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A pesar de los burócratas, paro general el 30 de abril

En el último año de mandato del presidente Mauricio Macri, se ha agravado la situación de los trabajadores y sectores populares como consecuencia del plan de ajuste acordado con el FMI, que ya no puede ser ocultado por el cerco mediático que rodeó al gobierno. La pobreza trepó al 32% y alcanza a casi la mitad de la infancia, el hambre se siente en las familias más humildes, superando la capacidad de los comedores comunitarios que no dan abasto, en el país de las vacas y el trigo.

La caída de la producción industrial y del consumo, han llevado a la capacidad ociosa de las empresas a los niveles más bajos desde 2002. Con 25 pymes que cierran cada día, el panorama del empleo es de terror: suspensiones y despidos en casi todas las ramas de la producción, particularmente la automotriz. La obra pública y privada en franca caída, también resiente el empleo en la construcción.

Y cuando ya parecía que la CGT iba a convocar a un paro, luego de la movilización del 4 de abril, convocada junto con Apyme, el gobierno, conocedor de las “debilidades” de los burócratas, reforzó aportes al Fondo Solidario de Redistribución que se destina a las obras sociales, dispuso el pago de 3.500 millones de pesos por intereses de los Bonar 2020 y 500 millones mensuales de intereses del Fondo de Emergencia y Asistencia. Todo ello suma casi diez mil millones de pesos para este año, a cambio de la paz social que tanto necesita Macri para transitar este año electoral.

Muy caradura, Héctor Daer dijo que “no había condiciones” para convocar a un paro; aunque peor fue el papelón del ex triunviro Juan Carlos Scmidt, quien al frente de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) convocó a un paro general para ¡el 1º de mayo!

Tan desprestigiados están los burócratas, que ni siquiera se animan a convocar a un Confederal, por temor a que se les vaya de las manos y no sea cosa que algunas seccionales díscolas de la CGT, los obliguen a convocar al Paro General.

El 11 de abril se reunió el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que lidera Pablo Moyano, junto a la Corriente Federal de Trabajadores y las CTAs de Yasky y Micheli, en un plenario del que salió la convocatoria a un Paro para el 30 de abril. La idea es “convencer” a la CATT para que adelanten el paro y que dejen de hacer el ridículo con una medida en un día feriado. También se han sumado a la convocatoria la Multisectorial 21F, movimientos sociales y centrales de las provincias como la CGT Rodríguez Peña de Córdoba.

Desde las Agrupaciones de Base Clasistas, apoyamos esta convocatoria y vamos a trabajar para que sea una medida contundente, tanto en masividad, como en la definición de un programa del movimiento obrero para enfrentar la crisis que tanto golpea a los sectores populares.

Aumento general de salarios, jubilaciones, pensiones y planes sociales; prohibición de despidos; que cada empresa que cierre sea reactivada por sus trabajadores con apoyo estatal; control popular de precios con multas a las empresas formadoras; congelamiento de tarifas y recuperación para el Estado del sector energético, terminando con el negocio de los amigos del presidente (Caputo, Midlin, etc.); nacionalización de la banca, para dar fin a la timba financiera que enriquece a unos pocos llevándose a paraísos fiscales el producto del trabajo de millones de argentinos.

Las ABC proponemos politizar los reclamos, y hacer centro en romper con el FMI, que ha puesto nuevamente a la Argentina de rodillas. Los candidatos de la oposición no se plantean romper con el FMI, sino a lo sumo pedir una “reprogramación” de los pagos de la deuda externa. Esta consigna ya estuvo en programas históricos de la clase obrera, sea desde el peronismo como desde el clasismo. No podemos “hacer “honor” a las deudas, como plantean incluso algunos dirigentes kirchneristas, eso es condenar al ajuste y al hambre a los trabajadores y al pueblo.

La primera consigna de un programa obrero debe ser el desconocimiento de la deuda ilegítima, y sobre el resto, pagar hasta un límite, con intereses acordes, para que no sea un impedimento para atender las necesidades de quienes hoy padecen hambre, no tienen vivienda ni salud.

Claro que un programa así, necesita un fuerte trabajo en las bases obreras, en los conflictos, llevarlo a las asambleas, movilizaciones y ocupaciones de fábricas, siempre combinadas con medidas concretas para cada sector.

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