Liberación - Órgano de PrensaSindical

Por un Paro General y un Plan de Lucha Nacional

La grave crisis económica y social que atraviesa la Argentina, con conocidas y nefastas consecuencias para la clase trabajadora y el pueblo, no logra conmover a la dirigencia sindical, que -con honrosas excepciones-, sigue durmiendo la siesta.

El triunvirato de la CGT se mandó a “guardar” luego del paro dominguero del 25 de setiembre de 2018, ¡desde entonces pasaron seis meses! Hoy los índices de pobreza, desempleo, indigencia, etc., siguen creciendo a un ritmo que duele. ¡Pero a los burócratas no se les mueve un pelo!

Para ser honestos, tampoco se los ve muy activos a otros dirigentes, como de las CTAs y otros agrupamientos, como la Corriente Federal, del bancario Sergio Palazzo y la judicial Vanesa Siley; o el Frente Nacional por el Modelo Nacional, de los Moyano.

Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores, dijo en enero que en 2019 no iba a haber paros, aunque después rectificó semejante afirmación. Sin embargo, en los hechos, esos dirigentes no están convocando a elevar la protesta popular. A lo sumo anunciaron una marcha para el 4 de abril, pero no un Paro ni plan de lucha.

Por abajo, los y las laburantes pelean en inferioridad de condiciones para frenar el ajuste que cada día produce más hambre y penurias en las familias. Los docentes pararon por 48 horas la semana pasada y las clases no comenzaron, a pesar de las presiones que se lanzaron desde los gobiernos para que vuelvan a las aulas. Esta vez no hubo campaña de desprestigio contra los docentes que “toman de rehenes” a los niños. Es que hasta el gobierno de Macri se da cuenta que el horno “no está para bollos”.

Despidos en fábricas, suspensiones en Renault, Honda, Fiat, Iveco y otras fábricas más pequeñas, los tarifazos, etc. Muchos compañeros tienen bronca de que su dirigencia está más pendiente de los armados electorales en cada distrito, que en la lucha por tantas reivindicaciones urgentes.

Desde las ABC (Agrupaciones de Base Clasistas) estamos con los compañeros y compañeras que luchan, que no se resignan a ser una semicolonia yanqui. Y repudiamos el triste papel de una dirigencia sindical que funciona como rueda de auxilio de un armado electoral en el PJ. Están más para “apagar incendios” que para conducir a las bases a un grado más alto de movilización y organización para enfrentar el ajuste.

Los trabajadores despedidos de Madigraf y Coca Cola, reprimidos por la policía de Macri y Rodríguez Larreta; las mujeres, que por miles salieron a las calles el 8M, con la consigna “Contra el Ajuste de Macri y el FMI”, nos marcan otro camino, opuesto por el vértice a esa posición conciliadora del triunvirato y de las otras corrientes.

La falta de voluntad de lucha de la dirigencia cegetista, aleja aún más la posibilidad de un Paro General, que era tan necesario para derrotar a Macri y el ajuste del FMI. Pero desde abajo podemos construirlo, no se puede bajar los brazos, y hay que trabajar comenzando en las asambleas de base y propiciando plenarios de activistas y delegados, para forzar a la burocracia sindical a convocar a un Paro y un Plan de Lucha.

Se viene la reforma laboral, un nuevo ajuste previsional (con el aumento de la edad jubilatoria y la reducción del haber inicial, todo a la medida del FMI) y las suspensiones y despidos no paran, con más inflación. El descontento y la bronca crecen, hay que convertir eso en organización y lucha, camino a una confrontación más fuerte con el gobierno y las patronales. Y llegadas las elecciones, si no hemos podido frenar el ajuste en la calle, votar a candidatos que, además de representar a la clase trabajadora, se comprometan a un programa que contenga las principales reivindicaciones de los y las trabajadoras.

En el año del 50º aniversario del Cordobazo, protagonizado por miles de trabajadores y estudiantes en la Córdoba rebelde, tenemos que retomar las banderas del sindicalismo de liberación y el clasismo.

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