Vidas y Luchas de VC - Tomo 1

2. Beatriz Perosio: camarada y dirigente gremial de los psicólogos

Beatriz Leonor Perosio era militante de Vanguardia Comunista, hoy Partido de la Liberación, y además ocupaba el cargo de Presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) y de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA), al momento de ser secuestrada el 8-08-78 del Jardín de Infantes que había fundado con otra socia, para formar niños que pensaran y tuvieran conciencia crítica. 

Había nacido el 18 de agosto de 1947, tenía treinta y un años. (1). Fue una destacada integrante de la rica generación del 70, que estaba embebida de los sueños y dolores profundos de nuestros pueblos oprimidos. Había viajado como un año entero por Latinoamérica con su compañero, conociendo como el Che, de qué se trata en este continente cuando se habla de revolución e imperialismo.(2)

Se había criado bien en el corazón de la Capital Federal, una porteña de pura cepa de Palermo que hasta jugaba al fútbol con sus amigos de barrio, de colegio religioso, pero espíritu indomable, de cantar sus verdades sin respetar autoritarismo. “Para Beatriz no había incompatibilidad entre ser cristiana y comunista, siempre llevó un crucifijo. Lejos de ser dogmática, era una persona abierta, que alguien podría encasillar en ecléctica, aunque no lo define tal cual. Se quejaba a veces que algunos compañeros eran excesivamente intelectuales. Tenía mucha vitalidad, era de meterse en diversas cosas.”(3)

Cayó en la campaña represiva que sufrió VC en los meses de julio/agosto de 1978. Según compañeros de cautiverio, la andaban buscando unos veinte días antes de su secuestro, y es una de los diecinueve camaradas que desaparecieron los milicos del Primer Cuerpo de Ejército de Suárez Mason, Videla y Cía. en el campo de concentración “El Vesubio” que dependía del Regimiento de La Tablada. Su jefe de inteligencia, el Tte. Cnel. Crespi, junto con el llamado ”El Francés” –aún no identificado- fueron los encargados de esta tarea genocida que fue incluida en el fallo que condenó a las Juntas de Comandantes.

El trabajo de Beatriz y del Partido en las entidades de Psicólogos es un ejemplo de cómo la izquierda revolucionaria construyó espacios institucionales al servicio del desarrollo de la ciencia y el bienestar social, conjugando el interés de los asociados con los fines patrióticos que deben orientar esta clase de organismos profesionales y de masas.

A la experiencia del Sitrac se le achacó excesivo izquierdismo y haber sido sectaria, y que por ello no pudo sostenerse, lo cual en lo fundamental no es cierto ya que fueron las clases dominantes las interesadas en acabar con este gremio clasista, precisamente por sus aciertos.

Por esa razón en el seno de la APBA, la nueva izquierda, a través de lo que Beatriz y sus compañeros lograron hacer, demostró que esta corriente supo dejar sentada y llevar a la práctica, una estrategia de construcción en otros ámbitos gremiales, aún sufriendo golpes represivos, quizás por no ser tan decisivos como el corazón automotriz de Córdoba.

Así como actualmente el gremio de los docentes universitarios de Salta (ADIUNSA) es la mejor expresión del fortalecimiento y vida de un gremio dirigido por la izquierda que es útil a las masas y cumple un rol importante en la movilización y reclamo por sus reivindicaciones, desde 1974 y antes, VC ya trabajaba en igual sentido en la APBA. 

Esta tarea tenía como Norte la democracia sindical con la participación de los socios, la absoluta honestidad en el manejo de los fondos y una política específica de consultar, bajarse a escuchar conectándose con las bases, para luego receptando los reclamos, hacer la planificación de los objetivos y concretarlos.

El esfuerzo que realizaron Beatriz y otros camaradas en el seno de la APBA desde 1974 cuando Jorge Sevilla fue electo Presidente y B. Perosio, Secretaria Gremial, junto con Hugo Vezzetti como tesorero y A. Smith uno de los vocales, dio plenamente sus frutos.

No se olvidaron de su trabajo y los principios que la guiaron, sino que por el contrario, fue reclamada y reivindicada al mismo tiempo en su carácter de Presidenta por los aportes que efectuó y la línea que sostuvo en su tarea de dirección. 

En medio del terror de estado, cuando reinaba en amplios sectores el “no te metás”, estas entidades se animaron a pedir por la aparición con vida y la integridad de Beatriz, dejando bien en claro que fue una Presidenta que siempre estuvo del lado de los psicólogos, defendiendo la profesión.(4).

