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¿Dónde quedó la división de Poderes?

Un poco de historia sobre algunos de los personajes de la Cloaca de Comodoro Py vinculados con la “causa de los cuadernos” sobre supuesta corrupción y negociados entre funcionarios, políticos y empresarios durante el gobierno kirchnerista.

Stornelli, nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1960. Estudio derecho en la UBA, su padre fue el Teniente Coronel que encabezó la intervención en la ex radio Belgrano durante la última dictadura militar-cívico; su suegro Llamil Reston, fue ex ministro de trabajo de Jorge Rafael Videla y titular de la cartera del Interior del dictador Reynaldo Bignone.

Fue nombrado en la Fiscalía Federal N°4 por el ex presidente Carlos Menem. Hace 25 años que está a cargo de esa fiscalía porteña. Entre las causas más conocidas en las que intervino fue cuando ordenó la detención de Menem en el 2001 en el marco de la causa por contrabando de armas a Croacia y Ecuador.

En el 2007 se tomó licencia para asumir como ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, bajo la gestión kirchnerista de Daniel Scioli, cargo que mantuvo hasta el 2010. Durante su gestión le dio más poder a la policía y en enero del 2009 desapareció y murió el joven Luciano Arruga por negarse a robar para esta institución policial.

Participo en el club Boca Juniors donde se vinculó al macrismo y se convirtió en miembro de la Comisión Directiva y de la Comisión de Seguridad del Club creada por Macri. En ambos cargos se mantuvo hasta el 2015.

También pidió la detención del ex ministro Julio De Vido y a su mano derecha Roberto Baratta en la causa por malversación de fondos en la puesta en marcha de la mina de Rio Turbio (de esa causa fue apartado el juez federal Luis Rodríguez a partir de encontrar que en sus acusaciones había falta de objetividad). Junto al fiscal Stornelli lo acompaña en la “causa de los cuadernos” el famoso juez de la servilleta de Menem, Claudio Bonadío, quien tiene una facilidad para encarcelar opositores y liberar oficialistas. Y el abogado pero que no es abogado Marcelo D’Alessio, experto en lucha contra el narcotráfico. Dice que trabaja para la DEA, también en la órbita del ministerio de Seguridad con Patricia Bullrich con acceso directo al fiscal Stornelli.

A medida que pasan los días vemos al fiscal y a su “conocido” (ya detenido) cada vez más comprometidos en la causa por extorsionar a empresarios a cambio de “limpiezas procesales” y otras consideraciones, pero partiendo de la base que estamos en un país donde no existe el estado de derecho, será difícil comprobar que existe un vínculo entre el fiscal y D´Alessio, ocultado por sectores del Poder Judicial y el poder político.  Lo grave es que no es un caso aislado sino más orgánico y extendido a partir de la judicialización de la política.

La política del macrismo funciona con una alianza entre la Justicia, los servicios de inteligencia y la mayoría de los medios de comunicación, que dependiendo de la noticia operan con un blindaje mediático extraordinario (¡los que supuestamente venían a recuperar la libertad de prensa!). 

La “causa de los Cuadernos” tiene una serie de declaraciones de arrepentidos que quienes toman esas declaraciones, Stornelli y Bonadío, pueden agregar y quitar. La mayoría de los gobiernos llegan con promesas de sanear esta cloaca de entramado de justicia manipulada desde adentro y hoy por hoy desde afuera, como parte del cambio de régimen más o menos soberano a colonia.  Difícil tarea la del Juez de Dolores, Dr. Alejo Ramos Padilla. Estamos de su lado. No sólo para que imparta justicia, sino que contagie a otros colegas y podamos creer que es posible un cacho de justicia. Su exposición en el Congreso fue excelente, pese al boicot de Cambiemos, abogado defensor de los servicios y extorsionadores al servicio de embajadas de EE.UU.  e Israel.

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