Liberación - Órgano de PrensaOtras notasPortada

Los programas históricos del movimiento obrero

“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas”. Rodolfo Walsh nos marcaba así una de las más importantes tareas que tenemos los militantes sindicales: aprender de nuestras experiencias históricas, de los triunfos y fracasos, por más duros que éstos sean, porque evaluando y superando dificultades y errores, es como se avanza en el proceso de cambios profundos.

Esas palabras tienen vigencia hoy, porque las clases dominantes intentan que lxs trabajadorxs no tengamos objetivos claros por los que luchar, que no tengamos “doctrina”, que no discutamos un programa de reivindicaciones obreras y populares. El gobierno, los monopolios, los empresarios y sus aliados en el movimiento obrero, los burócratas sindicales, intentan rebajar nuestras luchas, para que peleemos por migajas, y que no se nos ocurra exigir un nuevo modelo económico, social y político.

Siendo 2019 un año electoral, el grueso de los debates se centra en ver quiénes serán los candidatos que tienen chances de ganar, teniendo en cuenta que la reelección de Macri es casi una batalla perdida para el gobierno, reconocido incluso por sus voceros, los periodistas del monopolio Clarín.

Desde las ABC sostenemos que más importante que quién sea elegido/a presidente/a, es ver qué programa de gobierno propone. Lxs trabajadorxs tenemos mucho para decir y por eso las ABC venimos impulsando el debate, en reuniones de bases, de los programas históricos del movimiento obrero. Nos centramos en los 4 más importantes: Huerta Grande (1957), La Falda (1962), el de la CGT de los argentinos (1º/05/1968) y el del Sitrac-Sitram de Córdoba (1971). Luego de ellos hubo otros, pero consideramos a éstos muy superiores.

La defensa del sistema democrático era un punto muy presente en esos programas, por haber sido elaborados en épocas dictatoriales y de proscripción política. Hoy vivimos otra realidad, pero sigue vigente el reclamo contra la represión y la judicialización de las luchas. Detenciones de compañeros como Milagro Sala y ahora los choferes de la línea E de La Plata, juicios a los petroleros de Las Heras, persecuciones a sindicatos “díscolos” con el gobierno nacional, represión a los sindicatos que se oponen a la violación de sus convenios colectivos como el sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, etc.

La lucha antimonopólica es coincidencia de los 4 programas, más avanzado en el de la CGT de los Argentinos y el del Sitrac-Sitram, y con una vigencia absoluta hoy. El rechazo al FMI y las políticas de endeudamiento, que han profundizado el carácter dependiente, han vuelto a poner la consigna “Patria Sí, Colonia No” entre las más coreadas en las movilizaciones obreras.

El combate contra la inflación, que hace estragos en los hogares populares, haciendo casi imposible que las familias trabajadoras puedan acceder a la canasta alimentaria, es parte de la lucha antimonopólica. El programa de La Falda, por ejemplo, proponía una consigna que hoy levantamos desde las ABC: “control popular de precios”, frente a tanta inoperancia oficial con los “precios cuidados” o “esenciales”, cuyos productos ni figuran en las góndolas.

En el de Huerta Grande, sobresale el reclamo de estatizar y centralizar la banca, el control estatal sobre el comercio exterior, la nacionalización de los sectores claves: siderurgia, electricidad, petróleo y frigoríficas. Estas propuestas son muy necesarias si queremos que la crisis tenga una salida popular, pero no figuran en los discursos de los dirigentes sindicales, ni siquiera en los considerados más combativos.

Ese programa establecía el “desconocimiento” de los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo. Las ABC proponemos eso respecto a la deuda ilegítima contraída por el gobierno de Macri, impagable y que hipoteca el futuro de varias generaciones.

Los programas de la CGT A y el Sitrac-Sitram eran aún más avanzados, incluso el último era prácticamente un programa de gobierno. Fueron debatidos en las asambleas obreras, formaban parte del lenguaje habitual del activismo en los trabajadores.

Una clase obrera consciente y revolucionaria, es lo que explica estos programas y que estuvieran al frente dirigentes como Agustín Tosco, René Salamanca, Atilio López, Jorge Weisz, etc. Por ello la dictadura videlista se ensañó en la represión en las fábricas y sindicatos, y así se explica que, de los 30.000 desaparecidos, el 62% eran delegados y dirigentes sindicales.  

Desde las ABC impulsamos la combinación de la lucha por las reivindicaciones más urgentes de la clase trabajadora y sectores populares, con el estudio de las experiencias históricas, para aplicarlas de la mejor manera a nuestra pelea actual.

Mostrar más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.