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A votar bien, pero a luchar más y mejor contra Macri y los monopolios

El 22 de octubre hay que votar bien en las legislativas nacionales, con la idea de llevar al Congreso Nacional a políticos de real oposición al gobierno de Macri y los monopolios.

El voto tiene que ser de castigo político por lo que este gobierno hizo en un año y diez meses. Más de 206.000 despidos y suspensiones, caída de diez puntos del salario de los trabajadores, el producto bruto para atrás en varios trimestres, desnacionalización de la economía por la invasión de productos importados, pérdida del valor del peso con devaluaciones, tarifazos impagables para gran parte de los argentinos en las boletas del gas, la luz, el agua y el transporte, etc.

Yendo más allá de lo estrictamente reivindicativo, porque el PL es un partido político de izquierda, también debe ser denunciado la alta dependencia en que Macri metió a la Argentina. Eso fue así desde el primer momento, con el pago de 15.000 millones de dólares a los “fondos buitres”. Hay un proceso de endeudamiento y se deben a 204.000 millones de dólares, la mitad fue obra del PRO-Cambiemos en tiempo récord.

Y como marxistas y antiimperialistas, sabemos perfectamente que la deuda externa genera vulnerabilidad frente al capital financiero internacional, negociados, fuga de capitales y recetas de ajuste en lo interno para “ahorrar y pagar”. O sea que más deuda significa más dependencia y más pobreza.

También crecen los negociados de los monopolios, bancos, exportadores, mineras, etc. El modelo macrista es “ser el supermercado del mundo”, a lo sumo agregando valor a productos primarios. Adiós el sueño de un país integrado, avanzado, con industria, agro, servicios y ciencia y técnica, con alto grado de autonomía en sus decisiones.

Nos interesa muchísimo todo lo relacionado con los derechos humanos. Y en esto también Macri es un verdugo, con una creciente represión a la protesta social, a las huelgas docentes, a los pueblos originarios mapuches, con proyectos de amnistía a los genocidas como el fallo de la Corte sobre el “2×1”, etc.

Nuestro análisis es político y no se limita a lo reivindicativo-sindical. De allí que también repudiamos el alineamiento político de un gobierno postrado a los pies de Donald Trump, que hace yunta con el golpista Temer de Brasil en contra de Venezuela, recibe como un héroe a un genocida como Benjamin Netanyahu y deja a las Malvinas como un trofeo en manos inglesas.

 

OBJETIVOS Y FORMAS DE LUCHA

Está claro el blanco de nuestra lucha: el gobierno de Macri y los monopolios, que lo aplauden en la Sociedad Rural, la Asociación de Bancos, la Bolsa de Comercio y el Consejo de las Américas, entre otras tribunas monopolistas.

Lo que merece precisiones son los objetivos de la lucha popular, porque algunos sectores de la sociedad han votado a Macri y sus candidatos en noviembre de 2015 y nuevamente en las PASO, y lo volverán a hacer el 22 de octubre. Pero incluso muchos políticos del PJ, Unidad Ciudadana y 1País, que se precian de ser la oposición, dicen que debe respetarse el mandato de Macri hasta 2019.

El PL no tiene esa postura. Considera que a la luz de la práctica el gobierno del PRO-Cambiemos está destruyendo el bienestar, las libertades y la soberanía. Y que debe ser derrotado cuanto antes. No es el PL quien ha roto su compromiso con la democracia sino Macri quien está pisoteándola, haciendo de Argentina una neocolonia del imperialismo yanqui, con una oligarquía cipaya.

Otra cosa es que en este momento no sea posible o realizable la consigna de “Fuera Macri” y “Abajo el gobierno de los monopolios”. El impedimento práctico no solamente viene de los sectores populares intermedios y atrasados que votaron o avalan parcialmente al gobierno actual, sino también del rol de cómplices que tiene buena parte de la oposición burguesa y en particular la dirigencia traicionera de la CGT y los gremios. Estos no quisieron un segundo paro general después del realizado el 6 de abril bajo la fuerte presión de las bases (recordar el “ponele fecha la puta que te parió”).

No será entonces una consigna de acción en lo inmediato eso de echar a Macri, pero el PL la mantiene como objetivo de mediano plazo, antes del 2019 o después, según cómo evolucione la situación política.

Coherente con esa política, el énfasis está puesto en impulsar las protestas contra todos y cada uno de los planes del gobierno, dar solidaridad a los conflictos obreros, dar una mano a la ocupación de la mina en Río Turbio, insistir con la reapertura de Pepsico y Plascar, y con las reincorporaciones de los 183 choferes y trolebuseras despedidas en Córdoba, apoyar las movilizaciones por la aparición con vida de Santiago Maldonado y la libertad de Milagro Sala, exigir la renuncia de Patricia Bullrich,  repudiar en las calles la visita de Netanyahu,  dar solidaridad a Cuba por los daños del huracán Irma y a Venezuela por los daños del huracán Trump, etc.

Esa lucha popular necesita herramientas reivindicativas como una Coordinadora Gremial Combativa y herramientas políticas como el Frente Antiimperialista. Los dos están en pañales. Argentinos, a las cosas, para construirlos. Y en el medio de estas tareas estratégicas y verdaderamente esenciales están las elecciones del 22 de octubre. Para el PL votar bien es castigar a Macri con la boleta de Unidad Ciudadana y el 23 de octubre seguir militando por la derrota del gobierno que prepara un ajuste mucho peor del que ya vino realizando, ahora con reforma laboral y reforma jubilatoria.

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