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Derrota en la consulta de Ecuador

En una consulta viciada de inconstitucionalidad, su resultado del “7 veces SI” pugna por la “descorreización” del Estado y de la sociedad, y apunta a cambiar la gobernabilidad del país.

Existen múltiples factores que explican por qué la derecha internacional ha avanzado de manera colosal en los últimos años sobre los pueblos de Nuestra América. Hoy nos encontramos ante un escenario en el que los monopolios transnacionales y el imperialismo yanqui se proponen a toda costa contrarrestar los avances logrados por el Socialismo del Siglo XXI y todas las expresiones que surgieron bajo su misma ideología. En concreto contra la Revolución Ciudadana llevada a cabo por Rafael Correa en sus diez años de presidencia en Ecuador.

Correa se encontraba desde enero en Ecuador para militar por el «No». Allí denunció una campaña que estuvo viciada de violencia por parte de los opositores y donde también condenó la existencia de un cerco mediático el cual no proporcionó espacios para su campaña. Hubo una suerte de frente unificado cipayo del cual participaron en la consulta por el Sí, promovido por la derecha oligárquica, las izquierdas de vicios ultras (MPD), la centro izquierda, los seudos marxistas ortodoxos así como los pro-bancarios, los dirigentes de movimientos sociales, el movimiento indígena Conaie, las centrales sindicales, federación de estudiantes universitarios, profesionales y agrupaciones de la sociedad civil. Cuando algunos liberales se refieren a que en la Patria Grande ya no existen izquierdas y derechas, pueden exponer este fenómeno decadente de comunión de intereses entre la izquierda progresista traidora y los mismos conservadores neoliberales que habían sido vencidos por Alianza País tantas veces por Correa y la última vez por Lenin Moreno, a la postre un traidor más.

Por otra parte, la situación del vicepresidente depuesto Jorge Glass, es un ejemplo más de la politización de la justicia. Fue sometido a un proceso de descrédito, acusación y acoso seguido de un procedimiento jurídico absolutamente inválido y viciado de irregularidades, pasando categóricamente por encima de la constitución de 2008 que establece una división innovadora de los poderes del Estado. La estrategia ha sido puesta en evidencia por distintos testigos, como el ex abogado de Odebrecht, Tacla Durán, que denunció la existencia de acuerdos con gobiernos de la región para que los confesos de Odebrecht hicieran sus delaciones “a la carta”, implicando a objetivos políticos seleccionados, todo a cambio de premiaciones en las condenas, claro.

Los problemas de fondo del Ecuador no encuentran lugar en el prime time: los medios no mencionan la colosal evasión de impuestos de 215 grupos económicos de la actualidad que adeudan al fisco bananero más de 2.260 millones de dólares, así como tampoco de las evasiones en aduanas, ni de la ilegal mantención de dineros en paraísos fiscales, que por lo menos asciende a 30.634 millones de dólares, según los datos del Servicio de Rentas Internas (SRI).

En definitiva, el “7 veces SI” ha destapado la voracidad de todos los grupos políticos y económicos unidos por el anti-correísmo, que ahora buscarán negociar o imponer su propia agenda, a cualquier precio, al gobierno de Moreno. Y tienen muchas posibilidades de lograrlo toda vez que en la consulta los grandes vencedores fueron ellos, como se vio en toda la campaña y también en que uno de los puntos plebiscitados anulará la muy buena ley de plusvalía que Correa había puesto para gravar las ganancias extraordinarias del sector inmobiliario y generar mejores ingresos al Estado.

Todas esas cosas ahora irán para atrás, y no sólo la imposibilidad de Correa de postularse otra vez al palacio de Carondelet, que por supuesto es una forma para que los monopolios y oligarcas con negocios offshore respiren más tranquilos. La de Ecuador fue una derrota dolorosa para toda la región.

 

DANTE CANTABRIA

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