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La democracia cubana rindió otro examen con “excelente”

En noviembre del año pasado los cubanos y cubanas habían ido a las urnas para elegir a sus representantes en las Asambleas Municipales, el escalón de base del poder popular. Así votaron a los candidatos que habían sido postulados en las reuniones de vecinos, donde el Partido Comunista de Cuba no propone listas ni candidatos sino directamente el pueblo llano.

Y el domingo 11 de marzo las urnas se llenaron de votos nuevamente, esta vez para elegir a los delegados a las asambleas provinciales y a los 605 diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la instancia superior de dicho poder, socialista y martiano.

Alina Balseiro, presidente de la Comisión Electoral Nacional dio el informe oficial al día siguiente: “7.399.891 cubanos y cubanas acudieron a las urnas, cifra que representa el 82,90 % del total de electores, ascendente a 8.926.575”. Más del 94 por ciento de los votos fueron válidos, con un 1 por ciento de anulados y 4 por ciento de sufragios en blanco, lo que pemitiría inferir que el 95 por ciento o más de los cubanos está revalidando su amor por el sistema político que se ganaron a pulso de la revolución, con 5 por ciento o menos de opositores, críticos y dentro de ellos una minoría de mercenarios abonados a la embajada norteamericana en El Malecón, entre ellos las Damas de Blanco y otros sellos vacíos de gente. Entre otros, la Fundación Oswaldo Payá que en los días previos a la elección montó una provocación anticubana con el concurso de los expresidentes de Colombia, Andrés Pastrana, y de Bolivia, Jorge Quiroga, que fueron puestos de patitas en la calle apenas pisaron el aeropuerto José Martí, por las autoridades cubanas.

En los países capitalistas las elecciones normalmente involucran, en el mejor de los casos al 70 por ciento del electorado, aunque hay otros países, como Estados Unidos o Chile, donde apenas vota el 50 por ciento. ¡Y los yanquis presumen de ser el modelo de democracia! En todo caso será de la “plutocracia”, el gobierno de los ricos y para los ricos, un lema muy usado en Argentina para definir qué es el gobierno de Mauricio Macri.

Y aquella participación, siempre dudosa por la manipulación de padrones y trampas varias, cuando no abiertos fraudes como en Honduras recientemente, se logra mediante el abono de sumas multimillonarias en el gasto electoral. La campaña es definida por la plata, la propaganda, el marketing y los favores de aportes empresarios que luego se cobran la gauchada con negocios del nuevo gobierno.

Nada de eso ocurre en Cuba. Su sistema político, como quedó dicho, es participativo, democrático y erigido desde abajo hacia arriba. Y resulta transparente, tan puro como los niños y niñas pioneros y pioneras que cuidan las urnas en señal de que nada malo puede ocurrir allí. También es barato, porque no hay gastos de campaña usuales en el capitalismo y la democracia burguesa, tan corrompida y dispendiosa. Acá los únicos gastos los tiene el Estado para montar los 24.000 colegios electorales, la impresión de las papeletas y gastos en transporte y comunicación el día del comicio. Nada más. Incluso cabe destacar que los diputados a la Asamblea en sus diferentes niveles no cobran salario especial por ello ni dieta sino sus mismos sueldos de médico, maestro, obrero, campesino, militar, etc.

Por eso defendemos enfáticamente el socialismo cubano, frente a tanta mentira y perfidia de los dizque democráticos de la derecha latinoamericana y norteamericana que posan de vestales de la democracia. De la democracia de los misiles y los marines, será…

Estos comicios tuvieron un rasgo especial. Marcaron la despedida de la presidencia del gobierno cubano del general de Ejército Raúl Castro, al cabo de dos mandatos de cinco años. Eso marca la ley cubana y eso se cumplirá. Cuando se constituya la Asamblea Nacional, el 19 de abril próximo, será elegido un nuevo presidente, el vice y los 31 miembros del Consejo de Estado y Consejo de Ministros. Todas las informaciones no oficiales sostienen que el nominado será Miguel Díaz-Canel, actual vicepresidente, de 57 años. Sea él u otro compañero, lo importante será que siga el rumbo socialista, sin hacer concesiones de principios al imperio de Trump, y que al mismo tiempo mejore la economía de Cuba, actualizando su modelo económico según lo dispusieron el VI y VII Congreso del PCC. Tenemos confianza en que así será.

Y un dato extraordinario, que surge de las declaraciones del actual titular de la Asamblea, Esteban Lazo: las mujeres cubanas hoy son el 48 por ciento de las bancas y con la elección del domingo pasarán a ser el 53 por ciento del total, la segunda mejor marca de participación de mujeres en un parlamento nacional en todo el mundo. Viva Cuba, el 8 de marzo no podía ser mejor fecha para festejar ese logro de las mujeres de la isla.

PABLO LOZA

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