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La burocracia sindical, enemiga de las luchas obreras

En momentos tan difíciles para las masas populares y trabajadoras, cuando más que nunca hay que resistir los embates del ajuste del gobierno de Macri y el FMI, es cuando surge más nítida la necesidad de una nueva dirección para el movimiento obrero: democrática, de bases y combativa.

Para lograr ese objetivo, hay que extirpar el “cáncer” de la burocracia sindical. Suena duro, pero así llamaba Agustín Tosco a los dirigentes que representan más los intereses de las patronales que los de sus pares en el trabajo. Por ello sus discursos y polémicas son hoy tan actuales.

Desde principios de año, sectores internos reclamaron al triunvirato de la CGT que convocara a un Comité Central Confederal, para aprobar un plan de lucha y movilización contra el modelo económico del ajuste de Macri y el FMI. Las AGRUPACIONES DE BASE CLASISTAS (ABC), en Liberación Nº 354 (febrero 2019), criticábamos la reunión convocada en Mar del Plata por el “padrino” gastronómico Luis Barrionuevo, en la cual, lejos de analizar la difícil situación de los trabajadores, los popes sindicales se juntaron para evaluar el posicionamiento ante las elecciones de este año, y asegurarse de que el futuro gobierno les garantice sus negocios con las obras sociales y otros curros.

Luego de la multitudinaria movilización del 4 de abril, convocada por la presión de esos sectores sindicales (el moyanismo, la Corriente Federal y las CTAs), cuando ya era un reclamo urgente la convocatoria a un paro nacional, Héctor Daer dijo que “no había condiciones” para esa medida. ¡Un caradura y entreguista total! Con los altísimos niveles de pobreza, desempleo, inflación galopante, incluso hambre, de millones de argentinxs, el burócrata de la CGT pedía “mejores condiciones” para el paro.

Según el Indec, la pobreza había aumentado al 36% en el último trimestre, totalizando 2,9 millones de compatriotas. El desempleo trepó al 9,9 %, con despidos en Coca Cola, Ingenio San Juan, El Tabacal y Ledesma, Sancor, Estancia del Rosario, La Parmesana, Metalopar, Electro Vic y Pilkington, Agrest, VF Corporation, Sportech, Confecciones Riojanas, Color Pool, Badisur, La Mar y Estampados Rotativos; Eskabe, Briket, Electrolux, Bambi, etc.; y hubo miles de suspensiones en Renault, Fiat, Iveco, Volkswagen, Honda y Peugeot, etc. Una familia tipo necesita 28.750 pesos para no ser pobre, pero el salario medio es de 18.000 pesos, o sea que la mayoría de quienes tienen trabajo están bajo la línea de pobreza (volante ABC del 1º de Mayo).

Como queda claro, las “condiciones” estaban y están, pero como el gobierno, conocedor de las “mañas” de estos aliados insertos en la clase trabajadora, liberó el pago de aportes del Fondo de las Obras Sociales, por un total de 13,5 mil millones de pesos, los burócratas no adhirieron al paro del 30 de abril, convocado por el Frente Sindical de los Moyano, las CTAs y los movimientos sociales. Aunque la traición de la UTA, que convocó a parar al día siguiente (¡un 1º de Mayo!) le restó contundencia, el paro fue muy bueno en Buenos Aires, y en otras ciudades.

En realidad, con estas actitudes los burócratas demuestran su debilidad. No convocan al Confederal porque temen que los representantes del interior del país les impongan medidas que no están dispuestos a tomar. Y no porque las regionales de la CGT tengan conducciones clasistas, sino porque están más en contacto con las necesidades de sus bases, y porque no todos son traidores. Por eso, para retomar el protagonismo que el movimiento obrero argentino tuvo en nuestra historia, siguiendo los pasos de Tosco, Atilio López, René Salamanca, Jorge Weisz, etc., ¡hay que barrer a la burocracia sindical de sus sillones!

Tosco decía, en el histórico debate del 11/03/1973, con José I. Rucci, que “todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Y que cualquier sector sindical tenía derecho, al interior de la CGT, de “ir contra el burocratismo”, porque el mandato debía salir de las bases, del debate en plenarios, donde todxs pudieran expresarse.

Al argumento de los burócratas, de que ellos son “elegidos” por sus afiliados, Tosco les contestaba denunciando las prácticas “que no permiten la expresión auténtica de los trabajadores”, y por ello sostenía que el mandato debía surgir de las bases, más que en los congresos de la CGT.

POR UN PARO ACTIVO EL 29 DE MAYO

Aunque tarde, la CGT convocó finalmente a un paro de 24 horas para el 29 de Mayo, sin movilización. Esta medida sale por presión de las bases y porque el 30 de abril demostró que la lucha obrera y popular viene creciendo, En Córdoba, el paro ya había sido decretado por la CGT Nacional y Popular, con movilización, para conmemorar los 50 años del Cordobazo.

Además de impulsar el Paro Activo para el 29, es necesario que se apruebe un Plan de Lucha, para derrotar a este gobierno de los monopolios. Que no nos corran con que “hay que esperar hasta diciembre”: el hambre de nuestros niños y nuestros jubilados no espera. ¿Qué les decimos a los desocupados y suspendidos, que “aguanten” hasta un nuevo gobierno? La lucha es ahora, y aunque no logremos la derrota y salida de Macri, es fundamental no dejar las calles para que llegue con mucho más desgaste.

Y como la burocracia sindical sigue siendo el gran freno para las luchas, la tarea de las corrientes sindicales más combativas, en unidad con otros sectores del movimiento obrero que hoy también están impulsando la lucha contra el ajuste de Macri y el FMI, es derrotar a esta dirigencia corrupta y entreguista. Hay que recuperar los sindicatos y las centrales obreras para una conducción democrática, de bases, luchadora y honesta.

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