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Asociarse a la DEA no sirve para combatir el narcotráfico

El presidente Macri afirmó que uno de los ejes de su gestión sería el de “derrotar al narcotráfico”. Siguiendo esa consigna, al menos de forma aparente, su gobierno suscribió acuerdo con la agencia norteamericana encargada supuestamente de la lucha contra las drogas: la DEA, o Drug Enforcement Administration.

El 10 de febrero pasado, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich anunció la creación de una Fuerza de Intervención (Task Force) junto a la organización estadounidense, la cual se asentará en Misiones. Esta unidad se suma a tareas ya existentes en Salta, donde los norteamericanos dan formación a fuerzas de seguridad y tienen presencia concreta.

Pese al discurso oficial, la DEA no ha alcanzado progresos en la lucha contra el narcotráfico en el mundo, más allá de algunas acciones puntuales. En cambio, ha constituido un puntal para que los Estados Unidos alcanzaran objetivos geopolíticos en distintas partes del globo.

En la operación de la Agencia, hay ganadores y perdedores que no tienen nada que ver con luchar contra el narcotráfico. Un periodista norteamericano, James Cockroft, señaló que en México posibilitó grandes ganancias a los bancos, el lavado de dinero, al tiempo que favoreció a los fabricantes de armas… siendo EE UU el mayor productor de armas del mundo.

Los acuerdos con la DEA resultan desastrosos para los pueblos. Desde la firma del Plan Mérida por el que México aceptó la ayuda de la agencia, la multitud de armas y asesores sirvió para que aumentaran los secuestros, los asesinatos y las desapariciones. En cambio, arrecian las denuncias de que buena parte de esas armas fueron a parar a organizaciones paramilitares, algunas veces bajo la forma de operaciones encubiertas que aseguraban investigar los flujos del contrabando.

La alta calificación que el gobierno macrista (aunque también de algunos “opositores” como Sergio Berni) le adjudica a los agentes de la agencia también ha mostrado varias veces su carácter relativo. Una de las anteriores directoras de la DEA, Michelle Leonhart, debió renunciar cuando se conoció que sus enviados en Colombia participaban en fiestas sexuales… con mujeres contratadas por carteles de la droga.

Washington exhibe una doble moral muy evidente: mientras exige legislación de mano dura no sólo contra traficantes sino también contra quienes consumen, en su propia jurisdicción permite el mayor consumo de sustancias. Al mismo tiempo que imparte “enseñanzas” sobre la lucha contra las drogas, es por lejos el país donde existe la mayor demanda y el mayor consumo… sin el cual indudablemente el problema del narcotráfico sería sensiblemente menor.

Eso muestra que la principal función de la DEA es disponer de una herramienta para intervenir en otros países.

 

CUBA Y BOLIVIA

Si de verdad la intención de Macri fuera combatir el narcotráfico, podría tomar ejemplo de países con menos recursos que EE UU y que han obtenido logros significativos.

En el caso de Cuba, tomó trascendencia mundial el juicio que se realizó en 1989 a 14 militares por estar involucrados en el tráfico de drogas; entre los imputados estaba el general Arnaldo Ochoa, un héroe de la revolución. Ese juicio fue público, con debates que alcanzaron al Consejo de Estado. El resultado incluyó la condena a muerte de dos de los imputados (Ochoa y De la Guardia) por traición a la patria. Fidel Castro señaló que la conducta de los funcionarios comprometía el prestigio y seguridad de Cuba.

Sin agentes de la DEA -aunque sí con intercambios de información sobre el tema- y con un involucramiento de todos los niveles del Estado en el tema, Cuba recibió elogios de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD), destacando “los logros alcanzados en la intercepción de un porciento elevado de la droga que se intenta introducir al país”.

Otro país felicitado por la ONUDD fue Bolivia, por los recursos destinados a reducir las plantaciones de coca y por el combate directo al narcotráfico. Bolivia no tiene agentes de la DEA en su territorio. Su presidente Evo Morales señaló que el organismo le permite a EEUU intervenir de manera imperialista en las fuerzas de seguridad de distintas partes del mundo. Evo fue más allá de ese diagnóstico: hace casi dos años planteó ante la ONU la necesidad de disolver la DEA.

MARÍA ALANIZ

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