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Mediterráneo, el cementerio de migrantes

Carola Rackete es el nombre de la capitana alemana del “Sea Watch 3”, barco que pertenece a una organización de rescate marítimo; antes de dedicarse a salvar vidas en el Mediterráneo estudió conservación ambiental. Ella manifestó a un diario italiano: “mi vida ha sido fácil, he podido frecuentar tres universidades, me gradué con 23 años. Soy blanca, alemana, nacida en un país rico y con el pasaporte correcto. Cuando me di cuenta, sentí la obligación moral de ayudar a quien no tenía las mismas oportunidades que yo”. Así dejaba en evidencia los privilegios de la gente beneficiada de este sistema xenofóbico, al que nunca podrán tener acceso millones personas por el simple hecho de ser de otro país.

La crisis migratoria en Europa o del Mediterráneo es la más grande después de la Segunda Guerra Mundial. Surgió como consecuencia de la migración forzada de víctimas de conflictos armados, persecuciones, pobreza, cambio climático o violaciones masivas de los derechos humanos, ya que los inmigrantes en su mayoría son procedentes de Oriente Medio y África. En Europa, ya en crisis, más la llegada de gobiernos conservadores de ultraderecha, dieron lugar y reforzaron ideas xenófobas, racistas e intolerantes, que se expresan en responsabilizar a los migrantes por la crisis del capitalismo europeo, culpándolos por ejemplo de la desocupación.

La noche del 29 de junio, Lampedusa se convirtió en el centro de atención mundial. Cuando el “Sea Watch” capitaneado por Carola Rackete ingresó al puerto de dicha isla italiana, sin autorización, pero con previo aviso. Lo hizo para desembarcar a los más de 40 inmigrantes tras 17 días en el mar, quienes fueron rescatados de las costas de Libia. El gobierno criminalizó y detuvo a Carola por salvar a inmigrantes de morir ahogados como muchos otros en el Mediterráneo. Por su acción recibió el apoyo de muchas partes del mundo y también donaciones para su defensa ya que iba a enfrentar hasta 10 años de cárcel e incluso una multa de 50.000 euros. De la cárcel se puede salir, del fondo del mar no, respondió Óscar Camps, fundador de la fundación Open Arms.

Una acción sin dudas valorable y heroica la de la capitana, liberada. Sin embargo, la consigna que hay que alzar es la exigencia del fin del saqueo de Europa en el Oriente medio, países de África, exigir que asuman su responsabilidad histórica por las catástrofes humanitarias que han provocado. Algo que buenas acciones individuales nunca podrán revertir y sólo el fin del capitalismo y su superación por una sociedad de nuevo tipo, que entiendo es el socialismo, podrá poner fin a este verdadero drama humanitario.

NATY DE SALTA

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Un comentario

  1. Esta nota nos recuerda la desidia de los gobiernos por la condición de HUMANXS.
    Sí,de la cárcel se vuelve,de la muerte no.
    Una de las caras más terribles del capitalismo.
    P/D Celebro la excelente mirada de la nóvel compañera escritora.

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