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Macri: el que las hace las paga

Las elecciones primarias, PASO, fueron una aplastante derrota de Mauricio Macri a nivel nacional y sus representantes y aliados en todas las provincias, menos en Ciudad de Buenos Aires y Córdoba.

El Frente de Todos, con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, venció por 15 puntos a Juntos por el Cambio de Macri-Miguel Pichetto: 47 a 32 por ciento, casi 4 millones de votos de diferencia. En la gobernación de Buenos Aires la diferencia fue mayor, de 18 puntos, 52 a 34,6 por ciento de Kicillof-Magario frente a los macristas Vidal-Salvador.

Eso, reproducido con matices a nivel país, puso a Macri en la triste situación de reconocer una “mala elección”. De todos modos, no se hizo cargo de esa derrota: cero autocrítica. Echó la culpa de lo sucedido a la oposición. Dijo que el kirchnerismo explotó la bronca de la gente, ante los ajustes necesarios por la herencia recibida. Él sería inocente de todos los cargos, incluso de la suba del dólar, que pasó de 45 pesos a 63. El culpable sería el gobierno anterior K por no despertar la confianza de los inversores. ¡Él no tendría nada que ver!

El Partido de la Liberación (PL) es parte de la mayoría del pueblo que aportó a la derrota de Macri y de su gran aliado político, el FMI. La alegría del pueblo es también la nuestra. Nos alegra mucho la victoria del Frente de Todos porque fue un duro golpe al ajuste fondomonetarista y demás políticas antiobreras, antipopulares y antinacionales que venía aplicando Macri.

Y allí está la explicación de la gran ventaja de Fernández-Fernández: no se aguantaban más los daños al bienestar popular, al empleo, jubilaciones, educación, ciencia y derechos de los trabajadores; los tarifazos contra la clase media, el endeudamiento atroz de la Argentina, los negociados de Macri y sus amigos, etc. Esa obra genocida contra la mayoría de los argentinos, incluso contra buena parte de quienes lo habían votado en 2015, explica el resultado. Macri no perdió por puntos, por 15 puntos. Perdió por nockout.

Una vez más fallaron las encuestadoras. Pifiaron feo en cuanto a la diferencia entre el primero y el segundo, pues las encuestas hablaban de una ventaja del FDT de entre 4 y 6 puntos, y no como fue, casi cuatro veces más que esa estimación de mínima.

Por eso el título de esta declaración: “Macri, el que las hace, las paga”. Comenzó con la paliza de las PASO y habrá otra contundente en octubre.

LO QUE VIENE

Una cosa es el cronograma institucional y otra puede ser la realidad política. Aquel dice que Macri debería seguir gobernando, el 27 de octubre serían las presidenciales y podría haber balotaje en noviembre, que los números de hoy descartan. Y así, el 10 de diciembre deberían asumir la presidencia Alberto Fernández y Cristina la vice.

La realidad puede ser diferente y reclamar cambios urgentes. Si el gobierno deja que el dólar se mantenga en 60 pesos; si semejante devaluación recorta más los salarios y jubilaciones, aumenta la alta inflación y tarifas, paraliza la economía, etc, en ese caso Macri debe irse ya.

O normaliza la economía o debemos echarlo antes, algo que el PL vino planteando en relativa soledad durante tres años. Si se profundiza la crisis por falta de medidas sensatas del gobierno, entonces habrá que adelantar las elecciones para septiembre y cambiar el gobierno inmediatamente.

En ese caso será su absoluta responsabilidad, no la del pueblo ni de los vencedores de las PASO. Un gobierno que dispara más crisis al final de su mandato merece terminar ahí. Está muerto. Como dijo Jorge Asís: “tiene dos opciones, tierra o nicho”. Hay una tercera: cremación.

El Frente de Todos debería tomar nota de la extrema gravedad de la situación. Le convendría que Macri cargue con la responsabilidad de la crisis final y que Alberto y Cristina tengan más tiempo para organizar su gobierno, pero la realidad empuja en una dirección más urgente.

En la noche de la victoria, el candidato a presidente les dijo a sus seguidores y votantes que se compromete con mejorar el empleo, reanimar las Pymes, aumentar las jubilaciones, promover la educación pública y el federalismo con las provincias. En ese búnker se presentó de la mano de Taty Almeida de Madres Línea Fundadora y Lita Boitano, de Familiares, un muy buen gesto que servía para amortiguar en parte el impacto negativo de la presencia y discurso de Sergio Massa, hombre de la embajada yanqui y eficaz aliado de Macri en el ajuste de los primeros tres años.

Nos preocuparon algunas definiciones de AF. No compartimos su idea de “unir a todos”; la unidad nacional tiene que ser patriótica, no con el macrismo, la Suciedad Rural, la Bosta de Comercio y la Patria Financiera.

Tampoco hay que acordar y pagar al FMI, sino llegar a una negociación desde posiciones de fuerza, de no pagar la deuda externa contraída por Macri. Discrepamos con AF quien asegura que “nosotros vamos a pagar la deuda, siempre hemos pagado, honraremos nuestras deudas”.

El Frente de Todos cree que si tiende su mano a los mercados y a Clarín, éstos le devolverán el gesto. Error. Históricamente esos monopolios han embolsado las concesiones, pero las usaron para atacar a los gobiernos populares hasta derrocarlos, generalmente con golpes de mercado y/o de Estado.

El PL reclama, junto con un sector amplio del pueblo y los medios comunitarios, que el nuevo gobierno elabore una nueva ley de medios antimonopólica y plural. Que no haya pacto ni negocio con TN-Clarín, América, Infobae y Condena 3.

Tampoco creemos que se pueda postergar la gravísima injusticia que padecen decenas de presos políticos como Milagro Sala, Fernando Esteche, Facundo Jones Huala, Amado Boudou, Julio de Vido, Daniel Ruiz y tantos más. Los ganadores de las PASO deben asumir la bandera de libertad de los presos políticos y romper su silencio.

La victoria de los Fernández el 11 de agosto supone un soplo de aire oxigenado para los pueblos de la Patria Latinoamericana, en especial Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Ha sido una fuerte cachetada a Bolso-nazi, Duque y Piñera, amigos y socios de Macri, y al jefe imperial Donald Trump.

Por eso y porque somos respetuosos de la voluntad popular, no pretendemos imponer nuestras propuestas a quienes ganaron las PASO. Ellos tienen sus políticas, sus tiempos y sus aliados. Están en su derecho.

Pero también nosotros tenemos derecho a pensar y actuar como izquierda revolucionaria y antiimperialista, parte del campo popular, cuyos intereses defendemos. No somos un elemento decorativo ni un furgón de cola del Frente de Todos. Los puntos recién señalados para combatir la crisis del capitalismo dependiente con una solución popular y antiimperialista son justos y necesarios; nos fueron legados por los héroes y mártires de la Generación Revolucionaria del ‘70.

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