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O hacemos el Frente Antiimperialista o Argentina va a otra derrota

Si se analiza la situación latinoamericana se verá más claro la necesidad de crear un Frente Antiimperialista, a nivel regional. El golpe de Estado en Brasil contra Dilma Rousseff ha tenido una dolorosa continuidad en el seudo proceso penal contra Lula da Silva, condenado a doce años y un mes de cárcel. Detrás de una justicia que no es tal están el imperialismo yanqui y los monopolios, los latifundios, grandes capitalistas y poderosos medios de comunicación como O´Globo, que lincharon al presidente que sacó de la miseria a 30 millones de brasileños. Allí también hace falta un Frente Antiimperialista, que luche por la democracia y la reforma agraria, contra el peligro de golpes de Estado clásicos o militares, con los que se llegó a amenazar para asegurarse la condena a Lula.

Y la misma conclusión surge para Argentina. Se precisa un Frente Antiimperialista para luchar contra el sobre endeudamiento, que el ministro offshore Luis Caputo estimó en 320 mil millones de dólares, a ritmo de endeudador serial. Está comprometido el bienestar de nuestros hijos, nietos y bisnietos, para que sucesivos gobiernos “honren” la deuda por sobre el hambre y la sed de los argentinos.

Y no es que al país le falten recursos, el problema es que la mayoría está detentada por los bancos. Estos ganaron 83.083 millones de pesos en los últimos doce meses. Entre los primeros diez están el HSBC, Santander Río, BBVA Francés, Galicia, Hipotecario, ICBC, Patagonia y otras entidades extranjeras o bajo su control.

En vez de canalizar el ahorro argentino hacia obras de infraestructura, esos bancos estimulan la fuga de capitales y las devaluaciones, acumulando más ganancias con préstamos usurarios que realimentan la inflación y la pobreza de las mayorías.

De allí que la consigna de no pago de la deuda externa y estudio de su aumento desmesurado, por una parte, y de la estatización de la banca, por la otra, son dos claves para revertir esa dependencia y pobreza. Sólo un Frente Antiimperialista puede enarbolar semejantes banderas. El resto de los partidos, bien por comulgar con el imperialismo o bien por transitar en la avenida del reformismo y el capitalismo “fifty-fifty”, omiten toda medida al respecto.

El FMI y el Banco Mundial, impulsores de ajustes antiobreros y antipopulares como los sufridos por los jubilados, más los banqueros mencionados, siguen mandando en esta Argentina que se va hundiendo en una profunda crisis.

Si un futuro gobierno popular emprende un plan de construcción de viviendas para la gente, necesitaría una siderurgia muy diferente a la actual, monopolizada por Techint (sede en Luxemburgo) y Acindar, de Arcelor Mital (capitales hindúes y británicos). ¿Quién se atreverá a nacionalizar la siderurgia? Sólo un gobierno popular, de allí que deba emprenderse esta batalla política por la unidad antiimperialista.

 

LA POLÍTICA

La economía debe transformarse, pero también la política clama por una fuerza que vaya a fondo con los cambios que necesita el pueblo.

La jueza Servini de Cubría interviniendo al PJ a nivel nacional y designando interventor al ladrón y burócrata sindical Luis Barrionuevo, antiguo aliado de Macri que favoreció su triunfo en 2015, nos lleva a la misma conclusión.

Es que aquella es una prueba más de lo podrida que está la justicia, atenta a los encargos del poder de turno. Lista para encarcelar a inocentes como Milagro Sala y Fernando Esteche, y para desprocesar a ministros offshore como Caputo, Gustavo Arribas y Macri, y para inmiscuirse en la vida política partidaria. Hace falta refundar la justicia al servicio del pueblo, con elección directa de jueces y tribunales, como impulsó Evo Morales en Bolivia. La de Comodoro Py está prostituida y no tiene arreglo parcial.

La intervención del delincuente Barrionuevo indica que él, Duhalde, Massa, Pichetto y los gobernadores justicialistas, que le votaron a Macri el robo previsional, el blanqueo y el pago a los “fondos buitres”, manejarán ese aparato político-electoral.

Esto deja al desnudo el oportunismo y confusión de los dirigentes kirchneristas, que vienen alentando la “gran unidad” dentro del PJ con tal de enfrentar a Macri en 2019. El plan es de Cristina. Su lema es “Hay 2019”, pero como viene la mano puede convertirse en “Ay 2019”, sea que los echen del PJ una derecha que no quiere saber nada con Cristina o bien que los dejen en los últimos puestos, usándolos de forros para luego tirarlos.

Cambiar de bases la justicia y la política, combatir los monopolios financieros y cortar la pesada herencia macrista de la deuda, enfrentar a Clarín y grupos mediáticos, poner en marcha un proyecto de país independiente con centro en los trabajadores, alentar una nueva cultura e ideología superadora del consumismo idiotizante, desarmar el aparato represivo, poner de hipótesis de conflicto a las Malvinas, etc, eso sólo lo puede encarar un Frente Antiimperialista. A tal fin deben unirse los activistas de las bases, sobre todo, y también la izquierda, la centroizquierda y lo mejor del kirchnerismo.

Tal empresa es difícil y peligrosa. La actual política burguesa, es fácil y segura. Va inevitablemente a otra catástrofe, con muchos sacrificios y sangre derramada del pueblo para que sigan lucrando las lacras de siempre.

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