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Fuera Macri: elecciones a Asamblea Constituyente

La crisis argentina no es una mera turbulencia o cosas que pasan; no pertenece a la órbita climática ni a vaivenes internacionales que existen pero no ocasionan en los 193 países miembros de la ONU el desastre que ocurre en nuestro país.

Primero, hay que precisar si hay crisis o no, y de qué orden o importancia es.

En vez de poner adjetivos, mejor ver algunos números. Desde que está Macri en el gobierno el dólar aumentó el 310 por ciento, ubicándose en 40 pesos. O sea, una devaluación feroz de nuestra moneda, que viene impactando en la inflación porque se traslada a precios.

Esos precios suben también por el aumento de los combustibles, remarcados once veces en lo que va del año. Según la Cámara de Expendedores, que acusa a las petroleras, a fin de año la nafta costará 50 pesos el litro. Con el billete de cien pesos, dos litros, como para llegar a la otra esquina..

El gobierno de los CEOs de los monopolios dolarizó las tarifas de gas, luz y agua, y quitó subsidios a esos servicios y al transporte. Entonces mucha gente no puede pagar esas boletas. Y la inflación sigue su curso, estimándose que este año será del 40 por ciento. Por ejemplo en Córdoba, donde el colectivo sale 17 pesos, los empresarios reclaman ya 25 y podría llegar a 36, con la quita de subsidios de la Nación.

Esos recortes del gasto y la inversión pública quieren ser justificados por la alianza PRO-FMI con el cumplimiento de sus convenios con el FMI. Ambos están de acuerdo en ese brutal ajuste, que no es para nada parejo. Lo sufren los argentinos de a pie, por ejemplo con las tarifas del sector energía, y lo embolsan Total, Panamerican (Bridas), Shell, Tecpetrol-Techint, Edenor (Midlin, Pampa Energía), Edesur (Caputo), etc.

Es el gobierno de Hood Robin: le roba a los pobres para darle más a los ricos.

Entre las partidas que se achican están las de previsión social, Educación, Ciencia y Técnica, Salud, Obras Públicas, etc. Con la neoliberal teoría de achicar el déficit fiscal, y llevarlo a cero en 2019, tal el acuerdo que se negocia con el FMI, el gobierno masacra todos los presupuestos.

No se limita a reducir partidas o subejecutar presupuestos sino también hacer desaparecer mano de obra con la teoría de la “dotación óptima” del ministerio de Modernización, una vieja colonia de lacayos del imperialismo. Así hubo despidos masivos en Agroindustria, Fabricaciones Militares y otras dependencias. El mencionado ministerio hará cesar 10.000 contratos en diciembre. Todo eso empuja a la pobreza, la desocupación, la indigencia y hasta el hambre a millones de argentinos.

En un país que produce alimentos para 400 millones de habitantes, hay una parte de la población que no tiene comida. Y cuando va a reclamar a los supermercados ocurre como en Chaco, donde la represión policial mató a un niño qom de 13 años y le sacó un ojo a otro. Piden pan, no les dan, piden queso les dan hueso y les rompen el pescuezo…

Fuera Macri

Es muy grave el endeudamiento exterior, que ya llevó la factura total a 354.000 millones de dólares y que para el pago de intereses se dilapida el 15 por ciento del presupuesto nacional. Como no se alcanza a pagar intereses y capital, hay que endeudarse otra vez, cosa que ya en este momento el gobierno no puede hacer, con el riesgo país superando los 800 puntos, en el podio mundial del desastre.

Macri ha engañado a los argentinos, ejecutando un plan de gobierno desastroso que nunca figuró formalmente en su programa de 2015 ni en las legislativas de 2017. No es golpista el pueblo por reclamar ahora que se vaya; el golpista fue él por llevar a cabo destrucción del país y el Estado de Derecho, salteándose el Congreso como cuando tomó más deuda con el Fondo sin pasar por el Congreso.

No se puede esperar hasta octubre de 2019 la votación ni hasta diciembre de ese año el cambio de autoridades. Macri debe irse hoy, igual que sus ministros y secretarios, por ser responsables junto al FMI de esta crisis terminal política y económica. Y hay que hacerle juicio para que no se escape a Roma.

La Asamblea Legislativa, como en diciembre de 2001, debe ungir a un presidente provisional, que forme gobierno y rectifique en forma urgente el ajuste. El Congreso debe llamar a elecciones para Asamblea Constituyente, para tener una nueva Constitución Emancipadora y del Pueblo, no como la de 1853 ni la del Pacto de Olivos en 1994.

No es sólo parar el ajuste, dar trabajo y liberar a los presos políticos. Debemos discutir otro modelo de país, para que la energía sea de los argentinos. Que la banca sea nacionalizada y no sirva a la timba financiera. Que el comercio exterior sea estatal para que las divisas no se fuguen y para que la producción extranjera no arruine la nacional. Que la tierra sea de quien la trabaje y no de la Suciedad Rural. Que el aborto sea legal. Que no haya monopolios mediáticos como Clarín. Que los jueces sean elegidos por el pueblo. Que se separe la Iglesia del Estado. Que se castigue la corrupción, sea de quien sea. Que nos vayamos del FMI y Banco Mundial. Que se refunden las Fuerzas Armadas con un sentido sanmartiniano.

Todo eso y más hay que cambiar. Macri puso el país patas para arriba. Hay que ponerlo a andar de nuevo, con unidad antiimperialista, audacia y lucha popular. Los argentinos somos buenos pero no buenudos. De los fuegos del Argentinazo quedan muchas brasas, no sólo cenizas.

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2 comentarios

  1. no se puede estar mas de acurdo que con esto! coincido en todo lo pensado como forma de cambio positivo para nuestro pais. aunque no creo que los lesgisladores, llamen a una asamblea.
    “Que la banca sea nacionalizada y no sirva a la timba financiera. Que el comercio exterior sea estatal para que las divisas no se fuguen y para que la producción extranjera no arruine la nacional. Que la tierra sea de quien la trabaje y no de la Suciedad Rural. Que el aborto sea legal. Que no haya monopolios mediáticos como Clarín. Que los jueces sean elegidos por el pueblo. Que se separe la Iglesia del Estado. Que se castigue la corrupción, sea de quien sea. Que nos vayamos del FMI y Banco Mundial. Que se refunden las Fuerzas Armadas con un sentido sanmartiniano.”

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