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Salió CUADERNOS REVOLUCIONARIOS n°41: Sobre los infiltrados y la política correcta para derrotar a Macri

 

FRENTE A LA VIOLENCIA DEL SISTEMA, LA VIOLENCIA POPULAR ES JUSTICIA

Desde la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015 hemos visto en la Argentina, país capitalista dependiente, una feroz escalada de represión a los trabajadores y las luchas populares. Ya en enero de 2016, los municipales de La Plata y los trabajadores de Cresta Roja eran reprimidos por defender sus puestos de trabajo. Además. el 16 de ese mes era injustamente encarcelada Milagro Sala, quien a dos años y luego del reclamo popular y hasta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sigue presa y sin condena, en una sucesión de causas que se caen por falta de pruebas mientras otras nuevas son inventadas.

Es que el plan de ajuste de Macri y el PRO-Cambiemos sólo entra con balas y represión. Quedó demostrado a lo largo de estos dos años con los asesinatos, a manos de fuerzas represivas del Estado, de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, además de la represión en Plaza de Mayo el 1° de septiembre de 2017 y en el Congreso los días 14 y 18 de diciembre, cuando se aprobó la Reforma Previsional que le roba 100 mil millones de pesos a los jubilados.

Por otro lado, el gobierno ha insistido en su momento con la idea de bajar la edad de imputabilidad de los menores y le da el visto bueno a las fuerzas policiales para que disparen primero y pregunten después. El caso del policía asesino Luis Chocobar, que fue recibido por el presidente Macri así lo demuestra. La ministra de seguridad Patricia Bullrich no ha dejado de repetirlo; esa es la doctrina actual de seguridad que quiere el gobierno nacional.

A eso se suma la decisión de Macri, Bullrich y el ministro de defensa Aguad de permitir que las fuerzas armadas operen dentro del país, con la creación de una “Fuerza de Despliegue Rápido”. Con la excusa de combatir el narcotráfico, y con integrantes de las tres fuerzas armadas, operará en el norte del país y también en el conurbano bonaerense

La muerte del cadete de la policía de La Rioja, Ezequiel Garay, da cuenta además cómo es la formación que se les da a las fuerzas de seguridad en la Argentina. Lamentablemente, se ve, poco fue lo que se hizo a la hora de reformar las fuerzas represivas en los años del kirchnerismo. A esos cadetes riojanos, y de otras provincias también, los educan a golpear, torturar y dejar de lado cualquier respeto por la vida del otro.

En este contexto, al cual debemos sumar los nefastos acuerdos que el gobierno nacional a firmado con las agencias estadounidenses del FBI y la DEA, es que decidimos publicar un nuevo número de Cuadernos Revolucionarios dedicado a estos temas.

Incluimos en este apunte tres textos que creemos pueden ser útiles para la militancia popular argentina, más aún en un 2018 que no es año electoral y en el cual Macri y los monopolios querrán apretar a fondo el acelerador del ajuste.

El primer trabajo que incluimos es “Apuntes sobre las actuaciones represivas de la Gendarmería”, escrito por Sergio Ortiz y publicado en el Diario “La Arena”, de La Pampa, bajo el seudónimo periodístico de Emilio Marín. Allí se hace un interesante repaso histórico sobre una fuerza de inseguridad que muy lejos está de ser la “Centinela de la Patria”.

En segundo lugar, ponemos a disposición el artículo “La Patagonia trágica y la rebelde, la mapuche y la obrera”; también escrito por Sergio y publicado en “La Arena” como Emilio Marín. Allí se analiza el asesinato del joven Rafael Nahuel a manos del grupo Albatros de Prefectura Naval, a la vez que se reivindica el papel jugado por Mapuches y otros originarios en la historia argentina frente a los oligarcas entreguistas de ayer y hoy.

Finalmente, el título que da nombre a esta publicación es “Sobre los infiltrados y la política correcta para vencer a Macri”. Escrito luego de la represión estatal del 1° de septiembre, apunta a desarmar la idea errónea y muy difundida de que todos los jóvenes que tiran piedras son infiltrados, a la vez que analiza las formas de la lucha popular frente al parlamentarismo burgués. Esa simplificación y deformación de que todos los que tiran piedras son “servicios” e “infiltrados” suele calar muy hondo en los sectores reformistas, aún los más progresistas, que adhieren con alma y vida al modelo electoralista y temen que esa perspectiva se diluya o se pierda debido a la existencia de movilizaciones combativas. Olvidan que éstas son luchas de masas y además, justas. Y que la violencia no viene de abajo sino de arriba, del poder, de las clases dominantes y de sus fuerzas policiales y mal llamadas de “seguridad”.

Las movilizaciones del 14 y el 18 de diciembre comprobaron la justeza de estos artículos, publicados varias semanas antes. Gracias a la movilización popular el gobierno debió frenar primero el tratamiento de la reforma previsional y luego logró aprobarla, pero pagando un alto costo político y con cientos de miles de argentinos en las calles. La lucha de clases avanza en nuestro país, y como alguna vez le dijera San Martín a Rosas, al enviarle como regalo su sable corvo luego de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845: “los argentinos no son empanadas que se comen con sólo abrir la boca”.

 

SECRETARIA DE PRENSA DEL PARTIDO
DE LA LIBERACIÓN DE ARGENTINA (PL)

 

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