutrió con 600.000 integrantes las Milicias Nacionales Revolucionarias.

El Ejército Rebelde y esas milicias, al calor de esos combates, dieron un salto cualitativo y se convirtieron en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

La revolución cubana, iniciada como democrática (contra la dictadura batistiana) y patriótica, en la medida que profundizó medidas antiimperialistas, se transformó en socialista. Eso fue proclamado por Fidel el 16 de abril de 1961.

Y el mismo Fidel, que era el líder desde el Moncada, en Girón tomó una estatura impresionante, convirtiéndose en el comandante en jefe que fue de allí en más. Además de sus sabias orientaciones y medidas, se involucró en la lucha pese a que sus hombres no querían que se expusiera. El luchó personalmente en Girón en defensa de su patria, algo que no muchos líderes hacen.

Sergio recalcó una anécdota militante, rescatada del libro “Girón, la batalla inevitable”, del cubano Juan Carlos Rodríguez. Fidel convocó antes de Girón a José Ramón Fernández, militar patriota para dirigir la Escuela de Cadetes y formar los batallones de milicianos. Fernández le explicó que no podía asumir eso porque estaba como administrador de un central azucarero y ganaba 1.100 pesos mensuales. Fidel le dijo: “Eso es mucho más de lo que yo puedo pagarte. Tú te vas para tu central, yo me dedico a escribir un libro sobre la Sierra y la revolución se va al carajo”. Fernández pensó un instante y respondió: ¿“a dónde quería usted que yo fuera?”. Y fue uno de los principales jefes de Girón y luego vicepresidente de Cuba.

Un claro ejemplo, dijo Sergio, sobre cuál es el orden correcto entre lo individual y lo colectivo, lo que le conviene a uno y lo que es bueno para el pueblo y la revolución.

 

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