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Se murió Momo Venegas, peón de la oligarquía

El 26 de junio pasado murió Gerónimo “Momo” Venegas, titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y el macrista partido FE. Pocas horas después, Macri publicó un tuit en el que lamentaba la muerte del empresario y sindicalista calificándolo como “un defensor de los derechos de los trabajadores rurales”.

También manifestaron su dolor por ese fallecimiento el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere, las Confederaciones Rurales Argentinas y la mayoría de los dirigentes de primera plana del PRO.

Por el contrario, hubo escasas expresiones por parte de organizaciones sindicales y políticas del campo popular.

Esto refleja que Venegas fue un dirigente que siempre trabajó para los más poderosos, posibilitando desde el sindicato que el sector que supuestamente representaba fuera uno de los que tiene más elevados porcentajes de trabajo en negro: las estimaciones rondan el 75% al 80% de informalidad.

No sólo hay una alta proporción de trabajadores no registrados en el campo: hay explotación en condiciones cercanas a la esclavitud. Desde 2012, cuando el anterior gobierno consagró el nuevo Estatuto del Peón e impulsó los controles desde el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (RENATEA), salieron a la luz numerosos casos de cuasi esclavitud donde los trabajadores vivían hacinados, frecuentemente sin luz ni agua, sin condiciones reales que les permitieran abandonar los campos en los que trabajaban y a veces obligados a adquirir productos esenciales al propio patrón.

El RENATEA reemplazó al RENATRE, entidad integrada por la UATRE y las patronales rurales, con las que coordinaba mecanismos para ocultar la explotación laboral mediante empresas tercerizadas. Uno de los ejemplos de cuasi esclavitud se conoció en 2014, al descubrirse que en la estancia La Hoyita, propiedad de Etchevehere en Entre Ríos, había empleados no registrados que vivían en casillas sin baño ni servicios y con un salario de sólo $400 (por aquel entonces el Salario Mínimo, Vital y Móvil era de $3.600).

Es entendible entonces que el titular de la Sociedad Rural haya sentido la muerte del “Momo”, ya que ante situaciones tan extremas los favorecen la vista gorda de los dirigentes gremiales.

 

DE PEÓN A EMPRESARIO

Ser condescendiente con los poderosos tuvo premio para Venegas. Las entidades rurales sostienen su partido político FE, con el que integra la alianza gobernante. Macri le agradeció sus servicios devolviéndole las funciones al RENATRE y desguazando el RENATEA, con lo que también eliminó el personal que podía inspeccionar los campos para verificar las condiciones de trabajo.

Según su propio relato, tuvo una infancia de privaciones y afrontando trabajos diversos. Llegó al final de su vida con una importante fortuna, numerosas propiedades y una gran cuota de poder, construida de la mano de la UATRE, el RENATRE, la OSPRERA (Obra social de los trabajadores rurales) y sus posiciones en la CGT y las 62 Organizaciones peronistas con las que festejó el 1 de mayo con Macri.

El gremio y la obra social contrataron recurrentemente a un mismo grupo de empresas vinculadas al difunto sindicalista; la propia inspección de los campos quedó a cargo de Gregard S.A., firma con el mismo domicilio que el sindicato y cuyos directivos son socios de otras empresas contratadas por UATRE y ocuparon la titularidad de otra compañía (Finca Las Casuarinas) cuyos anteriores directivos habían sido Eduardo y “Chiche” Duhalde.

MARÍA ALANIZ

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