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En San Isidro volvió el Paro

El 25 de septiembre, el mismo día del paro nacional de la CGT, el Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio San Isidro (SOEASI) inició un paro por tiempo indeterminado contra la decisión de los nuevos dueños del ingenio de dejar en la calle a más de 500 trabajadores.

San Isidro fue comprado en agosto pasado por la Compañía Azucarera Los Balcanes, de origen tucumano. Ya habían pasado 7 meses desde que los anteriores propietarios (el peruano Grupo Gloria) habían decidido de manera unilateral terminar con las actividades productivas y cerrar el ingenio. De esa forma, 730 trabajadores quedaron sin sus puestos de trabajo.

Los nuevos dueños reiniciaron la producción, pero sólo reincorporaron a una pequeña parte de los trabajadores. A pesar del enorme golpe que esto supone no sólo para quienes quedaron sin su trabajo sino para todo el departamento de General Güemes en el que se ubica el ingenio, el gobierno de la provincia no hizo nada por resolver la situación. Por el contrario, la Ministra de Producción, Trabajo y Desarrollo Sustentable, Paula Bibini, se limitó a decir que era un problema “entre privados”. La funcionaria no tenía la misma postura respecto de sus propias empresas, que en el pasado recibieron subsidios y perdones oficiales de parte del gobierno: allí le parecía muy bien la intervención del Estado.

Los nuevos propietarios cargan con un verdadero prontuario en la explotación azucarera en la región: su titular, Jorge Rocchia Ferro, es un verdadero “buitre de los ingenios”. Es especialista en comprar o arrendar ingenios supuestamente en crisis para retomar la producción con una planta reducida y flexibilizada. Esas crisis tampoco son muy creíbles: en el caso de San Isidro, la antigua administración fue la segunda compañía del país que más exportó azúcar en 2017, con 36.408 toneladas, sólo superada por Ledesma.

Por otra parte, Rocchia Ferro también hace gala de su capacidad para vincularse al poder político: se declara amigo del ex gobernador tucumano José Alperovich, pero también tiene excelentes relaciones con el radical José Cano, ex titular del inasible “Plan Belgrano” del gobierno nacional. Los trabajadores que quedaron afuera del nuevo San Isidro sospechan que oficia ahora de testaferro de un hermano del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey.

El gobierno provincial le responde muy bien. El día en que se iniciaba el paro por tiempo indeterminado, el gobierno desplegó un operativo policial gigantesco para proteger a la empresa. La esposa de Rocchia Ferro explicó la causa: habían solicitado custodia al gobierno provincial para “preservar los bienes del ingenio”. Por supuesto, los trabajadores nunca se plantearon dañar la planta, donde quieren volver a trabajar para relanzar la producción y la economía de la región.

El miércoles 10 se realizó una protesta en Buenos Aires frente a la Casa de Salta, en la que participaron sindicatos de las CTA y de la Corriente Federal. Los trabajadores consideran que la lucha por recuperar San Isidro es una causa nacional, ya que su vaciamiento expresa la política nacional y provincial de sometimiento de los trabajadores y de la producción al servicio de las ganancias monopólicas.

CORRESPONSAL

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