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Tres partidos marxista-leninistas reclaman por Malvinas

Las islas Malvinas eran y son argentinas, pero desde 1833 fueron ocupadas y usurpadas militarmente por el colonialismo y piratería británica. Eso sigue hasta nuestros días, en que continúa fungiendo como una base militar de la OTAN en el Atlántico Sur, con proyección a dominar el canal interoceánico y el sector Antártico argentino. Para la Argentina además implica un grave robo de recursos naturales argentinos como los de la pesca, la exploración y explotación petrolera, el turismo, etc. Lo más grave de todo es la usurpación de una parte del territorio nacional y la conversión del mismo en una base militar, violando entre otras cosas lo que planteó en forma unánime la II Cumbre de la CELAC en Cuba, en 2014, de que Latinoamérica y el Caribe es una zona de paz.

Esa situación de dominación colonial sólo tuvo un brevísimo paréntesis entre el 2 de abril y el 15 de junio de 1982, cuando la dictadura militar-cívica del general Leopoldo F. Galtieri intentó solucionar los cuestionamientos democráticos a su régimen genocida con su desembarco en Puerto Argentino. Poco más de dos meses más tarde, y pese a una decidida lucha de una parte de los soldados y parte de la oficialidad y suboficialidad argentina, esa tropa se rindió. Los responsables de la rendición incondicional fueron sus altos jefes como el general Mario B. Menéndez y el grueso de sus oficiales que no opusieron nunca una verdadera resistencia a las tropas enviadas por Margaret Thatcher para recuperar su presa colonial, incluso algunos están imputados en causas por torturas a los propios soldados.

Esa flota inglesa había hundido por orden thatcheriana al crucero ARA General Belgrano, fuera de la ilegal zona de exclusión, causando centenares de muertos, el 2 de mayo de 1982. Eso marcó el verdadero inicio de la guerra, fuera del hecho de que la ocupación británica acumulaba por entonces 149 años de ilegalidad que hoy son 186 y el caso es uno de los pocos de colonias, menos de 20, que se discuten en el subcomité de descolonización en el seno de la ONU.

En ese tiempo el grueso de los países del mundo, sobre todo en América Latina, fueron solidarios con Argentina, sobre todo Cuba, México, Perú y Venezuela. En los foros regionales e internacionales se coincidió en que “las Malvinas son argentinas”. La única voz discordante, y de hecho aliado de Londres, fue la del dictador Augusto Pinochet.

Hoy, a 186 años de la colonización de Malvinas, los tres partidos marxista-leninistas firmantes de esta declaración, ratificamos los derechos soberanos argentinos en las Malvinas, Georgias y Sandwich de Sur. Exigimos a la corona británica, al gobierno de Theresa May y el Foreign Office, emprender negociaciones reales con Argentina para devolver ese territorio a sus legítimos dueños.

Cuestionamos severamente al gobierno fondomonetarista y neoliberal de Mauricio Macri, vasallo de Donald Trump, que, en vez de reclamar esos derechos soberanos, firma acuerdos con May para emprender juntos negocios de diversa índole, incluso la compra de armamentos, sin hablar de soberanía.

La política neocolonial de Macri lo llevó a ser anfitrión del G-20 en Buenos Aires sin osar mencionar siquiera la cuestión de Malvinas. Y a ser socio ahora de Sebastián Piñera y el Bolso-nazi de Brasil para hundir la Unasur y tratar de montar el PRO-Sur, de hecho, un PRO-Norte, junto a Estados Unidos y el Cartel de Lima, apoyando el intento yanqui de intervención, terrorismo y golpe en Venezuela contra el legítimo gobierno de Nicolás Maduro y el ilegal bloqueo contra Cuba.

Esta declaración supone que los partidos marxistas latinoamericanos mantenemos nuestros principios internacionalistas en íntima conexión con los reclamos nacionales y populares de nuestros países. Y que el otro partido hermano, británico, expresa al internacionalismo y es solidario con los reclamos que hacen los trabajadores y pueblos oprimidos del mundo, tal como planteaban Marx y Lenin.

Por el camino del frente y la lucha antiimperialista y por la paz mundial, contra el nefasto imperialismo yanqui de Trump, el capital financiero internacional, el neoliberalismo, el FMI y la Unión Europea del desempleo, con OTAN y surgimiento de neonazismo, etc. se irá forjando una nueva Internacional Comunista y de los Pueblos Oprimidos del Mundo.

Sergio Ortiz– Secretario General del Partido de la Liberación (PL) de Argentina.

Eduardo Artés Brichetti– Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria).

Ella Rule– Presidenta del Partido Comunista de Gran Bretaña (Marxista-Leninista)

26 de marzo de 2019

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