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Macri define a sus enemigos: los trabajadores

El presidente Macri ha reafirmado sus blancos contra distintos sectores de la clase trabajadora y el campo popular. Dedicó lo que fue su discurso más largo desde que asumiera la presidencia a reafirmar que su enemigo principal son los trabajadores y sus organizaciones más básicas como los gremios.
Desde el Centro Cultural Kirchner (CCK) y frente a un auditorio de aplaudidores propios y ajenos Macri cargó con ejemplos concretos contra los trabajadores de distintas reparticiones, el “exceso de gremios” y de obras sociales sindicales como si este fuera el problema del país y no la explotación de los grandes monopolios transnacionales y “nacionales” de los que él y su familia forman parte.
En ese discurso el niño rico que nunca trabajó embistió contra el régimen de licencias que tienen los judiciales, contra los horarios de atención del mismo, contra las ferias de verano e invierno. Quiso hacer creer a la población que los problemas del Poder Judicial son esos y no los jueces que corporativamente se empotran en sus sillones fallando a favor de los sectores del poder económico y del poder político como bien se viene demostrando con Milagro Sala y demás presos sin condenas.
Luego volvió sobre su discurso histórico contra las universidades públicas a las cuales se cuida de atacar durante las campañas electorales pero que son achicadas presupuestariamente; al presidente le gustaría verlas con aranceles restrictivos. Atacó el aumento de docentes, no docentes e investigadores que se dio en la última década como si esto fuese un dato negativo para un país que debería fortalecer su fuerza científica y técnica.
Otro de los ejes para golpear fueron los trabajadores del Estado. Este sector ya está acostumbrado a los ataques de Macri y sus ministros ya que sólo en el Estado nacional van más de 12.000 despedidos. También lo hizo con ejemplos concretos y buscando generar impacto con la cantidad de trabajadores que tiene la biblioteca del Congreso. Es sabido que desde la cartera de Modernización que dirige el ministro Ibarra buscan poder cargarse otros 20.000 trabajadores en un plazo breve.
Macri desnuda sus odios de clase frente a un auditorio que lo aplaude por convencimiento puro o por algunos que no quieren ser descorteses. Afuera de ese auditorio, y mientras su política se desarrolla con fuerza, se va definiendo un contrario que suma elementos para salir a dar la pelea contra los ajustes de este modelo político y económico. Es fundamental darle cauce a todas esas expresiones y sectores que son golpeados por este gobierno y organizarlos para dar una pelea que deberá escalar hasta la victoria de nuestro Pueblo.

ALBERTO DÍAZ

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