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Impresiones de viaje a Vietnam

De adolescente seguí con preocupación, dolor y admiración las noticias que nos llegaban de la cruel guerra que los yanquis desataron sobre el pueblo vietnamita.

En los años de aquellos entrañables círculos de lectura leí y escuché las enseñanzas del venerable Ho Chi Minh y hasta practiqué, con compañeros que ya no están, la gimnasia necesaria para mantener la moral que el Tío Ho practicó en la cárcel.

Hoy he tenido la fortuna de recorrer Vietnam y emocionarme y aprender de tan heroico pueblo.

Vietnam es una mezcla de múltiples grupos étnicos que conviven en un ambiente vibrante donde el socialismo no es una metáfora ni una argumentación sino una vivencia cotidiana y corriente.

La naturaleza generosa, que baña con ríos y lagos la fértil tierra, el mar que bordea el país, sumado a la férrea voluntad y convicción de su pueblo y sus líderes, han revertido la destrucción en un crecimiento que realmente asombra.

Su situación estratégica y el valor de su pueblo continúan siendo la envidia y preocupación de las potencias imperialistas, y la gente lo sabe y se mantienen alertas.

Las ciudades que he podido visitar son realmente fascinantes, llenas de historia. Recorrer sus calles es un encuentro con la tradición, la armonía, la amabilidad y la frescura de la gente.

Hanoi, bellísima ciudad colonial, abrumadora en momentos con sus cientos de motos atravesando sus calles, intrépidas y veloces, es emocionante a cada paso.

En esta ciudad donde vivió y trabajó el Presidente Ho Chi Minh desde diciembre de 1954 hasta septiembre de 1969, se conservan todos los documentos, objetos y recuerdos que permitieron llevar adelante los lineamientos estratégicos y tácticos que permitieron al pueblo realizar grandes tareas: edificar el socialismo en el Norte, luchar contra el imperio, liberar al Sur y unificar al país.

Recorrer los sitios históricos: el Palacio Presidencial, la Casa 54, la Casa sobre Pilotes, la Casa 67, los lugares donde el Presidente Ho Chi Minh presidía reuniones, recibía invitados, leía, trabajaba, etc, me ha dado la maravillosa experiencia de asomarme a comprender el pensamiento, la ética, los modales y el gran amor que este líder ha tenido por su pueblo y su tierra y el profundo legado de educación y humanidad que ha dejado a la comunidad internacional.

Su estilo de vida modesto, su estética, en la disposición de los lugares, el cuidado de plantas, su huerto, sus rosas, el lago y sus peces, el espíritu revolucionario ha dejado una impronta imborrable en el pueblo vietnamita que el extranjero es invitado a compartir caminando sus calles.

La Bahía de Halong, con sus mil islas de piedra caliza, sus cuevas y la tranquilidad de sus aguas justifican que haya sido elegida como una de las 7 maravillas del Mundo Natural.

Pero en ella, tan impresionantemente bella, ha dejado el imperio su sombra despiadada ya que no se puede nadar aquí porque se sigue trabajando en como revertir la contaminación de sus aguas provocada por los agentes químicos vertidos por el ejército norteamericano.

Vietnam es un encuentro de tradición, armonía y naturaleza que uno atraviesa observando un paisaje de infinitos tonos de verde que se funden en terrazas de cultivo, mientras se transita por hermosos caminos asfaltados todos, con o en construcción, que muestran un crecimiento que asombra y que augura la potencia que este país será en poco tiempo.

Ya en el centro del país, Hue, la mágica ciudad imperial, y la antigua ciudad portuaria de Hoi An nos muestran el concepto de cosmopolita y hospitalidad.

Fue aquí donde se desarrolló la gran Ofensiva del Tet que quebró la estrategia militar de la guerra imperialista y permitió al Frente Nacional de Liberación de Vietnam avanzar hacia la victoria.

Recorriendo los caminos, 49 años después, aún se ven los vestigios del contraataque yanqui y su desesperación por destruir lo que no podían conquistar: cráteres en los campos, vestigios de metralla y agujeros hechos por bombas en las Montañas de Mármol…increíble.

Al sur la gran metrópoli Ciudad Ho Chi Minh, ex Saigón, bulliciosa y cálida con sus mercados, su legado milenario, el pasado cercano y la victoria…y la actual construcción del subterráneo.

Recorrer Vietnam me ha emocionado profundamente, me ha enseñado que todo es posible con esfuerzo, trabajo y disciplina.

Este país ha retomado con orgullo y esfuerzo la reconstrucción y conservación  de sus más preciados tesoros nacionales, y así, como aquí en Occidente nos bombardean reclames de ventas de celulares, gaseosas y otros menesteres, Vietnam adorna sus calles con anuncios que recuerdan las enseñanzas de sus líderes:

Bạn có thể mất một ngàn trận nhưng chỉ bằng cách mất đi tiếng cười bạn sẽ biết được thất bại thực sự.   Bác Hồ

Es decir: Podrás perder mil batallas pero solamente al perder la risa habrás conocido la auténtica derrota. Tío Ho

 

ALICIA NELLY VATTINO

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