Este aspecto hay que remarcarlo, la APBa y la FePRA, entidades de las cuales era presidenta Beatriz cuando fue secuestrada, en momento alguno dejaron traslucir distanciamiento con ella, a pesar de que sufrieron también la represión a través de allanamientos y el secuestro de otro miembro de la comisión que también era compañero del partido en aquella época, Alfredo Smith. Siempre pidieron y los defendieron a sus compañeros sin lavarse las manos.(5)

Ello tuvo que ver seguramente con el gran trabajo de V.C. en el seno de estos organismos, que se manifestó en la calidad de cuadros como Beatriz, Sevilla, Vezzetti, y otros.

Así se puede corroborar en el periódico de la APBA, “Gaceta Psicológica”, en el que se fue dando cuenta de los pormenores del secuestro y desaparición de Beatriz a la par de las gestiones y presentaciones realizadas a su favor. (6) Quizás la mejor síntesis sobre ella fue ésta: “querida y admirada presidente…su brillante gestión que no sólo respaldamos plenamente sino que cabe exhibir como ejemplo de patriotismo y abnegación”.(7) 

Incluso, al momento de efectuarse el balance de la historia de la asociación, se dejó constancia que Beatriz fue el “alma que apoyó a todos cuando el temor hacía flaquear” (8). Es que la escalada represiva que tuvo como víctimas entre otras a la APBA, comenzó en el año 1974 con la actuación de la triple A y los atentados con bombas que sufriera el día de la elección. 

Es muy importante que se haya dejado constancia, además, de las consignas que Beatriz reivindicaba en su tarea gremial, principalmente la necesidad de la participación de los asociados. Así se hizo hincapié en que Beatriz integró durante cuatro años la comisión directiva de la APBA (1974/1978) y que recorrió 52 servicios hospitalarios para tomar contacto personal con los colegas y saber de su problemática.(9) También fue de casa en casa buscando apoyo para conseguir la nueva sede.

Un artículo muy importante destacó las principales ideas que Beatriz había vertido en los editoriales que produjera de su puño y letra durante su gestión como presidenta. Entre ellas se destacan aquellas sobre la organización gremial como insustituible para lograr los objetivos de todos; la conexión con su propia gente, lograda también a nivel nacional mediante la constitución de la FePRA; el trabajo en la institución estatal que revierte en propiedad del conjunto de la comunidad a la investigación y la práctica llevadas a cabo, bregando por una ciencia y una cultura nacional.(10) 

Esas características de su accionar no hacen más que confirmar algunas de las cualidades de la izquierda revolucionaria, que planteaba la democracia sindical para fundirse con los reclamos de las bases y desde allí luchar por el proyecto de liberación nacional y social. 

Por ello no sólo fue reclamada de las garras de la dictadura por sus familiares y compañeros de militancia y de la izquierda, sino que también lo hicieron firme y valientemente sus colegas de los organismos que ella presidía. Así en el caso de Beatriz –como en el de otros compañeros- su inserción, su trabajo fecundo fue reconocido no sólo por sus camaradas, sino también por los colegas que la reivindicaron en los momentos de vigencia del terrorismo de estado.

De esta manera deben ser recordados y reivindicados nuestros compañeros, haciendo saber qué cuestiones plantearon, porqué fueron blanco de la represión y que se destacaron no sólo frente a la tortura, sino que mucho antes y después de ello tuvieron una conducta que los distinguió haciéndolos apreciar por sus compañeros de militancia y por aquellos otros con quienes trabajó en el campo sindical e intelectual.

Dice Graciela Perosio que su madre –quien se suicidó cinco años antes del secuestro de Beatriz- las había educado en forma muy espartana. Para ella –cuenta- tener fiebre, era tener arriba de los 38 grados, así que si tenían menos, no importaba e iban al Colegio lo mismo. Cree que por su vocación deportista, además, pudo resistir las torturas y el ensañamiento que tuvieron con ella.(11) 

Jorge Watts, militante de VC y sobreviviente del campo “El Vesubio”, en el testimonio que prestó ante la Cámara Federal de Apelaciones en el Juicio a las Juntas dijo que Beatriz Perosio tuvo tres paros cardíacos. (12) Por su parte, el testimonio de Estrella Iglesias, también compañera ex -detenida desaparecida del mismo campo, denunció que Beatriz tenía rota una pierna y encontró en el baño, el diario de cabecera de su madre.(13)

Estas muestras del horror nazi argentino se mencionan porque indican que toda la bondad y firmeza de esta mujer argentina no flaquearon a la hora de enfrentar a estas hienas, como buena comunista que era y tal como hicieran en su época los cristianos.

En Beatriz Perosio se entrecruzan y conectan por una parte, su condición de dirigente nato como dice su hermana, que naturalmente se destacaba asumiendo la conducción y guía de sus compañeros; por la otra, una militante comunista que no renegaba de su origen cristiano. Todo ello en una personalidad activa y humana, que se comunicaba con los otros e intentaba que lo propio hicieran sus colegas, con las características de la nueva izquierda revolucionaria, sin tabúes ni manejos burocráticos. Nada de sellos y formalismos que fueron lacras que tanto perjudicaron a la izquierda argentina.

