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Sobre el Frente electoral y las PASO

Al cierre de esta edición vencía el plazo para inscribir alianzas electorales, con vistas a las elecciones legislativas de octubre. Aún no se ha podido concertar un frente electoral de buen programa antiimperialista y democrático-popular, entre fuerzas políticas de vocación frentista y capaces de cumplir los acuerdos. De todos modos, hay muchas conversaciones y hasta el último momento desde el Partido de la Liberación (PL) mantenemos la esperanza. Sería la mejor manera de unir fuerzas contra el gobierno de Macri y la derecha, pero no con un mero amontonamiento y políticos de la gran burguesía que son “pan para hoy y hambre para mañana”.

Esas posibilidades de un frente como el que aspiramos se van achicando, en un mar de dudas y especulaciones de las fuerzas de mayor desarrollo y representación. Incluso las menores, también están atacadas por esa enfermedad del electoralismo: no discuten de política sino de conveniencias y candidaturas.

También son sectarias. Como saben que el PL tiene cabeza propia y opiniones independientes, de clase, no lo convidan a esas reuniones donde unos pocos dirigentes arman la rosca y juegan con las personerías en su poder y los medios.

No nos importa. Hemos entregado una carta el 6 de junio en el Instituto Patria, para Cristina y los dirigentes de partidos aliados. Allí está documentado nuestro interés por participar de esos debates frentistas con el noble interés de aportar, si es que puede lograrse un frente con un piso mínimo favorable a la causa antiimperialista. De lo contrario no participaríamos de esa alianza y, en todo caso, se analizará votarla críticamente en octubre.

 

POSICIONES DEL PL

-El Frente tiene que tener una misión política, no sólo electoral. O sea, acompañar y participar de las movilizaciones populares, obreras y estudiantiles, de los movimientos sociales que se enfrentan con el ajuste neoliberal de Macri. Tiene que estar en la calle junto al pueblo trabajador.

-El Frente debe trabajar con una política de defensa de los intereses inmediatos y mediatos de las mayorías.

Por inmediatos entendemos reclamar por aumentos de sueldos y jubilaciones; en contra de los despidos, suspensiones y precarización laboral; resistencia a los tarifazos de energía y servicios motorizados por Aranguren, Shell y demás monopolios; defender los convenios laborales, la gloriosa escuela pública y la salud de las mayorías, frente a la ofensiva flexibilizadora, de recortes y privatizaciones que caracteriza al macrismo; reponer los impuestos que Macri condonó a los sojeros, mineros y exportadores; defender los derechos humanos de ayer y de hoy, contra el “2×1” que pretendió la Corte Suprema y los genocidas; a favor de las libertades democráticas amenazadas con la prisión de Milagro Sala y otros presos políticos y la represión policial que ya se viene produciendo contra la protesta social; por una ley de medios contra Clarín; por una política malvinera y no groseramente pro británica como la actual; por la unidad con la Patria Grande Latinoamericana, con énfasis en la solidaridad con Venezuela agredida por el golpismo y el imperialismo.

Por mediatos, planteamos la estatización de la banca, que tuvo un 65 por ciento más de ganancias que el año anterior, gracias a negocios usurarios y de la bicicleta financiera; la reforma agraria contra el latifundio, la nacionalización del comercio exterior y de rubros fundamentales de la economía, como la siderurgia, la energía, los alimentos, etc.

Esos últimos cambios profundos, requieren de una nueva Constitución soberana del pueblo argentino, cambiando todo lo que haya de cambiar de la reforma de 1994, nacida al amparo del funesto pacto de Olivos entre Menem y Alfonsín. Es hora de poner manos a la obra a una Constitución Popular con cambios sociales profundos, sobre todo en materia de propiedad de los recursos fundamentales de la economía, que deben ser rescatados de manos de los monopolios nacionales y extranjeros.

-En cuanto a los candidatos sostenemos que tienen que ser hombres y mujeres probados en la militancia y no panqueques que se dan vuelta a la primera dificultad o un carpetazo de la AFI del sospechoso Gustavo Arribas.

Por eso nos gustaría que Cristina Fernández de Kirchner encabece un frente popular en Buenos Aires, acompañada de políticos de comprobada militancia en el kirchnerismo y otros partidos aliados, comprometidos y surgidos de las luchas de las CTA y Corriente Federal, los derechos humanos, los desocupados, el cooperativismo, la cultura, etc.

Creemos que esa lista no debe cobijar a quienes votaron las leyes de Macri, como Pichetto y Abal Medina; a intendentes del sistema como Insaurralde, mariscales de la derrota como Scioli y burócratas como los Gordos de la CGT. Esos son nuestros límites. Hasta ahí llegamos.

-Respecto a cómo consagrar esos candidatos, nos oponemos al dedo de la jefa y al dedo del PJ o FPV. Necesitamos del diálogo para armar listas frentistas, con el lugar que cada fuerza se merece, sin hegemonismos. Y luego nos parece que lo mejor es ir a las PASO para competir en ideas y candidatos con otras listas, por ejemplo, la de Randazzo. La “lista única” no sería lo mejor sino el debate y la elección de las mayorías.

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