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Elecciones en ADIUNSa

El 17 de agosto se realizaron las elecciones de Comisión Directiva y delegados de la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNSa (ADIUNSa).

Para la Comisión Directiva se presentó sólo la Lista Verde, que conduce el sindicato desde su creación. Los cuatro cargos principales mantuvieron la conformación anterior: Jorge Ramírez como Secretario General, Elizabeth Paz Burgos como Adjunta, Pablo Kirschbaum como secretario Gremial y Diego Maita como Tesorero. Entre los vocales se incorporaron tres nuevos compañeros como titulares, manteniendo como suplentes a la mayoría de quienes ocuparon anteriormente la titularidad y planteando la participación de todas en las reuniones de Comisión Directiva.

El porcentaje de votantes respecto del número de afiliados se mantuvo dentro de los niveles históricos (256 afiliados, casi el 40%), sobre todo en elecciones en las que hubo lista única.

En cuanto a la elección de delegados, se presentaron candidatos en 8 unidades académicas. En cinco hubo sólo candidatos con posiciones afines a la conducción sindical y en dos unidades se presentaron dos listas. En estas facultades participaron candidatos de la lista Naranja, vinculada al PO, que fueron las más votadas en un marco de paridad.

LOS EJES DE LA CAMPAÑA

La Lista Verde elaboró un programa a partir del diagnóstico de la coyuntura. Se destacó el contexto de retroceso en los derechos laborales para el conjunto de los trabajadores docentes, incluyendo la pérdida del poder adquisitivo del salario. Se propuso como eje fundamental el impulso a la unidad de acción con otros sectores sindicales, estableciendo reclamos claros y comunes.

Esta necesidad se relacionó con la falta de un programa sindical de liberación, centrado en los intereses de la clase obrera, advirtiendo que las divisiones sindicales se vinculan más con los alineamientos electorales que con un pliego concreto. Hoy es necesario plantarse frente a la flexibilización laboral, los despidos, el aumento de la violencia institucional y de la criminalización de la protesta, las medidas económicas que implicaron grandes transferencias de recursos hacia sectores económicos más concentrados y las medidas lesivas de la soberanía nacional.

Este contexto se despliega en el ámbito de la docencia universitaria de forma estrechamente vinculada a la política del gobierno hacia la ciencia y la investigación. Es cierto que durante el anterior gobierno hubo diversas medidas que favorecieron la vinculación de la actividad científica a los intereses privados (Barañao fue desde siempre un fervoroso defensor de Monsanto), pero también fue comprobable el incremento del presupuesto para la investigación, especialmente a través del CONICET, y hubo programas que posibilitaron sostener investigaciones con perspectivas diferentes.

Sin embargo, la profundización de esos lineamientos en el actual gobierno es de carácter cualitativo: no sólo disminuyó el número de científicos que ingresan a la carrera de investigador, sino que ajustó en la práctica los presupuestos de la mayoría de las universidades y desmanteló proyectos que favorecían la soberanía tecnológica, como los ARSAT.

 

EL DEBATE POLÍTICO

La Lista Naranja que impulsa el PO en todo el país no logró presentar lista para la Comisión Directiva; en su momento, ambas agrupaciones solicitaron prórroga de plazos a la Junta Electoral, la que fue concedida,  pero al cierre no hubo nómina de ese sector.

La Naranja impulsó dos listas de delegados y el voto en blanco para la Comisión Directiva. Mirando los números finales se ve que la buena elección de delegados no se reflejó en los números del sufragio para CD: sólo hubo 30 votos en blanco; en comparación, cabe señalar que la candidata del PO a delegada de Humanidades obtuvo 29 votos, casi igual al número de votos en blanco en toda la universidad.

Las diferencias con el PO pueden ser poco claras en algunos aspectos. Sus volantes hablan de luchar contra el ajuste, de exigir la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo (que ellos rechazaron en su momento) o la denuncia por los incumplimientos del gobierno.

Las diferencias surgen cuando se habla de los presos políticos (no se refieren así a Milagro Sala), en la impugnación idéntica al gobierno anterior respecto del actual (el famoso “son lo mismo”), y la táctica de descalificar de “kirchneristas” a quienes rescaten los incrementos presupuestarios, o señalen que hay diferencias entre los hechos represivos del gobierno anterior y el crecimiento cualitativo que se impulsa desde el macrismo. Ellos califican de “burócratas” a los de la federación CONADU, limando en los hechos cualquier intento de dar una batalla conjunta, que es lo que se necesita.

 

CORRESPONSAL

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