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Nuevo paro general y 1° de Mayo de lucha

El año avanza y las luchas de los trabajadores de distintos sectores se van desarrollando contra los miles y miles de puestos de trabajo que se perdieron entre el sector público y el privado. A eso se le suma un proceso paritario regido por la implementación por parte del gobierno de un techo a las discusiones del 15% en cuotas y sin cláusula gatillo.

El panorama de luchas en el país es complejo. Los mineros de Río Turbio pelean por defender no sólo sus puestos de trabajo de la voracidad del ajuste macrista sino también la continuidad de la extracción de carbón en ese yacimiento y el funcionamiento de la mega usina eléctrica que además son el sostenimiento de dos ciudades (Río Turbio y 28 de Noviembre). Similar situación pasa en el norte argentino con los ingenios azucareros y sus trabajadores que vienen dando una lucha sostenida muy importante.

Ahora se suman los 20 mil trabajadores de Carrefour que ven sus puestos de trabajo amenazados por la maniobra del monopolio al presentar un concurso preventivo de crisis con el que va a buscar reducir la planta de personal mientras que a los que queden intentara imponerles condiciones de trabajo y salarios peores. Este conflicto atraviesa a trabajadores enrolados en distintos sindicatos relacionados con la actividad desde comercio hasta camioneros pasando también por los custodios.

A este contexto de lucha que se replica en muchos sectores estatales y de la industria y el comercio se le suman las luchas que se dan en un contexto paritario con negociaciones muy viciadas por la intención firme del gobierno nacional de imponer un techo del 15% cuando las consultoras más optimistas prevén una inflación del 20% o más. El gobierno nacional y sus monopolios socios recurren a todas las herramientas que tienen a mano para bajar los costos laborales y mantener al salario lo más bajo posible.

Las luchas se dan entre todos los sectores y la más visible es como todos los años la de los docentes que vienen peleando en muchas provincias en rechazo al 15% en cuotas. Lo mismo pasa con los estatales pero el gobierno encuentra un socio fiel en el gremio UPCN que le permite cerrar esos acuerdos paritarios con mayor facilidad. Así fue como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le impusieron a los estatales un aumento del 12% en cuotas o en la provincia de Buenos Aires un 15% en cuotas y la incorporación del presentismo.

Un párrafo aparte merece el conflicto paritario de los trabajadores bancarios. Esta paritaria lleva ya varios meses con una patronal que apoyada por el gobierno sostuvo mucho tiempo una propuesta de un mísero 9%, que ahora la estiró a 15% en cuotas pero que pretende que los trabajadores del sector releguen algunas de sus conquistas. La Bancaria dirigida por Sergio Palazzo impulsó varios paros y movilizaciones multitudinarias y se prepara para un nuevo paro nacional de 48hs el 17 y 18 de abril próximo contra los monopolios financieros que más ganancias están haciendo de la mano de Macri.

Este es el contexto de un claro reagrupamiento sindical en torno a los sectores dirigenciales que se muestran dialoguistas y cercanos al gobierno, y otro sector que aún con sus diferencias se para en la vereda opositora. Esta división quedó evidenciada en las jornadas de noviembre y diciembre profundizándose por la masiva movilización del 21 de febrero. De un lado los Gordos, Independientes, el MASA, las 62 organizaciones y el barrionuevismo, bien cerca de Macri y Triaca. Del otro lado las CTAs de Micheli y Yasky, la Corriente Federal, el moyanismo y otros sectores gremiales avanzan en un proceso de unidad.

Las Agrupaciones de Base Clasistas rechazamos cualquier relación con el triunvirato y sus alrededores que representan a lo peor de la burocracia sindical que prefiere acordar con Macri antes que con sus afiliados. Al mismo tiempo participamos activamente en las jornadas de noviembre y diciembre contra las reformas previsional y laboral como así también del 21 de febrero, hechos fundamentales para mostrarle al gobierno nacional el rechazo que los trabajadores tenemos hacia estos ajustes y quitas de derechos.

Es hora de impulsar un nuevo paro general de respaldo nacional a todas las luchas que se vienen dando. Si bien el escenario del 21 de febrero era el mejor para lanzar la convocatoria, no se puede seguir esperando. Es fundamental un plan de acción con medidas regionales, provinciales, paros sectoriales, movilizaciones y asambleas rumbo a un paro general próximo. Este 1 de Mayo debe ser una jornada de lucha y movilización en todas las grandes ciudades del país que se debe convocar desde la más amplia unidad de todos los sectores sindicales y sociales que venimos dando pelea contra el ajuste del macrismo.

Estas tareas son urgentes. Son ahora, no pueden esperar. Hay que poner manos, cabezas y cuerpos en acción sin dilatar las definiciones que nuestro pueblo exige.

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