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Cada vez más endeudados

A lo largo de 2017, la deuda externa argentina creció un 28,5% respecto del año anterior. Según el INDEC, la deuda total llegó a fin de año a 232.956 millones de dólares, lo que implica un aumento de 51.872 millones de dólares en ese período. De esa masa, el 88% está en moneda extranjera, y el principal emisor de deuda es el Estado Nacional.

El endeudamiento masivo llevado adelante por el gobierno de Macri comenzó con el pago a los “fondos buitres” de acuerdo con la sentencia dictada por el juez norteamericano Thomas Griesa; en ese momento se emitió deuda por 16.500 millones de dólares, en lo que fue la emisión de deuda más grande de un país emergente en los últimos 20 años.

A partir de allí, el gobierno volvió a acceder a los “mercados financieros”, tomando más y más deuda para financiar el déficit fiscal… pero sobre todo para costear la fuga de divisas.

Una buena parte de la nueva deuda se emitió bajo leyes extranjeras y con la participación de los mismos bancos que fueron protagonistas en las tomas de deuda en los ‘90 y hasta el 2001: HSBC, JP Morgan, Citigroup y Santander, entre otros.  Por esa “colaboración” las entidades financieras cobraron jugosas comisiones, que además se vieron engordadas por un negocio les reportó ganancias muy rápidas: los propios bancos compraron títulos (bonos de deuda) al gobierno y las pudieron revender a mayores precios.

Este crecimiento de la deuda incluyó algunas operaciones que no fueron un escándalo gracias a la protección mediática del gobierno: a mediados de año emitió 2.700 millones de dólares mediante un bono a 100 años, con una tasa altísima para una toma de deuda de larguísimo plazo (7,125%, mientras México pagó 5,25% e Irlanda un 2,35% por bonos similares), por los cuales el Estado Argentino debe pagar más de 350 mil dólares de intereses por año.

Además, se le pagó comisiones a un grupo de bancos para su colocación, entre los que están -lógicamente- HSBC, Citigroup y Santander. Claro que el oficialismo no da puntada sin hilo: entre los compradores de la onerosa deuda está Noctua Partners, un fondo de inversión creado por Luís Caputo, Ministro de Finanzas y directo responsable de la emisión.

Uno de los resultados inmediatos de esta política es que la tercera parte de los gastos corrientes del gobierno se destinan ya al pago de los intereses de la deuda, superando lo que se asigna en conjunto a salarios, jubilaciones, pensiones y AUH.

Además de ser enorme, el dinero que ingresa no va a fomentar el desarrollo nacional; por el contrario, desde la asunción de Macri se fugaron casi 70.000 millones de dólares, siendo el principal destino de los dólares que llegan.

Hasta febrero de este año, el gobierno ya había emitido deuda por 17.573 millones de dólares, según el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).

El escenario internacional empieza a mostrar signos que pueden poner un límite a esta política antes de lo que preveía el gobierno: las subas de las tasas de interés dispuestas por los Estados Unidos, el incremento del otrora famoso “riesgo país” y las calificaciones de entidades financieras sobre la vulnerabilidad de la Argentina frente a los vaivenes financieros, generan un contexto en el que el endeudamiento será más caro (aún). Este cuadro, sumado a la fuga de capitales y a la pérdida de dólares resultante de que las importaciones sean mucho mayores que las exportaciones, empieza a activar una bomba para las intenciones del gobierno.

Si -como algunos analistas piensan- se desencadena una nueva crisis de características similares a las de 2001, el gobierno intentará -como el de aquel entonces- descargar sus efectos sobre las mayorías.

Desde hace unos meses ya hay una provincia -Chubut- que empezó a desdoblar el pago de salarios e incluso emitió una cuasimoneda del estilo de los célebres bonos y patacones de los ‘90. Frente a estos signos, es indispensable la lucha para evitar que el ajuste recaiga en las mayorías, lo que va de la mano de un programa que recupere los resortes económicos esenciales para el país, enfrentando a los monopolios y a los mandatos del imperio.

MARÍA ALANIZ

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