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Seguir la pelea contra la reforma laboral y la estafa a los jubilados

El 29 de noviembre hubo una masiva movilización obrera y popular que colmó la Plaza del Congreso con cerca de 300.000 personas en rechazo de las “reformas” del gobierno de Mauricio Macri y en particular de la previsional que ese día obtuvo media sanción en el Senado y ya fue a la cámara de Diputados donde Cambiemos buscaba aprobarla y no pudo lograrlo, en medio de una brutal represión y maniobras fraudulentas para fingir el quórum.

En la Editorial Sindical anterior planteábamos que se venía consolidando la unidad entre la Corriente Federal de Sergio Palazzo, la CTA que lidera Hugo Yasky, la CTA Autónoma de Pablo Micheli, la Secretaria Gremial de la CGT con Pablo Moyano a la cabeza, delegados, agrupaciones combativas y las organizaciones sociales (Frente Milagro Sala, CNCT, CTEP, etc). Era una base fuerte para avanzar en una amplia Coordinadora de Gremios y Organizaciones Populares en Lucha.

La movilización del 29 mostró ese potencial. El 13 de diciembre con las organizaciones de desocupados en las calles de Buenos Aires y el 14 con una movilización masiva de trabajadores, jubilados, desocupados y demás sectores populares ante el Congreso, duramente reprimida por Policía y Gendarmería, dejó claro que una gran masa obrera y popular apela a la organización y lucha contra el ajuste del gobierno nacional.

El PRO-Cambiemos y sus socios dentro del PJ y otros partidos no tuvo los números suficientes para aprobar ese engendro previsional e impositivo el jueves 14. Dijo que lo intentará la semana siguiente. Pero aún cuando lo lograra, eso no les permitirá cantar victoria porque las protestas van a continuar por un largo tiempo. La estafa es tan monumental y un acto de flagrante injusticia, incluso tachada de inconstitucional, que la lucha va a continuar hasta su anulación.

La unidad necesita de una organización, un programa y un plan de lucha. La organización es la Coordinadora, con espacio de debate y decisión a todas las tendencias populares y combativas del movimiento obrero y las organizaciones del Pueblo. El programa debe partir de la defensa activa de los derechos de los trabajadores, la lucha contra los despidos y el enfrentamiento a la reforma previsional, fiscal, Laboral y del Estado. El plan de lucha en lo inmediato tiene que desarrollar una amplia campaña nacional contra los ajustes, los despidos y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y sectores populares.

La movilización del 29 tuvo como dato característico -a diferencia de la del 7 de marzo o la del 22 de agosto- que el palco reflejaba la voluntad de lucha de los cientos de miles que llenaron la Plaza y las calles aledañas. Sus oradores hicieron buenos discursos opositores y no tuvieron que salir corriendo del palco ni hacer un acto relámpago como el del triunvirato de la CGT en Marzo y Agosto. Además hubo una perspectiva de continuidad en la lucha contra los ajustes de Cambiemos que se volvió a reflejar el 14 de diciembre, cuando el macrismo quiso aprobar en Diputados el latrocinio previsional. Con mucho odio de clase por la derrota, siguieron reprimiendo al pueblo mucho después del levantamiento de la sesión.

Desde las Agrupaciones de Base Clasistas y el Partido de la Liberación creemos que lo fundamental es la movilización, que el paro es necesario, que la organización nace desde la base. Se precisa una mesa nacional de gremios en lucha, las intersindicales regionales, las campañas de difusión contra los ajustes, las asambleas discutiendo y definiendo los pasos a seguir. Por eso impulsamos las herramientas organizativas de este espacio, para sumar a todos los que estén dispuestos a participar de este camino contra Macri y sus Ceos.

El punto de inicio es esta Coordinadora de Gremios y Organizaciones Populares en Lucha. Es una buena base para afrontar el momento político actual. No hay que tenerle miedo a construir desde esa unidad, desde esa organización combativa y desde ese programa anti neoliberal una nueva Confederación General del Trabajo, que deje afuera de la conducción al Triunvirato, a los sindicatos amarillos y a todos los dirigentes que acuerdan con el gobierno en contra del pueblo trabajador. La CGT del triunvirato primero negoció la reforma laboral y dejó avanzar al gobierno. Luego, ante la protesta por ese punto y el afano previsional amagó con un paro matero, no concretado. No se puede confiar en esa burocracia. Es una oportunidad para avanzar en una unidad combativa del movimiento obrero que sirva a los intereses de la clase trabajadora.

Desde las ABC vamos a seguir siendo parte de todos estos movimientos y debates que se presentan en el movimiento obrero. Vamos a reforzar nuestra organización y desde ahí convocar a militantes, delegados y agrupaciones combativas y clasistas a unificar criterios para trabajar en unidad. Este no es tiempo de aguantarse a los Daer, Acuña y demás traidores. Es hora de reconstruir un sindicalismo combativo y de clase, tonificados por la importante victoria política del 14 de diciembre, cuando en Diputados debieron levantar la sesión.

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