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Charla de Sergio en el ISFD N° 1 “Abuelas de Plaza de Mayo” de Avellaneda

¿Qué nos pasa a los estudiantes? ¿Qué nos falta para decidirnos a luchar por nuestra educación pública y de calidad? Tenía mil preguntas, y si quieren lo podríamos analizar desde nuestra sociedad, y cómo la institución educativa a la que pertenezco, el Instituto Superior de Formación Docente N°1 Abuelas de Plaza de Mayo, en Avellaneda, no es más que un reflejo de lo que nos pasa como sociedad. Quizás lo mejor era motivar, y ¿qué mejor para motivar a un grupo de estudiantes que alguien que participó de uno de los movimientos trascendentales de nuestra historia?

El Cordobazo, como movimiento de obreros y estudiantes durante 1969. Como tal, dejó en nuestra memoria colectiva la idea de unión de fuerzas, para dejar una huella, para enfrentarnos a quienes, que, con políticas nefastas, pretendieron en ese entonces dejar desamparados a los trabajadores y con proscripciones y políticas conservadoras enfrentar a las universidades. Sergio Ortiz, a quién invité y accedió muy amablemente a participar de esta charla, viajando cientos de kilometros desde Córdoba a Buenos Aires, a través de sus vivencias, y su conocimiento nos deslumbró a quienes nos sentamos a escucharlo.

Comenzó contándonos sus inicios en la militancia, los primeros consejos de sus camaradas. Con una militancia activa, donde pisó más de una comisaría y fue preso durante varios meses compartiendo su “estadía” con militantes Montoneros y del ERP, con discusiones políticas teóricas y sobre cómo llevarlas a cabo. Pasamos de momentos anecdóticos de risa, como cuando le enseñaron a armar una molotov de una manera que no conocía, durante una barricada en el propio Cordobazo. Momentos de tensión, como cuando lo metieron preso la primera vez y le pegaban por haber corrido escapando de la policía y encontrase con muchos más por ir hacia el lugar menos indicado. Momentos de tristeza, como cuando en 1974 entró al edificio donde vivía, acá en Buenos Aires, y el portero del mismo le dijo sin mirarlo, que se fuera que la policía lo estaba buscando y estaban ya en su departamento donde se encontraba su compañera, y corrió a buscar compañeros que lo ayuden. Momentos de reivindicación a sus camaradas, como cuando recordó a Roberto Cristina, quien durante su secuestro y tortura jamás dijo el paradero, ni de Sergio ni de ningún camarada.

Momentos que por ningún motivo dejaron que nos distrajéramos de su relato. Sin lugar a dudas, a pesar de las circunstancias, ya que éramos alrededor de 30 compañeros y compañeras, un número reducido, para la magnitud del invitado, no dejó jamás de cumplir con nuestras expectativas. Nos inspiró, nos hizo creer y repensar que podemos enfrentarnos a quienes pretenden devastar nuestra educación, con gobiernos como éste que siguen recetas viejas para lograr cometidos pretendidos por el imperialismo yanqui. Así como en el pasado, las mismas recetas, métodos nuevos (o no) pero que nos dejaron a quienes hoy siguen luchando como Sergio, y que nos motivan a quienes tenemos una militancia “en la niñez” a quienes incluso no militan partidariamente, pero sí están en formación y pretenden a través del aula transformar a nuestros jóvenes y así a nuestra sociedad. En fin, a quienes soñamos con una sociedad más justa.

Si algo nos quedó, a quienes participamos de esa charla, en el intercambio luego de ella, es que pretendemos, aunque sea, ser la mitad de inspiradores que nuestro invitado, salir a pelearla y como nos decía Sergio, tener en claro que sin los trabajadores no existe lucha alguna que se pueda llevar a cabo y pueda triunfar. Esperamos que no sea la última vez que nos visite.

 

MARIA CANARIO

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