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Gobernadora Vidal: ajuste y quiebre en Buenos Aires

Se aproximan tiempos electorales y con ellos se empiezan a barajar distintas posibilidades dentro del campo popular pero también dentro de las fuerzas contrarias. Dentro de estas últimas la cuestión central es cómo llegue parado el frente gobernante Cambiemos y con qué propuesta de candidaturas. Todo parece indicar que Macri seguirá siendo la cabeza de ese frente a nivel nacional y que tanto María Eugenia Vidal como Rodríguez Larreta seguirán en Buenos Aires y Capital.

María Eugenia Vidal sigue sonando de todas maneras como un posible plan B por si la imagen de Macri sigue cayendo. En el peor de los escenarios para ella (y también para los bonaerenses), volvería a disputar la gobernación de la provincia que gobierna desde diciembre de 2015. Allí, si bien su figura viene cayendo en aceptación, sigue estando bastante fuerte y en principio logrando sostener sus alianzas con otras fuerzas políticas.

A principio de su gestión, y acompañada por una estrategia de marketing donde se la dibujaba como el “hada buena”, Vidal contó con una cobertura mediática y política casi total donde incluso gran parte de la dirigencia opositora se cuidaba de no pegar sobre ella por miedo a que el nivel de aceptación que tenía se les viniera en contra. Hoy los medios la siguen blindando, pero sus errores y las consecuencias de sus políticas hacen que sean muchos menos los que miran para otro lado a la hora de tener que denunciarla.

A Vidal le cuesta sostener su apariencia de hada buena en medio de la crisis económica y política de nuestro país producto de las políticas de la alianza Cambiemos de la cual ella es una figura más que importante. Por más que intente despegarse de las políticas más antipopulares de Macri no lo logra ya que eso requeriría hechos concretos que la gobernadora no muestra ni para los centenares de miles de argentinos que se quedaron sin trabajo, ni para sostener el poder adquisitivo de los bonaerenses y tampoco para alivianar el impacto de los tarifazos.

Con su gestión se profundizaron muy los problemas en las distintas áreas. Las escuelas tienen grandes problemas estructurales y los comedores no dan abasto para hacer frente al hambre que avanza. Los hospitales también viven grandes dificultades de infraestructura que ha llevado a que se pierda gran parte de la capacidad de atención, cuando aumenta la demanda. Ni hablar de la falta de insumos y recursos de distintas áreas que trabajan con políticas sociales, de niñez o vivienda.

La gobernadora hace demagogia con las políticas de género anunciando medidas rimbombantes que en la práctica no se aplican o se lo hace con pocos recursos y trabajadoras precarizadas como en la Línea 144 donde el año pasado hubo varias compañeras despedidas de los equipos técnicos. Esto en un marco donde la provincia debería actuar fuertemente para combatir la creciente violencia hacia las mujeres y los femicidios.

El nivel de endeudamiento al que la gobernadora sometió a la provincia de Buenos Aires es otra de las políticas de la mala gestión. Según datos del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires la deuda al 31 de diciembre pasado llegó a 474.431 millones de pesos, aunque el 67% de la misma corresponde a deuda en dólares. Este endeudamiento deja el futuro de la provincia en jaque y la situación puede empeorar si el dólar sigue subiendo de la mano de la política devaluatoria de Macri y el FMI.

A este combo hay que agregar los malos salarios que la provincia paga, empujando a cientos de miles de estatales y docentes por debajo de la línea de la pobreza. También su política de rapiña de los fondos de los trabajadores hizo que las cajas del Instituto de Previsión Social (IPS) y el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) estén en grandes problemas y vayan rumbo a la quiebra de seguir así.

Vidal es Macri, también en la corrupción, como se vio en la causa de los aportistas truchos de Cambiemos. Vidal es el FMI. Es fundamental señalarlo con claridad y poder desarrollar un plan de lucha contra sus políticas de ajuste en la provincia. Es crucial que no pueda ganar en octubre las elecciones en la provincia y mucho menos a nivel nacional. Es importante romper el blindaje que tiene con acciones concretas que golpeen a sus políticas de hambre, ajuste y represión.

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Ruben Schaposnik

Sapito empezó a militar en el PL en 2010. Trabaja en la Secretaria de DDHH de la Prov. de Bs, As; milita en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y es dirigente de la CTA de la Provincia de Buenos Aires. Hincha de Estudiantes y bilardista, Rubén forma parte además de las Agrupaciones de Base Clasistas (ABC) y del Comité Central del Partido.

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