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Me voy para Cuba, como brigadista

Esta es la sexta vez que voy a Cuba y la segunda integrando “Las Brigadas Solidarias”. Lo hice y lo hago por total adhesión a su modelo político e identificación con esa revolución que hoy tiene más actualidad y vigencia que nunca.

En esta oportunidad el eje convocante es participar en Villa Clara, sitio donde descansan los restos del comandante Che Guevara, asesinado cobardemente hace 50 años en Bolivia.

Esa convocatoria me moviliza fuertemente por todo el aporte que hizo el Che a la Revolución Cubana. Es propicia la oportunidad para reivindicar su acción y pensamiento político-militar y económico y también lo es para condenar el asesinato en manos del segundo batallón de rangers bolivianos entrenados por los boinas verdes yanquis.

Me quedo con su cita sobre que la guerrilla no es el único camino o método para conquistar el poder, pero es el único que ha demostrado hasta el presente mayor efectividad”, cuando se crean todas las condiciones necesarias para ello y estén dadas ciertas condiciones económicas, sociales, políticas e ideológicas.

También me moviliza el sentimiento de solidaridad con el pueblo cubano ante las renovadas agresiones que ha instalado Donald Trump en la región latinoamericana y caribeña.

Más allá de los riesgos de esta coyuntura, el pueblo cubano y su dirección política van a sortear estos peligros y amenazas del imperialismo, como lo hicieron ante la invasión militar de Playa Girón y el criminal bloqueo que soportan desde 1962.

Mi confianza radica en las firmes resoluciones del VII Congreso del PCC donde han ratificado el carácter socialista de la política cubana y donde Raúl y Fidel sentenciaron que los logros conseguidos no serán negociados y exigieron el inmediato levantamiento del bloqueo y la devolución del territorio ocupado en Guantánamo, acusando de maniobras distraccionistas por parte de EEUU sus declaraciones y enmarcándolas en una nueva estrategia imperialista en pos de intentar que desaparezca el gobierno socialista de Cuba.

También me genera optimismo el hecho que Cuba sigue avanzando sin claudicaciones aún después de la muerte de Fidel, algo de altísimo impacto negativo que viene sorteando favorablemente.

Esto muestra que Cuba no es una caricatura de revolución y por tanto va a seguir siendo el faro que nos ilumine a todos aquellos que queremos transformar las realidades en cada país agredido por el imperialismo.

Esta visión me genera expectativas en que podremos revertir los retrocesos que nos han impuesto en la última década en Latinoamérica y son también esas expectativas las que me movilizan para este viaje a la isla donde podremos debatir con participantes de más de 30 países de todo el mundo sobre cada realidad y poder tener una síntesis actualizada y conocer en qué punto estamos en la confrontación con el capitalismo.

Al regreso, como integrante de MASCUBA Córdoba, voy a promover un panel y debate público donde los Brigadistas de esta provincia podamos transmitir nuestras vivencias y buscar la síntesis necesaria para trabajar por los objetivos que nos llevan a compartir y apoyar a ese pueblo solidario que no ha cesado en seguir creando conciencia nueva, un Hombre Nuevo. Hoy debemos apoyarlo más que nunca visto los tremendos daños ocasionados por el huracán Irma.

Tengo confianza en nuestro pueblo trabajador, en sus reservas éticas y conciencia crítica; progresivamente se irá incorporando más a los caminos de lucha tras el objetivo de lograr la felicidad de nuestro pueblo.

Debemos crear las herramientas necesarias y adecuadas, como un amplio frente único antimacrista y conjuntamente construir una propuesta política de transformación basada en un firme concepto antiimperialista y de integración latinoamericana.

MARIO DÍAZ

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