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Macri profundiza el ajuste, los trabajadores la lucha

2017 terminó con un salto en calidad en la lucha de los trabajadores y el pueblo contra las políticas de ajuste del gobierno. Las jornadas del 29 de noviembre y las del 14 y 18 de diciembre fueron el reflejo de una creciente conflictividad y combatividad de la clase trabajadora que se venía mostrando a lo largo y ancho del país. Las multitudinarias movilizaciones no mermaron por más despliegue represivo que hicieron las fuerzas federales, provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires.

2018 no podía comenzar de otra manera que profundizando esta lucha y organización de la clase trabajadora y de amplios sectores populares. Es que la ofensiva de los sectores monopólicos a los que Cambiemos representa contra los derechos de los trabajadores se ha profundizado, generando despidos en el sector público y privado. Se multiplican por miles y generan además crisis de gran impacto en muchas regiones.

El gobierno nacional impulsó -con la excusa de mantener la “responsabilidad fiscal”-  un desguace del Estado a nivel nacional y que cuenta con la adhesión de muchos gobernadores e intendentes que se pliegan a estas políticas de ajuste. Los despidos en el INTI, Fabricaciones Militares, Senasa, Fábrica Argentina de Aviones, Anses y muchos otros organismos nacionales son la demostración de este desguace imitado por gobernadores como Vidal e intendentes como Tagliaferro en Morón, Molina en Quilmes y Garro en La Plata.

Algunos de estos conflictos tienen gran incidencia regional ya que esas actividades son parte del corazón productivo y económico de la zona. Entre ellos se destaca el cierre de la fábrica de explosivos de Azul con la pérdida de más de 250 puestos de trabajo directos y muchísimos más indirectos. Ni hablar del impacto que tienen los cientos de despidos que el gobierno impulsa en Yacimiento Carboníferos de Rio Turbio; esa mina sostiene la actividad económica de toda la cuenca.

En el sector privado la actividad azucarera lleva la delantera en despidos gravitando muy fuertemente en el noroeste argentino que este 19 de febrero se movilizará contra el cierre de ingenios y despidos masivos (ver aparte). Varias industrias también avanzaron con despidos y suspensiones en distintas ramas generando focos de lucha obrera en contra de estas medidas.

En este contexto de despidos y cierres de industrias el gobierno nacional busca imponer un techo salarial del 15% para estas paritarias. Lo hace recurriendo a las extorsiones a las que nos quieren acostumbrar atacando a dirigentes y organizaciones sindicales que no se alinean con sus políticas. Ni hablar del sector docente al que atacan negándole la paritaria nacional y amenazando en forma directa a dirigentes como Roberto Baradel del SUTEBA.

En el fondo el gobierno de Macri quiere avanzar con una reforma laboral al estilo de Brasil y un desmembramiento de las organizaciones gremiales que en nuestro país tienen un gran desarrollo y peso. Quiere avanzar sobre los convenios colectivos, abaratar los “costos laborales”, facilitar los despidos, desmembrar la discusión paritaria y hacerla fábrica por fábrica, quitar derechos conquistados en salud y condiciones laborales, licencias, extensión de la jornada laboral, etc.

Desde las ABC y el PL entendemos que es fundamental generar las condiciones para que la lucha de los trabajadores se potencie. Que se organice y unifique a todos los sectores gremiales, sociales y políticos dispuestos a enfrentar decididamente las políticas de este gobierno. Este 21 de febrero es una fecha clave y masiva, pero tiene que incluir movilizaciones y paros sectoriales y regionales en camino a un nuevo paro general que no se puede esperar más porque las condiciones están dadas.

Esta corriente de lucha gremial, social y política, con su plan de lucha, debe tener un programa que arranque en la defensa los puestos de trabajo contra los despidos, que recupere en manos de los trabajadores cada fábrica que cierra, que rechace de plano la reforma laboral ya sea en partes o en pedazos, que exija aumentos salariales que recuperen el poder adquisitivo perdido en estos más de dos años, que exija que se termine la represión y la libertad de los presos políticos.

Nuestro blanco central es el gobierno de los monopolios, pero eso no significa que hagamos la vista gorda a los negocios sucios y la corrupción de muchísimos burócratas sindicales. A éstos no los defendemos ni bancamos.

Desde esta base proponemos avanzar en una solución política profundamente anti imperialista y anti monopólica para evitar que se agudicen los males que Macri desarrolla contra los trabajadores y el pueblo. Hay que pararle la mano cuanto antes.

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