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Milagro Sala, 1000 días presa

El pasado 12 de octubre se cumplieron 526 años de la conquista y el genocidio de los pueblos originarios de América, y como una triste burla del destino, ese día, Milagro Sala cumplía 1000 días de injusta prisión, pues no tiene una condena judicial firma que pueda justificarla.

Como está pasando hoy con la Corte Suprema, en la que el gobierno ha logrado imponer su mayoría con la presidencia de Carlos Rosenkrantz y los votos de Horacio Rosatti y Elena Highton (ver nota aparte), en Jujuy, el Poder Judicial fue cooptado por el gobierno de Cambiemos, a los pocos días de asumir Gerardo Morales. La incorporación allí de 4 nuevos miembros al Tribunal Superior de Justicia, y las maniobras irregulares en las designaciones de jueces, han sido la constante. Sólo así podrán conseguir –aunque hasta el momento no lo han logrado- una condena contra Milagro, ya que en dos procesos judiciales fue absuelta en una causa, y condenada a pocos meses de prisión en suspenso en otra.

El proceso que se desarrolla actualmente contra la dirigente jujeña, se realiza ante un tribunal oral criminal presidido por una jueza –Alejandra Tolaba- que no aprobó el examen para ese puesto. Nada de eso parece importar en la provincia gobernada por Morales, que ha hecho de la persecución contra Milagro uno de los ejes de su gestión. Así, ha ordenado contra la agrupación Tupac Amaru la destrucción de su obra de viviendas, centros médicos, piscinas, centros infantiles, y hasta el allanamiento y secuestro de bienes en el local que la organización posee en el centro de San Salvador. De esta forma, Morales intenta esconder la crisis que vive esa provincia, donde los despidos en los ingenios, el avance de la pobreza y el hambre, están minando el apoyo que le valió el triunfo en 2015.

El hostigamiento, persecución, vejaciones y maltratos contra Milagro y su familia, no han podido doblegarla. A pesar de internaciones médicas, humillaciones como llevarla en pijama al Tribunal y luego ordenar su desalojo por “vestimenta impropia”, prisión domiciliaria rodeada de gendarmes, etc., cada vez que tiene oportunidad, Milagro expresa a viva voz su profundo desprecio por sus verdugos y su apoyo a las causas populares.

Su entereza se ha transformado en una bandera de lucha para muchos sectores, que en este aniversario de su detención se expresó en actos, marchas, lectura de poemas y el estreno en Buenos Aires de un excelente documental de Martín Adorno y Cynthia García sobre su vida y su lucha. En Córdoba hubo un acto con oradores y exposición de fotografías de Milagro en el Museo de Antropología de la Facultad de Filosofía y Humanidades, con mucho público, donde estuvimos presentes.

CORRESPONSAL

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