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Muchas versiones y pocas certezas sobre el ARA San Juan

¿MACRI Y LA ARMADA RESPONSABLE DE LA TRAGEDIA?

El submarino desapareció el 15 de noviembre pasado con sus 44 tripulantes a bordo y pese a haber sido buscado por barcos argentinos y de otros países no ha sido encontrado. A esta altura de los acontecimientos, la única certeza es que todos esos marinos y la única mujer submarinista que iban allí están muertos.

También por eso mismo, no sólo entre los afligidos familiares y el grueso de la población, existe una profunda tristeza y también bronca con el gobierno y los altos mandos de la Armada. Se considera que ordenaron al submarino seguir con sus misiones a pesar de los varios desperfectos que el capitán de fragata Pedro Martín Fernández había advertido en agosto.

La bronca e indignación, en diferente grado, se produce porque el gobierno y la Armada ocultaron y demoraron información. Y en particular porque Mauricio Macri no se puso a la cabeza de la búsqueda ni lo tomó como prioridad personal y de su gobierno, como otros mandatarios en casos parecidos (véase a Evo Morales al lado de sus inundados, buscando soluciones y comprometiéndose).

Macri recibió en Mar del Plata a un grupo de familiares a cinco días de la tragedia, y volvió a recibirlos en el día 80. De esta última reunión los familiares, que habían ido con una larga lista de reclamos, salieron con uno solo satisfecho, de palabra: les prometió una recompensa de 4 millones de dólares para la empresa que encuentre al submarino. O sea, en una tragedia nacional siempre encuentra un filón empresario privado…

 

DOS OPCIONES

Ante la desaparición del ARA San Juan, un sector de los argentinos se inclinó por la hipótesis de un ataque de un submarino inglés. El aspecto objetivo de esa especulación es que nuestro submarino patrullaba zonas aledañas a Malvinas y que según instrucciones reservadas, ahora publicadas por Infobae, tenía como misión observar, grabar y fotografiar a buques británicos de la fortaleza Malvinas.

El otro dato objetivo en esa dirección es que en una misión anterior, el 9 y 10 de julio pasado, el ARA San Juan había reportado una escucha de un submarino, que según tres sonaristas, habría sido británico y nuclear.

Ese dato pudo haber sido real, por más que no fue filmado ni fotografiado. De allí a suponer que ese submarino pudo haber disparado en noviembre un misil, media un océano. De los ingleses se puede esperar cualquier cosa, pero los piratas no son tontos: ¿por qué generar un grave incidente con un gobierno cipayo como el de Macri? ¿Para qué revivir otra ola nacionalista como en 1982? Y en caso de misil, con la consiguiente explosión, ¿cómo fue que no fue registrada como tal por los mecanismos mundiales de escucha en la materia?

Siguiendo con esa hipótesis de atentado extranjero, Infobae publicó que dos días antes del incidente con el supuesto submarino inglés, el “San Juan” había tenido otro con un pesquero chino. No pasó nada ese día. La información posterior clarificó que el pesquero asiático estaba fuera del área de jurisdicción argentina, a 37.5 kilómetros, por lo que Argentina no presentó una protesta.

 

DEFECTOS TÉCNICOS

En ambos incidentes y en general en su plan de navegación, nuestro submarino tenía como límite de inmersión los 100 metros, nada más, por los desarreglos técnicos informados por su comandante Fernández.

Cuando se produjo la tragedia, el gobierno deslizó las sospechas sobre una posible corrupción del gobierno anterior en el arreglo de mitad de vida, pero eso no prosperó. La Armada recibió el submarino con su conforme total en octubre de 2016, cuando gobernaba el PRO-Cambiemos.

Desde entonces los desperfectos fueron muchos. El capitán Fernández en su informe reservado a la Armada en agosto pasado, planteaba:

-La unidad zarpó con un solo periscopio en servicio (periscopio de ataque).  Al sexto día de navegación, se detectó un defecto en su óptica que no permitía hacer foco correctamente.

-Desde el momento de zarpar el ARA San Juan presentó problemas en su sistema de comunicaciones.

-Durante el sexto día de navegación con el buque en maniobra de snorkel, se produjo el ingreso de agua de mar al ventilador del batería de proa.  La razón que encontraron después de estudiar el problema fue la falta de estanquidad en la válvula E 19.

-El día 11 de navegación se informó al comando de submarinos que el ARA San Juan perdía 50 litros de aceite diarios. Se alertó de que no se pudo detectar su origen, por lo cual en caso de ser necesario, sólo podría extenderse el período de patrulla ordenado en dos días.

La lista es más larga, pero da pie a pensar que esos mismos u otros problemas técnicos y falta de mantenimiento pudieron ser la razón del ingreso de agua, el contacto con baterías y la implosión que llevó al submarino al fondo del mar. Esta es la opción más creíble. Y pone a Macri y la Armada como los grandes responsables de la tragedia.

De todos modos, la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, que tiene esta causa, deberá investigar más. Vemos con simpatía que Toni López, de Resistencia Nacional, presentara en Comodoro Rivadavia un “hábeas corpus” por los 44 desaparecidos, aunque no compartimos su hipótesis de ataque inglés.

Lo importante es que las luchas populares no olviden a los 44 marinos, como no tienen que olvidar a Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.

PABLO LOZA

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