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El frente y el gobierno necesarios para salir de la crisis

El país sigue cayendo en las profundidades del ajuste, la pobreza y la dependencia. Hasta el FMI ha admitido que en 2019 el PBI caerá 1,2 por ciento, la desocupación será del 9,9 por ciento y la inflación del 30.5 por ciento, sacando más ventaja a los salarios.

El desempleo pega duro sobre trabajadores de Interpack, obreros de la construcción por el freno de obras públicas y privadas, empleados de las 25 Pymes que cierran por día y entre los 2.000 científicos del Conicet que no pudieron ingresar a la Carrera del Investigador Científico pese a sus excelentes exámenes.

Los traidores de la CGT aún demoran la convocatoria a un paro general que demandan las bases, coimeados como están por Mauricio Macri y una ampliación de 13.000 millones de pesos para Obras Sociales.

Eso demuestra que no sólo hay que cambiar de signo político el gobierno sino también rajar a la burocracia de la CGT que a cambio de dinero entrega a sus afiliados y no afiliados.

Todas las cadenas de la opresión nacional y de clase son muy dolorosas, pero el PL pone el acento en cortar con la deuda externa y los vergonzosos acuerdos de Macri con el FMI.

A cambio de un “préstamo” en cuotas, que permite a Cambiemos asegurar el pago de los vencimientos de la deuda y vender dólares en el mercado, que se fugan casi inmediatamente, el país se endeuda por varias generaciones. El CEPA han calculado que el futuro gobierno en sus cuatro próximos años deberá pagar en concepto de deuda externa casi 153.000 millones de dólares, casi equivalentes a tres veces lo que prestó el Fondo a Macri.

Además de asegurar esos pagos y la fuga de capitales, ese préstamo tiene una función política muy precisa: darle oxígeno al entreguista presidente para que tenga chances de un segundo mandato. En el ínterin los monopolios irán tomando recaudos, por ejemplo pasándose aún más al dólar y fugando divisas, por si los resultados de octubre fueran negativos para “el mejor equipo de los últimos 50 años”.

SOLUCIONES, NO PROBLEMAS

Por el lado de Macri sólo cabe esperar más ajuste y pobreza si tuviera cuatro años más. Ya lo dijo, “haría lo mismo pero más rápido”. O sea, hundiría el cuchillo hasta el hueso, como si su carnicería 2015-2019 hubiera sido superficial.

Los candidatos de oposición, o que presumen de tales, tampoco plantean con claridad qué van a hacer si son elegidos.

Por ejemplo, Cristina sigue muda y ni siquiera ha confirmado si será candidata. Por medio de sus operadores sigue alentando un gran rejunte pejotista ya plasmado en varias provincias, y bajó su lista en Córdoba. Y de programa, por ahora cero. En su caso, con los antecedentes de doce años de kirchnerismo, se puede presumir que planteará algunas políticas progresistas y de sentido nacional y popular, que hasta el momento están en la nebulosa.

Roberto Lavagna es un socio político de Techint y no adoptará medida alguna contra los monopolios. Tampoco cortará con el FMI; a lo sumo, implorará algún plazo extra para pagar la inmoral deuda externa (ver “El prontuario de Lavagna”).

Sergio Massa ha presentado sus “10 Compromisos de la Argentina”. El sólo hecho de hacerlo en el predio de la Suciedad Rural indica su nula condición antioligárquica. Son palabras vacías sobre producción y trabajo, justicia y seguridad, educación, igualdad para las mujeres, etc. Ninguna medida concreta antiimperialista ni antimonopólica; ni una mención a dejar de pagar la deuda externa.

A despecho de esa realidad, en el Congreso del PJ realizado en Ferro, el presidente del PJ, José L. Gioja y el referente K Wado de Pedro, hicieron llamados a la unidad con “el compañero Massa”. Otro K como Agustín Rossi dijo que no le desagrada la idea de Cristina presidenta y Massa gobernador de Buenos Aires. Estamos hablando del Massa asiduo concurrente a la embajada yanqui en tiempos de Kirchner. El que trajo al país al Manhattan Institute del comisario William Bratton y la “mano dura”. El que reconoció al usurpador Guaidó como “presidente” de Venezuela. El referente de traidores de la CGT y aliado de los popes de la Unión Industrial Argentina.

El PL plantea que no se puede separar el tema de a quién votar el 27 de octubre de cuál gobierno se necesita que asuma el 10 de diciembre próximo.

Tiene que ser un frente y un gobierno nacional, popular, democrático y antiimperialista, capaz de enfrentarse con el Fondo y la deuda externa. Que se anime a ponerle impuestos a los ricachones y terminar el negocio de la “Patria Financiera”, a recuperar las empresas privatizadas y los recursos naturales. Que se decida a echar de la Justicia a los corruptos Bonadío y Stornelli, y quitarle licencias a Clarín y grupos concentrados de medios. Que no tiemble la pera para suprimir la AFI y disolver la Gendarmería asesina; para liberar a los presos políticos Milagro Sala, Fernando Esteche, Facundo Jones Huala, etc. Que meta en cana a Macri, Peña, Dujovne, Bullrich, Aguad y demás verdugos del pueblo y la Nación. Que tenga el coraje de poner a Argentina en sintonía latinoamericana con Venezuela, Cuba y Bolivia, reflotando Unasur y CELAC.

Es hora de hablar claro y actuar en consecuencia. A los tibios los vomita Dios. Eso es cierto aun para nosotros que mayoritariamente somos ateos.

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