Por ello muy importante fue su actividad partidaria en el trabajo con los intelectuales. V.C. fue la organización revolucionaria que sostuvo la creación de la revista Punto de Vista en Buenos Aires. Su primer director fue Jorge Sevilla, compañero de Beatriz, quien, recuerda su hermana Graciela, mucho tuvo que ver con la concreción de esta iniciativa. 

Su rol en la dirección de la APBA no estuvo orientado a atarse a un sillón, no sólo porque no dejó de hacer militancia revolucionaria contra la dictadura terrorista de entonces, sino porque en este gremio en el que le tocó trabajar, lo hizo para que resultara una palanca de uso de todos sus compañeros, demostrándoles que era imprescindible consolidarla y fortalecerla para lograr las reivindicaciones propias y el bien comunitario. No el sindicalismo de cortarse solos para cuidar la quintita, sino al servicio del pueblo.

Además de estrechar vínculos dentro de su gremio, lo hizo con las demás entidades profesionales, las facultades de Psicología y los estudiantes, con quienes logró que no se cerrara la carrera durante la dictadura militar; con los hospitales públicos que reivindicaba como patrimonio social y otros gremios como el de Actores, que le facilitó la cobertura de su obra social. Una política distinta al aislamiento; conexión total y permanente hacia abajo, arriba y los costados, corrigiendo en este sentido también, viejos yerros de sectarismo de la izquierda.

El último editorial de Beatriz fue sobre “La hora de reencontrarse”, donde señalaba la importancia de una asamblea que se realizaría en la APBA para dar continuidad a esta asociación a la par de controlar su gestión aportando críticas y/o respaldo, fortaleciéndose, en definitiva, con la participación activa. Reagruparse, reorganizarse era su mensaje de despedida. En medio de todo lo que estaba ocurriendo, llamaba a juntarse. Mensaje de desafío, para aprender y llevarlo hacia el futuro.(14)

NOTAS

(1) Gaceta Psicológica No.68, enero de 1986.

(2) Su hermana Graciela, digna referente y hermana de Beatriz, cuenta que en este periplo conoció a la madre de Camilo Torres, con quien intercambió correspondencia e incluso hablaron de la intención de aquella de publicar las cartas de este cura revolucionario. Entrevista del 10-03-00 en Bs.As.

(3) Ibid. Se nota su raigambre cristiana en esa vocación de darse como en su peregrinar hospital por hospital para hablar con sus colegas, o de casa por casa buscando apoyo para conseguir la nueva sede de la APBA. Ello se debe haber fundido con el trabajo hormiga propio del comunista ¡y qué resultados que dio!

(4) Gaceta Psicológica, No.28, julio/agosto de 1980.

(5) Ibid, No.15, octubre/noviembre de 1978; No.16, diciembre/1978-enero de 1979; No.19, junio de 1979; No.21, agosto de 1979; No.23, octubre de 1979; No.25, diciembre de 1979.

(6) Ibid, de julio de 1979: “Beatriz Perosio. A 11 meses de la desaparición de nuestra Presidente saliente bajo cuya orientación se plasmó una APBA pujante”.Memoria 1º/12/77 al 30/11/78: destaca la eficaz gestión de Beatriz continuada luego del 8/8/78 por Hugo Vezzetti. Fortaleció la institución evitó la dispersión, amplió su papel en organizaciones profesionales especialmente con FePRA; jerarquización social y profesional apuntando a la legalidad del ejercicio de la psicología; aumento de los socios; cantidad de cuotas, obra social, Gaceta psicológica, nueva sede, etc., proyecto global y criterio de conducción; a pesar de los dramáticos momentos vividos después del 8-8-78, nunca hubo tantas comisiones y grupos trabajando.

(7) Ibid.

(8) Ibid, No.68 cit..

(9) Ibid, No.28 cit.

(10) Ibid, No.21, agosto de 1979.

(11) Entrevista con Graciela Perosio cit.

(12) DIARIO DEL JUICIO No.14, 27-08-85.

(13) Ibid, No.15, del 8-9-85 (contiene testimonios del 3 al 5-07-85), pp.326 y 328.

(14) Gaceta Psicológica, No.13, julio de 1978.

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Americo Soto

Américo Soto es abogado y tuvo militancia en FAES, la Agrupación de Estudiantes Secundarios orientada por el Partido en los años '70. Es el autor de "Vidas y Luchas de Vanguardia Comunista, parte 1" y actualmente colabora con la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos y Mártires Populares.

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